Clit Piercing: El Verdadero Poder Femenino

Oct 7 • Body Mod • 10834 Visitas

Hace algunos días me acordé que un par de años atrás, una amiga me comentó su idea respecto a hacerse un piercing en el clítoris, pero sinceramente eso no fue lo que más me sorprendió de su relato sino que lo que realmente me impresionó es que, pese a ser considerada una perforación tan vinculada a la sexualidad, su pololo de ese entonces no estaba de acuerdo con que se lo hiciera. El porqué es bastante más sencillo de lo que uno cree, pues el piercing de clítoris o clit piercing como muchos lo conocen desde el cambio de milenio se ha transformado en un símbolo real del actual empoderamiento femenino para muchas mujeres que se han atrevido a apropiarse de su sexualidad en su más concreta expresión.

 

 

En términos culturales e históricos, la primera referencia escrita del piercing del clítoris y de las perforaciones genitales es del Kama Sutra (300 D.C.) en donde se describe la joyería íntima como decorativa pero principalmente para el aumento de la excitación de quienes estén en la relación sexual, lo cual recién en estos últimos años fue avalado científicamente por la Universidad de Leiscester en Inglaterra con una investigación que expuso que durante el sexo, la fricción de la joyería estimula a más de 800 nervios ubicados en la pequeña pero potente zona del clítoris. En cuanto a tribus, en Borneo los Dayaks durante siglos han perforado y decorado sus genitales entre hombres y mujeres, éstas últimas teniendo mayor poder incluso ante sus homólogos masculinos al tener la atribución de exigir este tipo de perforación a su marido a cambio de la mantención de su matrimonio y de ser negada, puede solicitar la separación unilateral por siempre. A nivel occidental y presente, el clit piercing junto al resto de perforaciones genitales se dio a conocer y masificó a partir de los 70`s entre la comunidad de arte corporal emergente en California, USA, liderada por Jim Ward y Doug Malloy.

 

 

Ya con esta intro algo más “socio-cultural”, iré a lo que realmente nos compete y es lo que deben saber a la hora de pensar en una perforación de este tipo. Primero que todo una vez tomada la decisión de hacerlo, nuestra anatomía genital debe ser evaluada para verificar si es posible poner un piercing en la zona o no, así que antes de cualquier cosa no se hagan ilusiones en vano. Segundo, este piercing no se coloca precisamente en el glande del clítoris sino que se puede ubicar en diferentes zonas alrededor de éste prácticamente al gusto del consumidor, por lo que si no tienen clara la ubicación concreta de su clítoris es mejor que se refieran a “piercing genital”. El motivo es bastante sencillo, ya que hay una gran posibilidad de que éste órgano pierda su sensibilidad y, claramente, esa no es la idea. Tercero, la principal idea de los piercings genitales ya sea para mujeres y hombres, es estimular y provocar mayor placer sexual por ende si una vez que lo tienen éste les provoca todo lo contrario, entonces consulten a su perforador y/o retírenlo definitivamente. Cuarto, es que en Chile afortunadamente no existen limitaciones en cuanto a este tipo de perforaciones genitales como lamentablemente sí ocurre en el Reino Unido, en donde está prohibido al ser considerado una mutilación genital femenina (MGF) y aunque esto lleva rigiendo 29 años, nunca se ha realizado un proceso judicial al respecto a pesar de tener un aproximado de 170.000 mujeres con este tipo de perforación genital en Gran Bretaña.

 

 

Señoritas, considerando lo complejo y privado de este procedimiento, les aconsejo imperiosamente que lo hagan con perforadores realmente profesionales, que les permitan una higiene, confidencialidad y profesionalismo probados. A quienes yo les puedo recomendar es a Javier Fingazz y a Daniel Barake de Psybodyart en Santiago y a Mauricio Torres aka “Banana” de Extigma en Copiapó.

Finalmente nunca le pregunté a mi amiga si se lo hizo o no, pero seguramente si lo concretó no me cabe duda que lo debe estar disfrutando.

 
 
Por Dana Riffo
 

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