En el lente de Martín Quiroz

Mar 14 • Interviu • 1900 Visitas

El arte corporal posee un innegable y llamativo poder de atracción, un no sé qué que nos provoca el inevitable querer mirar o saber de qué se tratan estas privadas formas de expresión. En ese sentido la fotografía nos da la posibilidad tácita de ver e incluso de transmitirnos sensaciones e ideas de lo que pudo ocurrir en determinado momento a través de una imagen. Es por esto que Martín Quiroz, fotógrafo de profesión y actual discreto amante de los tatuajes y el arte corporal, prácticamente sin querer se dio cuenta del potencial de las historias que podía contar a través de su lente, las cuales muy pocos tienen el placer de conocer y capturar.

Con su proyecto “Del Papel a la Piel” comenzó el 2013 a inmortalizar efímeros momentos vividos en los estudios de tatuajes de nuestra capital y partiendo por Amor Real, pudo conseguir ganarse la confianza del resto de los tatuadores de estudios amigos para su futura continuación de este proyecto que nos permite ver las sensaciones compartidas en la tinta.

 

 

¿Cómo partió tu pasión por la fotografía? Siempre me gustó la foto, desde pendejo siempre estuve metido en el cuento de la foto y de hecho mi primer libro que me regalaron fue uno sobre fotos de esos que los abres y se arman hacia arriba (pop up). Se llama la Cámara Fotográfica y de hecho te explicaba el funcionamiento de una cámara porque tú lo abrías y se segmentaba la cámara por dentro. Yo tenía en esa época unos 8 ó 9 años y como mi papá es artista, pintor y escultor, se mueve entre los más conocidos artistas chilenos entonces por ahí fue donde me potenciaron esa cosa media artística. Agarraba la cámara de mi viejo y cachaba a ratos lo que estaba haciendo, después de eso me regalaron una cámara de 110mm que lamentablemente se me perdió. Pasó el tiempo y a mí me iba medio mal en el colegio, entonces fue bastante difícil mi época escolar hasta que me metí a estudiar diseño gráfico saliendo de cuarto medio, porque me fije como plan de vida el estudiar primero diseño para luego complementarlo con la foto. A mitad de carrera me di cuenta que debió ser al revés (jajaja) pero saqué la carrera e hice mi tesis basada en la fotografía, recopilando fotos del circo chileno y anclándolo a lo que eran los códigos gráficos, los colores, la vestimenta, los tipos de iluminación y un poco de historia entre medio. De ahí armé mi agencia que se llamaba “Pixel Store Graphic” que en verdad lo cambiamos porque era demasiado largo (jajaja), imáginate lo que era dar tu correo (jajaja). Así que mientras estábamos cambiando ese nombre, yo hacía ayudantías en la Universidad del Pacífico durante 2 años para luego crecer como empresa, la que rebautizamos como “La Legión”.

 

¿Cómo partió tu proyecto personal y en qué minuto llega a convertirse en registro sobre tatuajes? Cuando agarramos vuelo, empezamos a hacer muchas cosas y entre ellas y a modo personal, mi misión era hacerme un nombre porque lamentablemente en Chile si no te conoce nadie literalmente no eres nadie y como está lleno de tipos que hacen fotos, la idea era diferenciarme así que ahí me cayó la teja y decidí hacer un proyecto por y para mí. Ahí fue cuando se me ocurrió hacer fotos en base a los tatuajes, porque justo estaban bien en boga por el tema de “Miami Ink” y todos los tipos y derivados de “Ink” (jajaja) y la verdad es que mi volada tampoco era la de seguir esa línea, no tenía la intención de sentarme y como decir “Ok, cuéntame” sino que se trataba de documentar en silencio, porque a mí siempre me ha gustado mucho ese tipo de fotografía, de hecho tengo el libro de un pro del documental fotográfico, entonces para allá iba mi tema.

 

¿Cómo fue el proceso para desarrollar tu proyecto en concreto? Hice el proyecto, conocí a los chiquillos de Amor Real y bueno, el proceso fue bastante complicado. Lo que pasa es que yo igual creo en el destino y lo que me pasó con esto fue bien heavy. Yo el 2013 dije “Ok, voy a hacer todas las cosas que me proponga”, porque a mí hay muchas cosas que me dan miedo y trato a veces de jugar un poco a la segura, no me gusta arriesgarme mucho, así que pensé en aventurarme a hacer un par de cosas y si la cagaba me levantaba y ya.

