Jani Dueñas

Ago 7 • Historias de Tinta • 743 Visitas

Dueña de una voz indiscutible y de un talento que ya se lo quisiera cualquiera, esta multifacética y empoderada mujer que nos hizo amar a la adorable Patana de 31 Minutos y que hoy en día nos hace reír con sus sesiones de Stan Up sin pelos en la boca, es aparte una intensa coleccionista de tatuajes. Hablo de nada más ni nada menos que de Jani Dueñas, quien hace algún tiempo me abrió las puertas de su casa para compartir conmigo su amor por la tinta, contándome cómo la ayudó a emanciparse al empoderarse de su look y cómo ha seguido en una constante búsqueda de tatuadores para encontrar nuevas piezas que agregar a su piel. A continuación, su propia historia de tinta.

 

 

“Yo la verdad no me acuerdo muy bien cuándo empecé a tatuarme, pero el otro día Facebook me recordó un hito que fue precisamente un tatuaje de golondrina que tengo arriba de la pechuga y fue hace 9 años, que no es tanto, entonces pensé “chucha, en sólo 9 años me he tatuado todas estas cosas”. Eso es porque yo me fui de mi casa bien vieja, como a los 27 años recién y mi papá como es un gallo súper tradicional (más que conservador es tradicional), nunca nos dejó o era un problema si es que alguno quería salirse del canon normal, entonces era un drama que por ejemplo mi hermano quisiera hacerse un arito o lo que fuera. Yo un día me teñí el pelo naranjo y quedó la cagada, catástrofe total. Así que lo primero que hice a penas salí de la casa de mis papás fue hacerme el aro en la nariz que fue como una revelación y constitución de independencia y, acto seguido, me hice mis dos primeros tatuajes. El primero fue esta golondrinita que me dibujó el Garvo, un ilustrador que ahora es más o menos conocido, y que me tatué en Tattoorockers con Marlon Parra.

Como segundo tatuaje, siguió el que tengo en el antebrazo y que me hice con Georgi Abusleme. Éste dice “Alis…Volat…Propiis”, tiene a una libélula y significa “vuela con tus propias alas” en latín.

Esos fueron los dos primeros, tuvieron harto significado y me los hice bien seguido. Es que como te digo, es loco porque me empecé a tatuar entre los 27 y 28 años o más tal vez y ahí me fui rápidamente haciendo todos los otros, porque igual es verdad que uno cuando se hace un tatuaje te vuelves adicta y es muy difícil que primero te hagas uno y de ahí no te hagas ninguno más, incluso no entiendo a esa gente. Pero eso yo creo que tuvo que ver con que si a mí me hubieran dejado en mi casa ponte tú desde los 16 años hacerme cosas, me refiero a hacer cosas con mi imagen, ya estaría entera rayada. Creo que hay una cosa en mí que tiene que ver con una madurez tardía. En todo yo siempre traté de diferenciarme de mis hermanos y de mi entorno que era un poco más cuico y más tradicional. Traté de hacerlo mediante mi imagen, entonces todas esas cosas de teñirme el pelo de colores, de ponerme media punky tenían que ver con esa rebeldía, pero es una rebeldía que viviendo con mis papás no podía expresarla completamente, sino que hacía otras cosas más malulas pero todo “under” y cuando me fui de mi casa fue como “ya, ahora puedo hacer todo lo que quiera” y por eso creo que en estos últimos 9 ó 10 años e ido construyendo todo esto, que ha sido muy bonito.”

 


 

