Manuel Rodríguez: Del Señor Lápiz al Señor Tinta

Dic 18 • Interviu • 4796 Visitas

Muchos de nosotros casi treintones, muy treintones y otros con un poco más de años, crecimos junto a Cachureos el programa insigne de la televisión infantil chilena en el cual, a quienes nos gustaba dibujar, nos maravillábamos especialmente con un personaje que ni siquiera hablaba sino que con un silbido muy peculiar trataba de expresarse. Hablo del Señor Lápiz, héroe de los trazos sin sentido que finalmente volvía ideas tangibles y a quien personificaba Manuel Rodríguez, que a sus tiernos 11 años y en total anonimato, comenzó a formar parte de uno de los fenómenos pre adolescentes más grandes en la historia de la tv abierta y gracias al que, entre tanto viaje a Estados Unidos, fue conociendo y enamorándose de la tinta eterna que veía pululando por las calles del tío Sam, haciéndola parte de él desde muy pequeño.

Pero como todo llega a su fin, Cachureos terminó y como era de esperar Manuel, ya más grande, siguió con su amor por el dibujo dedicándose a la ilustración de forma profesional, pasión de la que hablamos a continuación y que ha traspasado el papel a workshops, charlas motivacionales, programas de tv y exposiciones en el extranjero.

 

 

¿Tu pasión por el dibujo desde cuándo comenzó? Desde muy chico la verdad. Yo me acuerdo de la primera historia relacionada a eso: mi papá era carnicero y él siempre me dejaba en la caja con unos lápices. Yo dibujaba todo el día, incluso en los papeles en los que envolvían la carne en ese tiempo.

Después me enfermé bien chico y uno de los doctores que me atendieron, me pasó un lápiz bic para entretenerme mientras estaba hospitalizado y cuando él volvió estaba todo pintado, las sábanas azules llenas de dibujos, etc (jajaja). O sea siempre he dibujado, desde que tengo uso de razón, así que es algo que va conmigo.

Ahora pasión como tal a estas alturas no sé, porque muchas veces he tenido como amor y odio dentro de lo que yo hago, el trabajar demasiado comercial y no hacer cosas mías también me ha hecho sentirme así. Hace muy poco que estoy haciendo exposiciones o charlas de mis trabajos. Normalmente eran trabajos a pedido, simplemente los hacía por el amor a la plata más que el amor al arte, lo hacía muy mecánico pero cuando viajé a Italia me di ese tiempo y muchas cosas de las que no hice aquí en Chile, las hice allá.

Actualmente gual la ilustración está de moda y eso me encanta, porque antes estaba aparte del arte, ahora existen más galerías y más competencia y eso también se ha manifestado en la calidad de los nuevos ilustradores.

 

¿Cómo llegaste a ser el Señor Lápiz? Entré a los 11 años a Cachureos pero finalmente fue por una ridiculez. La historia dice así: Yo era el único que no tenía bicicleta en mi barrio y todos mis amigos andaban en sus bicis de cross y para hacer algo yo le pedía a mi hermana su terriblemente fea bicicleta, entonces y pese a que a mí no me gustaba Cachureos, justo había una sección en que podías hacer lo que quisieras y te daban una bicicleta si les gustabas, onda demostrabas tu talento, así que fui a dibujar y me la gané. Me llamaron al otro año de Cachureos para unirme a ellos y desde ahí que fui el Señor Lápiz.

 

En términos laborales comenzaste dibujando muy pequeño, ¿no te aburriste en algún minuto de seguir ilustrando? ¿Por qué decidiste estudiar de todos modos ilustración? Yo creo que tuvo más que ver el tema social, de que debes estudiar alguna vez. Y me pasó algo muy loco, porque cuando entré a estudiar yo como que sabía todo, venía todo incorporado en mi chip de modo natural. Me enseñaron a pintar con acuarela, el oleo ya me lo sabía sin haberlo aprendido previamente.

Al final entré a estudiar para que la gente supiera que yo tenía un cartón y eventualmente para trabajar en agencias, lo que nunca hice porque no aguanto que me molesten mucho (jajaja), por lo que siempre he trabajado como freelance hasta el día de hoy.

