Pablo Coll, Guitarrista 2 Minutos

Dic 28 • Historias de Tinta • 5138 Visitas

Con más de 11 años a su haber y como parte potente de la historia del rock argentino y sudamericano, la mítica banda 2 Minutos sabe mejor que nadie cuál es la esencia de vivir la vida al estilo “punk rock”. Créanme, porque no es sólo la puesta en escena que tienen y que los hace a todos volverse locos coreando “Valentín Alsina” con tanta intensidad como si fuera la primera vez, sino que tiene que ver con su constante actitud y eso, nos lo deja más que claro Pablo Blinsky Coll Velmondo, quien como guitarrista emblemático aporta la parte de la tinta más que necesaria para que 2 Minutos tenga presencia absoluta.

Pablo ha estado desde muy pequeño involucrado en el mundo del tatuaje y no por nada lo sigue viviendo con la misma intensidad hasta ahora. Aunque algunos han llegado a su piel con significados sentimentales y otros de las experiencias rockeras, hoy sin importar cuál haya sido el motivo de estos, él tácitamente nos comunica que los llevará con orgullo y cariño “Hasta la Muerte”…

 

 

“La primera vez que me tatué fue a los 13 años y me hicieron una cosa muy fea, fue más que nada porque me gustaba mucho la movida de los brazos tatuados y todo eso. Mi madre se enojó muchísimo y me dijo que me habían hecho un dibujo de mierda (jajaja), textualmente y con su acento cordobés fue “Si te vas a tatuar, que te hagan algo bueno. Pelotudo” (jajaja).

Después del primero, mi siguiente tatuaje fue un lagarto horrible que tengo en el cuello y que me hice junto a una novia que tenía, la representaba a ella. Como no la veo hace un montón, no sé si ella aún lo tendrá de todos modos, porque aparte se lo hizo en un lugar más escondido que yo. Estábamos de viaje en Córdoba precisamente.”

 

 

“Yo a los tatuajes les tengo cariño, no soy de esa gente que les da mucho significado aunque claro, sí tengo tatuajes que me los hice por algo importante, como uno que dice “Hasta la muerte” que me lo hice con mi esposa hace 1 año. También tengo uno que dice “Olivia” y que es por mi hija, una guitarra por razones obvias y otro que dice “Los Putos” por una banda que tenía yo antes. Hay otros también que tienen sentido, pero más con el Punk Rock, pero a veces voy o viene algún amigo a tatuarme a casa y simplemente elijo un dibujo ahí mismo en el aire.”

 



 

“Con el paso de los años igual he ido esquivando un poco el dolor, no me voy a poner a hacer un súper dragón asesino en las costillas, eso ya no. Tengo algunos amigos a los que les presto la piel y que aprendieron a tatuar conmigo. Otras veces cuando me voy de viaje, sale la posibilidad de alguien que tenga ganas de tatuarnos y me gusta eso también. Tengo uno de Costa Rica, uno de El Salvador, otro de Tijuana y está bueno eso, aunque sean feos uno se arriesga también. Algunas veces el chabón te vende ser el ganador de “Ink Master” viste y después te hace una cosa terrible, pero está bien, es parte de (jajaja). Eso fue parte de lo que me trajo al tatuaje, vivirlo como lo que era, con tatuajes bien cabeza y con estilo.”

 
 
Por Dana Riffo / Fotos Griz
 

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