“El tercero, que también fue con Georgi, me lo hice muy cerca de los dos primeros, está en mi brazo izquierdo y es de la ilustradora japonesa Audrey Kawasaki. Me la tatué porque la amo mucho y en esa época yo estaba muy pegada con ella, así que le llevé el dibujo de Audrey Kawasaki a Georgi y él me dijo “ya mira me da lata hacer la copia, así que adaptémoslo un poquito a ti y a esa parte de tu cuerpo”. Después entendí que los buenos tatuadores hacen eso. Entonces él trabajó el diseño, logrando algo muy bonito porque hizo a la niña con el tatuaje que yo tengo, de una forma muy delicada que hace parecer que está hecho con lápiz mina y las alas las tiró para atrás, agregándole esas calaveras con fuego para darle el toque más rockero, entonces quedó súper bacán. Es el tatuaje más grande que tengo, lo hicimos en 2 sesiones y con él entendí el real proceso de hacerse un tatuaje, o sea, desde que estás ahí, que dura harto, que son horas en las que vas viendo cómo avanza, que duele pero que tienes que saber controlarlo con la respiración, también la comunicación que uno tiene con el tatuador, esa relación que tú estableces con alguien que finalmente te está haciendo algo súper íntimo, cachay? Esto no se trata de ir donde el tatuador de la feria del Santa Lucía a hacerse una runa, que es lo que mucha gente parece no entender.

Después de ese, pasé un par de años sin hacerme nada, pero llegó el día y me hice la palabra “everlong” en la muñeca simplemente porque me gustaba mucho Foo Fighters en esa época y también esa canción, o sea, esa canción sigue siendo una de mis canciones favoritas heavy, aunque también me lo hice porque me gusta mucho la palabra, que es una palabra inventada, que textualmente no significa nada, es como decir “para siempre mucho rato” o “todo el tiempo”. Se trata de una palabra que no tiene traducción al castellano, entonces la encontré muy linda y encuentro muy bonito también el resultado tipográfico. Me la tatué con el Pato Sthandier, “El Gran Danés”.

Años después y con el mismo tatuador, me hice un corazón al lado de “Everlong” para que todo quedara compuesto, eso fue hace 5 años. Me enamoré muy heavymente y creo que ese tatuaje entre los que tengo es el que tiene un significado más potente, más cercano. El primero y que marcó mi independencia ya pasó hace muchos años, pero éste es más reciente y significativo, porque me enamoré mucho. Fue una relación muy larga en mi vida y se conjugó con que siempre había querido tatuarme un corazón, por los libros de biología que me gustaba ver. Bueno, éste tiene que ver con andar con el corazón en la manga, con abrirlo, mostrarlo y permitirte ser amada pero sobre todo, para que nunca se me olvide porque los tatuajes para mí sirven “n” para eso.”

 


 

“Después de ese potente tuve mi primer tatuaje con Gabriel Toz, fue éste que dice “Madness” y es porque como yo hago Stand Up quería un tatuaje que se viera cuando estuviera con el micrófono en la mano y cachaba que los raperos se tatuaban full en ese lugar y obvio, no me iba a tatuar un “In Tha Hood” ni nada de eso (jajaja), sino que tenía que ser una palabra que significará algo para mí y no el típico micrófono tampoco de Stand Up. Bueno yo leo mucho, me gusta harto Shakespeare y en uno de sus libros hay una frase que dice “there is a method in the madness” o sea hay un método en la locura, que es muy como el corazón de lo que yo hago en mi vida profesional a diario, porque hago chistes y humor, soy una persona muy creativa que trabaja en cuestiones muy creativas pero al mismo tiempo soy muy metódica y ordenada, por eso creo que debe haber un método en la locura. La locura no es una cosa porque sí, sin contención, porque sino no se logra nada, en el fondo está bueno volverse loco pero también es necesario entender y saber para dónde quieres llegar con esa locura. Entonces originalmente eran dos, uno el corazón atravesado por la daga que es el de “Madness” y en el otro brazo habría uno que diría “Method” pero nunca llegamos con el Toz a dilucidar qué debía acompañarlo. Si “Madness” era el corazón entonces qué representaba al método. Pasó el tiempo y bueno, Toz es un tatuador que tiene mucha pega y como que al final nunca me lo hice y pasó no más, pero aunque no esté no más el otro lado del tatuaje para mí sigue siendo eso.