Luego claro hice más cursos y un par de diplomados de animación y web e incluso me fui a Italia a estudiar y me rechazaron porque me dijeron que me fuera a trabajar en vez de andar estudiando (jajaja).

 

¿Y cómo ha sido la recepción de tus piezas por el público en las exposiciones que has hecho? Cuando expuse en Chile fue más que nada por obligación y por eso siento que me gustó más hacerlo afuera. Acá fue en el Estadio Croata donde me ofrecieron una sala para exponer, igual estaba lejos y gracias a que las Últimas Noticias me hizo una nota llegó harta gente, pero tampoco fue algo que me gustaría repetir como tal. En Italia fue distinto, mucho mejor y aunque allá no me conocía nadie a ellos les gustó mi gráfica y listo. Pero por ejemplo ahora en el 2015 estoy invitado a la nueva galería de Salustiano Casanova en su primera exposición de ilustración y ya parto con el pie derecho en cuanto a la exposición.

En lo que sí siento que estoy en deuda es en editar algo mío, únicamente hice algo para Salo hace un tiempo pero que no tiene mayor trascendencia, ya que era un álbum masivo. Pero por lo menos estas instancias me han servido para que el resto de la gente se de cuenta que yo no era simplemente el Señor Lápiz que hacía garabatos tontos y que de verdad había calidad de mi parte.

 


 

¿Cuándo llega el tatuaje a tu vida y en qué minuto comenzó a llamar tu atención? También está vinculado ese tema a Cachureos, porque nosotros viajábamos todos los años a USA o a Canadá y en uno de esos viajes que hicimos a California o a Washington, no recuerdo muy bien, me fui a tomar un milkshake (porque era muy chico jajaja) y de repente escucho una moto y cuando me doy vuelta veo a un viejito con una enrome barba, suspensores y tatuado entero. Yo creo que debió tener unos 75 años y tenía una Harley preciosa (yo soy un obsesionado por las Harleys, me encantan) y pensé “yo quiero eso para mi vejez”. Debo haber tenido 12 ó 13 años y al poco tiempo empecé a averiguar dónde hacerme un tatuaje y me lo hice. Fue un tigre súper feo que incluso lo tengo todavía y me lo hice con Mario Popeye que ahora es súper capo y que tiene un estudio en Mallorca. En esa época igual los tatuajes eran mucho más rockanrolla, había una tecnología muy rústica que mezclada con mucho alcohol y mucho carrete por lo general tenía como consecuencia una pésima cicatrización, debido a que simplemente no te cuidabas nada, ahora es todo lo contrario.

Después no sé, creo que me fui en la volada y comencé a tatuarme a cada rato, por lo que ya estoy bastante tatuado a mis 42 años y hace un tiempo atrás dije que no lo haría más, porque siento que ya se cerró mi etapa con el tatuaje, creo que también tiene que ver con un tema de edad, antes aguantaba un montón de rato el dolor y ahora es todo lo contrario, me pongo mañoso y reclamo como pasó en mi último tatuaje en las costillas, que de tanto que me dolió me dije “puta que estoy viejo para esta wea, no me tatúo más” (jajaja). Pero siempre queda el bichito aunque ahora esté más tranquilo.

Sigo siempre vinculado al mundo del tatuaje pero de otra forma, a veces les hago diseños a mis amigos para que se los tatúen. Incluso el año pasado me invitaron a la Expo Tattoo pero al final fue un mal rato, porque me dejaron afuera y no me dejaron entrar. Había intervenido unos brazos a toda raja junto a unos cuadros especialmente para la ocasión y me dejaron afuera. Los estuve llamando y no me contestaban hasta que se me ocurrió ir a la entrada del Club Hípico y tampoco me dejaron entrar porque no tenía credencial, así que me fui y al otro día como si nada me llaman de vuelta preguntándome si podía ir (jajaja), así que les dije que no y los corté. Por eso tengo un montón de historias con los tatuajes, aunque las últimas han sido desagradables.

 

¿Quiénes han sido los protagonistas de la creación de tus tatuajes y qué motivos han tenido? Mario Popeye fue con quien partí la etapa rockanrollera extrema que tuve, luego me tatuó una amiga Priscilla que lamentablemente no sé si seguirá tatuando en la actualidad, de ahí me tatuó Arturo Sobarzo en el Portal Lyon pero él se retiró y está viviendo en la playa y bueno, después me hice un par de cosas en el extranjero, Montreal, USA y eso. Con los tatuadores siempre me casaba un rato y de ahí me aburría y me iba con otro a probar su mano.

