Armando Cloud Machines: Forjando Máquinas a Pulso y Pasión

Nov 28 • Interviu • 4663 Visitas

La sangre tira y muchas veces lo que nos a acompañado intrínsecamente desde muy pequeños, es lo que finalmente nos forja a fuego. Este fue el caso de Armando Ruiz, quien mezcló su herencia de familia y su amor por los tatuajes en su propio oficio, creando impecables máquinas para tatuar mientras también salva otras que han fallado por alguna razón. Su taller y marca propia “Cloud Machines” está emplazado en uno de los pulmones verdes de nuestra capital, rodeado por la paz que esto genera y por el cariño que sus amigos y “padrinos” le otorgan en medio del estudio “Better Days”.

Con 7 años en el rubro, el camino de Armando simplemente no ha sido el más fácil al ser el primero en Chile en fabricar profesionalmente máquinas para tatuar, con todo lo que eso significa. Pero como el mismo dice, era algo que siempre quiso y hoy en día ve los frutos de su incesante búsqueda por crear una excelente máquina con su propio sello.

A continuación les dejo la entrevista que Armando nos permitió realizarle en la que nos contó sobre lo que lo motivó a tomar este camino, sus influencias y punto de vista sobre el arte del tatuaje.

 

 

¿Cómo partió este oficio? Desde muy pequeño que sé manejar metales. Realmente no tengo noción de cuándo aprendí a soldar y a manipularlos, porque mi familia siempre se dedicó a ese tipo de trabajo entonces por ahí ya sabía mucho sobre su manejo.

Este oficio partió porque yo me empecé a tatuar como a los 17 años (hoy tengo 28) y en ese momento lo primero que me llamó mucho la atención fueron las máquinas. Encontraba que era muy fácil el mecanismo que tenían y me propuse hacer una simplemente por hacerla y me resultó en un día el poder armarla completamente. Claro, la logré montar pero no estaba buena como para utilizarla, porque realmente es muy fácil armar una pero son otras cosas las que son importantes para su buen funcionamiento. Entonces fue ahí donde partió mi desafío, no para ganar plata sino que para poder desarrollar una buena máquina. A partir de eso comencé a viajar para conocer gente, me empecé a tatuar mucho con diferentes tipos de tatuadores que me gustaban sólo con el objetivo de lograr crear una excelente máquina, para que tuviera una usabilidad correcta y que cualquier tatuador la pudiera utilizar. Ese fue un camino largo que emprendí.

Antes era muy inseguro en cuanto a plantearme si algo estaba bien, pero ahora llegué al punto en que de verdad me da lo mismo que a alguien no le guste mi trabajo o si a alguna persona le gusta mucho, como que no me voy en ese sentido a ningún extremo, porque siempre estaré en la búsqueda de mejorar a modo de desafío personal. Estoy muy seguro de lo que hago y es mi proceso de seguir avanzando no más.

 

¿Hace cuánto tiempo que estás fabricando máquinas? Llevo 7 años haciendo máquinas y en los últimos tres años se ha convertido en mi trabajo permanente, porque antes trabajaba en la empresa de mi familia y hacía las dos cosas al mismo tiempo. Estaba muy bien económicamente con ellos, pero en realidad lo que yo quería hacer era lograr vivir de esto y ha sido súper difícil porque éste debe ser el único lugar en Chile, donde un tatuador puede traer su máquina para repararla y en donde está especializado directamente a las máquinas.

Con esto me lleno de alegría al poder hacerlo, todos los días se trata de aprender algo nuevo.

 

 

¿Cómo ha sido para ti la experiencia de poder aprender de otros? La primera vez que fui a mostrar mi trabajo fue en Welldone (Argentina), específicamente a Marian Castiglioni. A él no le gustaron mis máquinas para nada y de forma muy amable (jajaja) me dio una fuerte crítica, por lo que volví al año siguiente a mostrarle mi evolución y de nuevo lo mismo . Recién hace muy poco que le está gustando mi trabajo. Él sin duda fue la primera persona que conocí y que sabía muchísimo de tatuaje. Con respecto a otros tatuadores si por ejemplo tú te vas a Brasil, allá las máquinas las usan de una manera puntual, más hacía el sur las usan de otra forma y en Europa también las utilizan de una manera en especial, entonces yo ya conozco ese tipo de especialización, puedo reconocer la procedencia de cualquier máquina.

Más que de alguien que haga máquinas yo he aprendido sobre todo de tatuadores, porque me enseñaron lo realmente importante que es el funcionamiento, no tanto la estructura como muchos pondrían pensar. Pero de todos modos en cuanto a las máquinas como tal, a mí quien más me enseñó sobre la teoría de máquinas y que es mi amigo en la actualidad fue Juán López que hace máquinas en Argentina. Él fue quien hizo que me relajara mucho con la estética de la máquina porque yo antes me preocupaba mucho de que fueran muy lindas, pero él me liberó de ese aspecto y me centró más que todo en su funcionamiento.

Donde está la gran referencia es en EEUU, pero en verdad en todas partes del mundo hay un gran espectro de máquinas y formas de usarlas, eso es sólo por influencias porque siempre en cada país existe un tatuador que es muy importante para todos y que funciona como ejemplo para el resto, entonces por lo que yo he visto y aprendido a lo largo de estos años es por ese tatuador que ciertas máquinas se utilizan de una forma determinada. Yo absorbí eso y lo hice parte de mí, por eso si alguien no le gusta mi trabajo para mí no es un problema, ya que en el tatuaje no existe una verdad absoluta, hay muchas formas para hacer las cosas, no existe una sola línea sino que un sin fin de matices que me han permitido crear mi estilo para hacer máquinas. La gente sabe que es mi mano, mi propio sello, basta con verla para que se note eso y para mí es fundamental que eso ocurra.