Empecé este tema al principio tomando fotos a amigos con tatuajes en el estudio de fotografía que tengo, porque necesitaba algo para poder ir y acercarme a los chiquillos de los estudios de tatuaje para presentarme con la idea y todo eso. Empecé a recurrir a amigos que conocían personas que tatuaban y precisamente uno de mis socios se tatuó una vez con Pablo Berrios, así que fue al primero que contacté. Me recibió, le mostré un poco la idea y como que no sé si no le habrá gustado mucho la idea o yo me habré explicado mal por los nervios, pero no enganchó con mi propuesta y quedó en nada, simplemente no se dio. De ahí me presentaron al Marlon Parra, me recibió súper bien y me dice “Bueno compadre, cuándo comenzamos”, yo quedé para atrás con su respuesta y pensé pucha el tipo buena onda, así que claramente después lo llamé para coordinar y justo él tenía que viajar y como que no calzaron las cosas, le mandé un par de correos y bueno todo quedó en nada nuevamente. Luego de eso y barajando las alternativas que me quedaban, llamé a un profe que tenía en la universidad que se llama Ricardo Guzmán y le mostré mi idea y las fotos que ya había hecho, a él le encantó la idea y me dijo que me presentaría a alguien. Me llamó un día “x“ y me dice “Está listo, la Universidad del Pacífico quiere hacer menciones honrosas a algunos ex alumnos y acá cae uno que es tatuador que se llama Georgi Abusleme, que lleva mil años tatuando y quieren hacer una exposición de sus trabajos”, entonces me dice que su idea es que yo hiciera unas fotos para la exposición. Así que dicho y hecho, llegué al estudio Amor Real para hacer las fotos y nos ponemos a conversar con Georgi. Le gustó la idea, pero aparte me preguntó algo clave y que precisamente era saber qué propósito tenía mi proyecto, a lo que respondí que simplemente era mostrar, que no quería ni lucrar ni hacerme famoso con esto. Esa es una de las principales cosas que también me motivaron a seguir con el proyecto “Del papel a la Piel” ya que siento que en Chile falta mostrar lo que ocurre y en término de tatuaje, las fotos que hay son registros de fotos de los mismos celulares de los tatuadores, tomadas con lo que se puede y con la luz que se tiene a modo de fotos de portafolio para ellos. De ahí todo empezó a tomar forma y con el tiempo se fue armando, porque claro en un principio tenía la idea pero no cachaba para dónde iba la micro pero igual seguía yendo al estudio. De todos modos me costó entrar a Amor Real porque sentía que me habían dado mucha confianza, porque acá si pasas a llegar una mesa puedes dejar la cagada así que siempre tenía que moverme con cuidado, metiendo conversa y preguntando. Ellos se sentían muy cómodos conmigo y yo con ellos. Y salió, costó pero salió.

 

Fotos “Del Papel a la Piel”. Vean más en su sitio web.

 

Cuando logras terminar la parte inicial de “Del Papel a la Piel”, ¿cómo fue el proceso para darlo a luz? Con relación a la exposición fue un proceso tremendamente largo para mí, porque me di cuenta que había cometido muchos errores de planificación en cuanto a qué fotos iba a hacer y cuánto me iba a salir. Era mi primera vez exponiendo y andaba súper nervioso. Me conseguí una sala la raja que estaba en el Espacio Ups de Av. Italia, entonces tuve que ver todo ese tema de lucas y auspicios, porque mínimo tenías que tener algo para que la gente pudiera tomar, así que tuve que andar pidiendo auspicios en diferentes lados y eso a mí me da vergüenza, pero incluso los chiquillos me ayudaron con un poco. Pese a haber quedado prácticamente en pelota después de eso, creo que la experiencia vale mucho más que lo invertido, porque yo no andaba buscando vender porque por lo demás no son fotos vendibles por lo específico del target. Creo que el objetivo inicial que era simplemente “mostrar” se logró e incluso los chicos de Inside Tattoo me ayudaron como 2 semanas antes del lanzamiento de la exposición.

 

