Jonas Sanche

Jun 13 • Historias de Tinta • 771 Visitas

Conocido por su carrera como rapero desde el año ´99, cuando comenzó a incursionar en el mundo del hip hop junto a dos amigos más, hoy entró en el mundo del cine con la película chilena “La Mentirita Blanca” haciendo aún más popular su cara para cientos de personas que antes no sabían de él y, mientras continúa su meteórico ascenso a la cúspide del hip hop nacional, luego de uno de los tantos shows hip hop que ha tenido David Castillo, más conocido como Jonas Sanche, me junté con él para entender su romanticismo hacia los tatuajes y así, sacarle el rollo que lo motiva a ser un amante del tatuaje a la antigua.

 

 

“La verdad no me tatúo por estética, ni pal verano, no lo hago para ser una especie de fenómeno “suicide”, porque de hecho me molesta un poco eso ya que considero que los tatuajes son memorias de cada quien, son para marcar y cerrar procesos a través del dolor y eso es importante. Así lo veo yo, hay que cuidarlos, es un rollo físico y espiritual más que nada para mí, se trata de eso, cerrar ciclos y etapas, marcarlas para no olvidarlas.

Me tatué por primera vez hace unos 3 años atrás con Yerko Petricic en Sakura Tattoo. Decidí hacérmelo con él porque le compré, así que le dije “ya hermano necesito hacerme esto para cerrar un ciclo y sí, me lo quiero hacer contigo”. Así que finalmente me tatué con Yerko una Cleopatra tradi en la pantorrilla de la pierna derecha.”

 

 

“Después de eso, creo que el mismo año o a fines de ese año me tatué esta diabla de cuatro ojos que la hizo la Tomasa Del Real. Ella tiene un estudio ahora en Iquique pero este tatuaje me lo hice cuando ella estaba acá en Santiago y tatuaba a varios amigos y conocidos míos también. La diabla me la hice para no volver a portarme mal, es una observación.

Mi último tatuaje también me lo hizo el Yerko Petricic cuando todavía estaba en Sakura, aún no se iba a Better Days con el Gabriel Toz, el Adrián One y todos ellos a quienes sigo al igual que a otros tatuadores que me gustan la verdad. Nada, me hice el último cuando me fui de la casa y es una corona partida, rota. Eso pasó cuando me revelé y me fui no más con lo que tenía puesto y bueno, me hicieron ver que tenía que irme en verdad, porque no estaban bien las cosas y creo que ha sido la mejor determinación que he tomado en mi vida y por lo mismo, estuvo muy bien haberla marcado por siempre para no dejar pasar ese momento en mi vida.”

 


 

“Para después, incluso tengo el abono de la hora con la Maca Sepúlveda, así que nada estoy esperando que el tiempo determine qué cosa me haré, para ir por el brazo izquierdo ahora, pero siempre manteniendo la idea de que sean puras medallas, porque las producciones con esos fondos marinos no me dicen mucho, porque al verlos yo en verdad no entiendo nada. Esos pueden ser buenos tatuajes con impecable técnica, con desarrollo del espacio y del color, pero en lo personal me gusta de repente ver esos tatuajes bien caneros, bien mosca, siento más curiosidad de querer saber acerca de esos tatuajes que de los otros. Esa es más que nada mi relación con el tatuaje, por eso comencé a tatuarme y creo que seguiré haciéndolo por la misma razón.”

 
 
Por Dana Riffo / Fotos Dana Riffo
 

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