Javier Fingazz: El Caballero Errante del Bodypiercing Chileno

Oct 2 • Interviu • 3530 Visitas

Muchas veces la vocación simplemente nos llega sin importar que optemos por otras cosas, lo que se explica sencillamente: sucede porque estábamos destinados a cumplir cierto rol en el universo. Este fue el caso de Javier Fingazz quien pese a haber estado estudiando periodismo cuando despegó su carrera como piercer, afortunadamente, decidió seguir a su intuición y dejar el papel por las agujas.

Luego de un sin fin de viajes de aprendizaje y experiencias indescriptibles en búsqueda de presenciar distintos rituales tribales al rededor del mundo, se convirtió en uno de nuestros mejores pierecers profesionales dedicados a capacitar al mundo del Bodypiercing y el Arte Corporal en Chile.

Dueño de Propiercing y de Psybodyart y socio del destacado tatuador chileno Georgi Abusleme en el Estudio Amor Real, Javier sin duda seguirá dándonos buenas nuevas y cátedras de lo que está ocurriendo en el mundo a favor del arte corporal mientras lo implementa como mejor sabe hacerlo.

A continuación les dejo la historia de sus inicios y de lo que está haciendo en este momento en post del body piercing nacional y latinoamericano.

 

 

¿Cómo llegaste al mundo del arte corporal? Yo empecé hace 14 años en Voz Propia Records junto a Juán Carlos Valente y la verdad es que todo partió porque el bodypiercing siempre me había llamado la atención incluso más que el tatuaje. En esa época no existía un fácil acceso a materiales ni a joyería y de busquilla y un poco nerd, me puse a averiguar leyendo e informándome de lo que pasaba en la escena mundial realmente y como nunca me he quedado con un “no” por respuesta final y siempre busco cómo revertirla, me dediqué a buscar la info por las mías.

Todo esto pasó precisamente cuando yo estaba entrando a la universidad a estudiar periodismo.

 

¿En qué minuto decidiste quedarte finalmente con el Bodypiercing en vez de continuar con tu carrera como periodista? Siento que eso ya estaba dictado de cierta forma, porque pese a que egresé de periodismo jamás me titulé ni ejercí como tal. En ese entonces yo ya tenía mi tienda y estaba establecido como piercer, había empezado a viajar y a generar fuertes vínculos con todo lo que involucraba estar ligado al bodypiercing así que llegó el minuto en el que tuve que elegir. A veces las cosas que valen la pena no son precisamente las más fáciles y por ende merecen el sacrificio, sobre todo cuando tienen que ver con algo que te gusta mucho.

 

¿Qué es lo que significa para ti el bodypiercing? El bodypiercing es mi vida, es lo que hago todos los días y que me motiva a levantarme en la mañana, lo que me ha llevado a viajar para conocer distintas realidades y la esencia pura del arte corporal y lo que me ha ayudado a desarrollarme como persona. Ha sido la herramienta que me ha permitido ver el mundo con mis propios ojos, mi todo literalmente.

 

¿Cómo ha influido para ti en lo personal el arte corporal? Me ha hecho conocer a gente increíble, he generado amistades que van más allá de los lazos familiares por medio de una hermandad cósmica. El grupo que tenemos con los chicos de Sudamérica está permanentemente en contacto y es súper unido.

Por otra parte el permitirme conocer diferentes culturas alrededor del mundo, con distintas realidades a las de nosotros y permitirme tener una visión de diversas realidades, me ha concedido poder agradecer lo que tengo y tenemos en nuestro país, mientras vivimos un momento súper importante en la evolución cultural de Chile y con el periodismo sinceramente creo que no lo hubiera podido hacer.

 

 

En todo este tiempo, cómo sientes que ha evolucionado tu trabajo? Con los años mi trabajo ha ido de más a menos, ya que cuando recién estaba iniciándome en el mundo de la modificación corporal yo estaba muy loco con el tema, me encantaba en extremo y recuerdo que las primeras veces que me tocó viajar llegué a Brasil y uve la posibilidad de trabajar con Andrés Fernández en un estudio muy importante que se llama “Tattoo You”, donde estuve expuesto a procedimientos que me volaron la cabeza por todo lo que implicaban. Pero creo que con el tiempo te das cuenta de ciertos riesgos que se corren y que para mí, a estas alturas del partido no vale la pena correr y que por lo demás no van conmigo. A eso voy con el ir de más a menos, porque de hacer cosas mucho más complejas me remití a hacer procedimientos básicos buscando más que nada una estética apropiada para cada persona y aconsejándolos, mientras llevo a cabo un procedimiento mucho más pulcro. Todos los años esto va evolucionando y es ese el desafío para nosotros, mantenernos a la vanguardia en cuanto al modo de proceder y también en términos de la joyería que se está utilizando, porque es ésta la mayor evolución que hemos tenido como perforadores profesionales la calidad de los materiales con los que estamos trabajando ahora, tanto para el procedimiento como de la joyería en sí. Solamente estamos trabajando con titanio y con rosca interna, tenemos la posibilidad hoy en día de trabajar con ópalo y cristales Swarovski al igual que con piedras semi preciosas, en este momento podemos decir que contamos con joyería de lujo en nuestra vitrina y definitivamente no es la joyería que teníamos hace 5 años atrás.

 

¿En qué momento de tu vida tomas la decisión de profesionalizar tu carrera como perforador? Hace ya 8 años que tomé la decisión de armar Psybodyart que es una de las tiendas del Portal Lyon más estables, pero está claro que existe una limitante por el reducido espacio que tiene y en ese sentido la mutación o el potenciar lo que ya existía al establecer en el año 2012 Amor Real, fue mi verdadero quiebre y evolución conjunta con mi socio y amigo Georgi Abusleme.