 

En Chile pese a que somos un país que aún está en pañales en cuanto al tatuaje, ¿se puede ver también esta mano marcada a la hora de utilizar una máquina para tatuar? Es precisamente ese el tema, somos muy incipientes en el tatuaje. Yo alcancé a estar un poco en la época en la que no habían muchas cosas de tatuaje acá en Chile, entonces creo que los tatuadores más viejos no les quedaba otra que adaptarse un poco a lo que había no más. La información en esa época era muy difícil de obtener y por lo mismo es que no nos sucedió eso de tener un referente y un modo de uso específico de las máquinas, cada uno tenía su estilo propio y lo hacía con lo que pillaban literalmente. Igual yo me dediqué también a ver a todos los tatuadores que empezaron en Chile, no sé, como el Nishinja, el Freddy, el Georgi, a quienes admiro caleta por ser referentes muy importantes en nuestro país, incluso puede que algunas personas no los conozcan actualmente porque existen muchísimos tatuadores nuevos y la gente que no sabe mucho de tatuajes tampoco tiene por qué conocerlos, pero ellos empezaron cuando no había nada. Hoy en día es todo lo contrario, todo está muy a la mano. Incluso como pasé por esa época a mí también me costaba bastante encontrar los materiales para poder trabajar, todo era muy complejo hasta para sacar referencias de algo. En mi caso para darme a conocer, mandaba máquinas de regalo a EEUU para que conocieran mi trabajo y muchas veces hasta me las devolvían.

 

 

¿Cómo has visto y sentido la explosión del tatuaje en nuestro país? Para mí ha sido muy favorable, porque en verdad no sé cómo vendo tantas máquinas mensualmente a personas diferentes. Estoy en alrededor de 50 máquinas por mes y me pregunto dónde están porque es harto, aunque yo igual hago un pequeño filtro para no vender mis máquinas a cualquiera que ni siquiera sabe a veces lo que quiere o necesita. Si llega alguien que no sabe si necesita una máquina para líneas finas o líneas gruesas, prefiero decirle que es otro el camino por el que debe empezar, si al final de qué te sirve una máquina si no sabes otras cosas muy importantes como el saber tatuar. Este es mi oficio y vivo de esto pero igual se trata mantener el respeto.

¿Qué piensas de los kits de tatuaje que ahora están tan de moda? Eso ha pasado siempre y gracias a ellos hay mucha gente que “tatúa” y que en verdad no debería estar tatuando. Incluso en mi puerta tengo un letrero que dice “No se reparan máquinas chinas” por lo mismo.

La verdad es que eso sale de mis manos y tampoco es algo que me preocupe porque estoy muy orgulloso de lo que hago. Eso también me lo dio el haber estado un poco en la etapa en la que el tatuaje todavía era real y apasionante. Ahora como cualquiera tatúa, siento que se ha perdido ese amor y el romanticismo del tatuaje de antaño. Te puedes meter un rato a Instagram y encontrar fácilmente un tatuaje bueno y ya vas a saber cómo meter bien el color. Incluso me pasa que ya nada me asombra, porque hay miles de buenos tatuajes pero es como si no tuvieran alma, les falta esa magia de antaño.

 

 

¿Y qué es lo que ahora te sorprende entonces? Creo que ya es muy puntual lo que me sorprende, como personas que he conocido y lugares muy específicos que tienen una energía de tatuaje impresionante con miles de historias. He estado en tiendas en las que cualquier cosa es anecdótica y/o tiene un trasfondo, es muy difícil para mí expresarlo porque incluso me emociona. Creo que ya hay muy poca gente que siente el tatuaje como yo actualmente, para mí es demasiado importante. Ver un buen tatuaje y antiguamente era muy poco usual porque las máquinas no eran muy buenas, los pigmentos tampoco y lograrlo era casi increíble, pero ahora no, todo está al alcance de la mano y por eso es que nada me impresiona.

 

¿Por qué decidiste ubicar tu espacio en medio de Better Days? Acá fue la primera tienda a la que entré y sentí esa energía de tatuaje, pese a que ya había estado en muchas tiendas anteriormente. Sin conocerlos, sin nada. Creo que la gente que es así finalmente igual se junta.

Estaba inicialmente el Gabriel y el Nico, ellos acá en Chile fueron los que me apadrinaron en algún sentido y yo lo sentía así. Entonces cuando el Nico se fue a vivir a Brasil, el Toz (Gabriel) se quedó con Adrián y ahí como que surgió la idea de poder poner una tienda juntos. Resultó y ahora éste es mi lugar. Recibo a mucha gente al día, algunos para reparar sus máquinas y otros para encargarme una y con esto, con lo que hago a diario creo que logré lo que siempre quise. Yo sabía a donde quería llegar y lo busqué hasta que lo conseguí, a mis 18 años ya sabía lo que haría por el resto de mi vida, porque cuando trabajas en algo que de verdad te gusta y ganas plata con eso es lejos lo mejor. Es perfecto poder viajar, tener tus cosas y todo gracias a tu oficio.

 

Contacto:

cloudmachines@gmail.com

Instagram @armandocloud
 
 
Por Dana Riffo / Fotos Griz
 

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