 

¿Qué motivos han tenido esos tatuajes en tu vida? Tengo un tatuaje que es una letra china que no sé qué significa porque me lo hice en un estado etílico más o menos importante (jajaja) pero es parte de. En el cuello tengo otro que fue en conmemoración de la muerte de mi abuelo, que es uno de los más significativos y sobre los demás simplemente no me voy a referir, porque me pueden traer muchos problemas (jajaja). A veces la gente no entiende que los tatuajes también tienen que ver con simbolismos, para cerrar ciclos o cosas así y no necesariamente porque ese echo sea aún parte de mi vida ni mucho menos.

Me tatúo muy poco la espalda, pero es porque a mí me gusta verme los tatuajes así de simple y en las manos tampoco porque no me gustan. Ahora estoy más tranquilo pero antes quería rayarme entero, la cara, el cuello, todo.

De todos modos los tatuajes me gustan más por un tema estético, muy pocas veces me he tatuado por temas significativos en mi vida, eso me pasó cuando era más chico y apasionado, ahora más viejo no hago eso en lo absoluto.

 


 

Empezaste hace mucho tiempo con los tatuajes y me imagino que podrás tener una crítica o una visión de lo que ha pasado desde ese entonces hasta ahora. ¿Cómo crees que ha sido ese salto en el tiempo? Yo ahora lo veo mucho más pro, ahora los cabros se están aplicando, tienen buenas máquinas y prueban técnicas ocurrentes. Ayer conocí a un tipo que no tatúa con máquina sino que lo hace a mano, lo encontré muy cool y él me explicó todo. Son súper aplicados, han estudiado y saben de términos específicos, están muy higiénicos y se la juegan con los diseños, ya no es llegar, copiar y pegar o que te pongan esas típicas revistas gringas y te digan “escoge una wea y vamos no más”. Ya nadie se hace ni piolines ni demonios de tazmania con zapatillas gigantes, por suerte (jajaja).

Los estudios también están la raja, se preocupan de los detalles y hay toda una onda, antes no era así y les daba lo mismo todo. Eso me encanta.

Ésta definitivamente es una profesión más y eso se nota, hay algunos que se creen rockstars pero es entretenido también que sean engrupidos, aunque ni siquiera dibujen bien (jajaja).

 

En la actualidad , ¿qué estás haciendo fuera del mundo de la ilustración y cuáles son las sorpresas y planes a futuro? Lo que estoy haciendo ahora mucho y que me encanta, son workshops para ilustradores y me han contratado en bastantes universidades para finalmente dar una charla de mi vida, estilo motivacional, contando parte de lo que he vivido y finalmente el no cansarme de la ilustración, porque igual puedes vivir de esto, yo llevo 20 años así entre que para arriba y para abajo. Siempre relacionado al dibujo y a la animación. Tengo dos proyectos en carpeta de series animadas dibujadas completamente por mí y ahora estamos buscando financiamiento, una se fue a Los Ángeles, California y la otra se fue a las mineras, así que estoy esperando su activación. Lamentablemente siempre debes ver el tema de las lucas y acá en Chile el recurrente es que nunca hay plata, etc.

También estoy creando una línea de poleras muy onda “rockabilly” bajo mi marca “Rodr1gu3z “, la que se lanzará luego a puro diseño propio. Enfocándome harto en eso y pensando en el relajo del campo para irme a vivir dentro de poco para trabajar únicamente vía internet, así que bien.

Por otro lado estoy con el programa “Piso 33” y en lo que estoy a full, se lanzó la primera semana de diciembre y junto a mi partner el Ozzo entrevistamos a gente que se destaca del común de las personas. Tiene un toque de humor y está bastante entretenido.

Así que hartas cosas, este nuevo año se viene bueno.

Creo que hay que hacer de todo en la vida, nunca decir que no, después averiguas cómo lo haces pero hacerlo siempre, “Necesitas pegar clavos, yo los pego la raja” ese es el mensaje.

 
 
Por Dana Riffo / Fotos Griz
 

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