 

Los viajes y las personas que has conocido a lo largo de ellos sin duda te han nutrido de más y mejor conocimiento sobre el arte corporal, pero cómo ha sido tu proceso de aprendizaje y de qué forma has ido profesionalizándote aún más? Más que nada trato de mantener la cabeza abierta, teniendo claro que tal vez lo que uno sabe hoy no necesariamente tiene que ser la verdad absoluta de algo ya que los hechos pueden cambiar muchas veces. Generalmente en materia del bodypiercing no varían mucho pero lo hacen igual.

Trato de escuchar harto mientras intento ser lo más humilde posible ante las perspectivas y experiencias de otras personas vinculadas al arte corporal. Eso es realmente lo que más me ha servido para evolucionar en esto y bueno, mi forma de hacerlo es el viajar a Copiapó y conversar con “Banana” o saliendo del país.

 

¿De qué manera llega el tema de la suspensión a tu vida? La primera vez que vi una suspensión que unos amigos organizaron en el año 2001 y me llamó mucho la atención, también jugó un rol importante en mí la información que veíamos de Shannon Larratt en el sitio BME que en esa época nos acercó a una suspensión más tribal-ritual que lo que conocíamos en un contexto de “freak show”. En el año 2004 trabajando en “Tattoo You” tuve la posibilidad de conocer a Allen Falkner que es como el padre de la suspensión corporal moderna, un tipo tremendamente experimentado que lleva haciendo esto por más de 30 años, lo que me intrigó aún más. En el 2006 tuve la oportunidad de ir al Summer Camp en Alemania, que es un meeting europeo de suspensiones súper underground que dura 3 días y a partir de todos esos acercamientos empezamos a hacer nosotros las suspensiones acá en Santiago, intentando un poco que se provocara esa misma buena onda que se vivía afuera y creo que lo hemos logrado bastante bien porque en los tres eventos de suspensión que hemos hecho la gente que ha participado se ha involucrado espiritualmente con el momento y lo ha pasado muy bien, llevándose con ellos una súper buena experiencia que por lo demás es muy personal e irreproducible para cada persona. Esto nos ha servido a todos, porque como crew de trabajo ha sido beneficioso y nos ha permitido conocer a mucha gente que se ha ido integrando mientras se crean fuertes lazos.

 

 

¿Cuál crees que ha sido tu rol dentro del arte corporal en Chile y cómo has tomado tu misión para cambiar la visión de éste? Más que nada he tratado de educar, tratando de mostrar el otro lado de esto y dejando en claro que es mucho más que una moda porque se trata de un estilo de vida. Tampoco estamos acá para juzgar ni mucho menos, están todos invitados a hacer lo que sientan pero sí he tratado de concientizar a la gente y hago mi trabajo lo mejor posible, siguiendo una pauta tanto estética como de procedimientos. La idea es hacer las cosas bien porque cuando lo haces la gente lo nota, el ser humano es muy intuitivo. Eso fue lo que hemos querido también mostrar en Amor Real, este cambio de paradigma de lo que las personas creen que es un estudio de tatuajes.

 

¿Cómo has llevado tu “lucha” por profesionalizar el rubro del bodypiercing en Chile y a nivel latinoamericano? Estamos intentando también concientizar al rubro en ese sentido, de partida un rubro que no cumple con las normas tampoco podría educar y no puedes ser padre Gatica “predica pero no practica” entonces esa es la lucha que llevamos. Tratando de llevar la pauta de las cosas que nos interesan y manteniendo las puertas abiertas a las personas que realmente les interesa esto. Tenemos la mejor disposición y buena onda para ayudar, enseñar e informar a quienes lo requieran ya que queremos lograr educar desde nuestros propios clientes hasta, porque no, gente que sea parte de la industria. Nuestras puertas están abiertas si podemos ayudarlos.

 

¿Cómo fuiste vinculándote a la APP (Association of Profesional Piercers) y a la LBP (Latinoamérica Body Piercing)? Yo aún no soy miembro de ninguna de las dos asociaciones, pero me ha tocado varias veces ir a convenciones de la APP tres veces a Las Vegas y una vez a México. A la LBP fui el año pasado porque me invitaron a dar clases. Pero la vinculación ha sido más que nada por un hecho natural y se ha dado todo por Banana, que es el nexo sudamericano por la LBP y dentro de poco también tendrá relación directa con la APP. Todos nos fuimos conociendo con el tiempo y ya cada uno sabe perfectamente quién es quien.

 

¿Qué puertas se te han abierto con tu profesión de piercer? Bueno, ahora comencé con una línea de ropa que se llama “Swastik” en donde se trabajan patrones geométricos en base a símbolos sagrados antiguos. Partimos con la swastika y ahora estamos explorando la chakana andina. Ha sido re loco porque partimos estampando poleras y ahora estamos desarrollando prendas casi de alta costura súper costumizadas como chaquetas, polerones y cosas así.
Las otro ha sido estar en momentos importantes y ver cosas que alguna vez sólo vi por libros o a través de la televisión, como por ejemplo encontrarme a mí mismo haciendo algo que cuando niño me volaba la cabeza como el estar en Tailandia tirando solo un carro en un festival porque en el templo ya me conocían mientras me quemaban los fuegos artificiales que estallaban arriba mío, algo totalmente increíble.

 
 
Por Dana Riffo / Fotos por Griz
 

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