Después vino el de la Karina Marchant, que ahí sí que empieza mi proceso de colección, porque antes eran imágenes que yo llevaba como referencia al tatuador y de ahí se realizaba un diseño final, hagamos esto porque quiero tal cosa, pero en el caso de la Karina yo estaba mirando su Instagram y me gustó mucho como tatuaba no más. Eso fue lo mismo que me pasó ahora con el Clemente, como que de repente vez un “flash” que dice “diseño disponible” y listo, yo me lo hago. Este tatuaje me gusta, porque yo tengo una gata que se llama Nina y bueno me encantan los gatos, incluso después me hice otros dos. Me gustó mucho la imagen de la niña con la gatita, porque era muy representativo de mi relación con mi gata. “

 


 

“La coronilla del cuello me la hice con Nocturna, este fue el único tatuaje que yo diría fue porque estaba aburrida y me quería tatuar cualquier cosa (jajaja). Por lo mismo como que no es del que me haya arrepentido, pero veo un diseño lindo y pienso “pucha ese habría quedado bien en la nuca, pero ya tengo la corona , ya está” y como no me lo veo se me olvida que lo tengo. Eso pasa también, que después de mucho tiempo uno como que necesita tatuarse.

Luego vino uno con la Maca Sepúlveda y me pasó exactamente lo mismo que con el de la Karina, incluso tengo otro pendiente con ella porque aparte nos hicimos muy amigas nos caímos muy bien, yo la invité a mi programa de radio que tenía en esa época para conversar con ella y que me contara como era ser mujer y ser tatuadora. Yo siempre que me tatúo como que los entrevisto un poco, porque encuentro súper interesante el proceso de hacer un tatuaje. Es choro cuando empiezas a descubrir los estilos de los tatuadores, porque te pones a ver imágenes en internet o estas hojeando un libro y piensas “esta imagen la podría hacer tal tatuador”. Es bacán tener un directorio de amigos tatuadores de tan diversos estilos como para elegir al mejor y hacerte lo que te quieras hacer.

Después me hice dos gatitos que están retosando y cayendo, esos me los hice con Eva. En ese momento ella estaba aprendiendo a tatuar en el mismo estudio de la Maca y lo hice con ella porque también es choro que alguien te de la oportunidad para que se tatúen contigo, entonces busqué un diseño simple para hacerme con ella. Inicialmente era sólo un gato, pero como la Eva me mandó primero sus bocetos y eran varios, la verdad es que me encantaron estos dos y como en las piernas no tenía nada fue como “ya empecemos con las piernas de abajo para arriba” (jajaja). Es que cuando me miraba en pelota como que pensaba “es que estoy muy cargada para arriba” (jajaja) y abajo no estaba pasando nada. Es bonito como tú vas componiendo tu cuerpo para tener un equilibrio, entonces uno va decidiendo el lugar de acuerdo a eso.”

 


 

“El último fue con el Derios, que yo lo sigo hace un montón de rato y siempre sube diseños bacanes. Siempre pensaba “que lindo, que lindo, que lindo”, pero no había ninguno que me dijera como ya ese es para mí. Hace mucho rato que yo quería tatuarme una golondrina tradicional, entonces él de repente sube este diseño y fue como “por fa resérvamelo, yo me lo voy a tatuar” y dos días después me lo estaba haciendo. Y nuevamente muy buenas migas. Durante ese tatuaje el Derios me empezó a preguntar lo mismo que me preguntas tú, de quiénes son los otros tattoos que tengo y me dice “mira, tú eres como una coleccionista de tatuajes, hace falta más gente como tú” y yo le pregunto “ah sí? Pero cómo es eso?”, “porque has cachado que hay gente que colecciona diferentes cuadros de distintos artistas y los compran y los adquieren porque tienen cierto valor, bueno tú haces lo mismo, porque ves un tatuador que te gusta y vas con él a tatuarte” y la verdad es que a estas alturas para mí es así, los tatuajes que me hago no siempre tienen un significado, incluso los últimos que me he hecho no tienen que ver con una cosa que te pasó en la vida o con una etapa que quieres marcar, con alguien que se murió, etc, sino que soy una busquilla del tatuaje, entonces sí veo a un tatuador que me gusta lo que hace, sus dibujos, su onda y que me tinca, inmediatamente quiero hacerme un tatuaje con él y tener una de sus obras en mi cuerpo, cachay? Así lo he ido construyendo. Y me gustó esa etiqueta: SOY UNA COLECCIONISTA DE TATUAJES! Es como hacer una curatoría en tu propio cuerpo.”

 

 
 
Por Dana Riffo / Fotos Dana Riffo
 

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