Después de esta primera exposición, ¿qué más vino y en qué momento se entrelazan los temas y comienzas a registrar los rituales privados de suspensión? Yo conocí a Fingazz estando en Amor Real y cuando él cachó que yo decía “Vengo el miércoles a las 11” y estaba acá ese día a esa hora, creo y siento que vio mi constancia en tomar las fotos, en proponer, en cosas tan simples como pasarles las fotos para que hicieran lo que quisieran con ellas y bueno, creo que eso le dio un poco más de movimiento. A la gente le gusta que les tomen fotos, para ver lo que pasó como parte de un portafolio y con una visión muy diferente de la que todos ven, en especial porque yo tomo fotos en blanco y negro. Por eso creo que Fingazz me llamó para invitarme al primer encuentro privado de suspensión ese fin de semana, yo ya estaba un poco cagado de miedo porque igual le tengo respeto a ese tipo de cosas pero sin pensarlo dos veces le dije que estaría ahí. Sin conocer a nadie y con mucho respeto me hice parte de esa suspensión y como Claudio Duque también estaba ahí, ya nos conocíamos y como fue el primero en suspenderse ese día, él fue el que me dio el pie para poder empezar a registrar lo que sucedía y para ver el montón de cosas bacanes que habían, así que empecé a probar y a jugar un poco, así que todo fue un experimento porque incluso llegué con cámara nueva y tomé muchísimas fotos. Fue la antesala para meterme más en este mundo y para ver que dentro de todo ese dolor que se experimentaba se vivían muchas cosas distintas. Eso fue lejos lo que me dio más confianza con los chiquillos y me dieron más ganas de meterme en el mundo del tatuaje.

Luego de eso, llegó el segundo ritual y ahí ya iba con un plan de ataque, porque ya conocía el lugar, el tipo de luz que había y lo que iba a pasar, por lo que tenía claro lo que haría y de qué forma trabajaría y creo que en estas fotos se refleja especialmente lo que yo quería mostrar, que era un poco lo que es la experiencia del ritual.

 

Fotos “Del Papel a la Piel”y Segundo Ritual de Suspensión Privado SCL. Vean más en su sitio web.

 

¿Por qué sólo vemos blanco y negro en tu trabajo? ¿Tiene algún trasfondo? Tomo las fotos en blanco y negro porque quiero sacar el tema de lo “gore” de nuestra sociedad. Nosotros ya estamos muy gore y no es necesario más, no quiero mostrar sangre porque éste es un proyecto de experiencias en el tatuaje no un proyecto de tatuajes terminados, de mostrar un poco el cómo una persona lo vive, las emociones por las que puede pasar, del entrar por la puerta y estar cagado de la risa a que luego te sienten y te pongan el primer pinchazo mientras estás cagado de miedo, el dolor, el que tienes ganas de que termine, el que estés cagado de la risa de nuevo y todo eso en un sólo momento y lugar, pasa lo mismo con las suspensiones. Entonces de eso se trata.

El blanco y negro para mí es primordial, no me quiero salir de ahí porque aparte hay una tema cuático en cuanto a los planos y de las luces, porque por lo general estás en condiciones no muy buenas en cuanto a iluminación pues por lo general hay una luz de mierda para tomar fotos, entonces te permite jugar más con los planos. De repente tienes la cara del tatuador concentrado, luego tienes puro tatuaje y de ahí un detalle del mismo. Así haces fotos más interesantes y vas agudizando un poco más el ojo.

 

¿Cuáles son tu planes a futuro en este momento, habrá una segunda parte de “Del Papel a la Piel”? La idea es continuar con el proyecto para que no quedé como una exposición de Amor Real,porque la idea es mostrar a muchos tatuadores como individuos. Yo sí o sí quiero seguir con este proyecto, porque en sí no lleva ni siquiera su 25%, hay muchas personas que tatúan muy bien y no se les da la plataforma porque son nuevos en esto, al igual que todos los que estamos o hemos empezado partimos siendo un fantasma. Mi idea es seguir claro que con plazos más determinados y más cortos en estudios más chicos y más amenos, donde es uno contra uno, eso lo hace más bacán porque te afiatas más con la persona, mostrando los diferentes escenarios que te puedes encontrar, por ejemplo el de Claudio Duque (Taller 34) no es igual al estudio del Pablo Berrios en donde uno por un lado tienen todo hecho a mano y es más de artesano y el otro, es más clínico y minimalista, entonces por eso hay otra estética. Además mostrar las distintas manos, porque que lata que dos tatuadores tatúen igual, lo mismo pasaría conmigo, que fome que alguien tome las fotos igual que yo (jajaja).

Ahora más adelante la idea es sacar un libro con todo este mundo, pero el financiarlo es complicado. A mí me gustaría hacer un libro increíble con todo lo que he registrado, pero creo que hay que planificar bien y armarlo adecuadamente. No sé si la gente ligada a esto ya me reconocerán, pero por lo menos ya tengo una base de pega para poder seguir recopilando material. Siento que este proyecto está ahí a flor de piel y sólo tengo que generar tiempos, lucas y de ahí para adelante.

Yo en verdad me enamore de este proyecto, a pesar de que yo no tengo tatuajes pero sí está la idea, porque habla mucho ya que tienes demasiado en un espacio tan chico.

 
Por Dana Riffo
 

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