“Canero”, el Dulce Dolor de los Tatuajes Mal Hechos

Oct 14 • Tattoo • 6735 Visitas

Nadie que tenga un porcentaje importante de tatuajes en el cuerpo podrá negar que tiene o tuvo alguna vez un tatuaje, conocido entre los tatuados como “canero”. Una pieza que más allá de que la técnica no sea tan buena o que el mismo dibujo no sea tan elaborado, tiene una encantadora precariedad que sorprende, cautiva e íntimida. Un tatuaje que a todas luces parece estar hecho con más amor que arte y más voluntad que conocimiento.

 

 

En definitiva es, como el nombre lo indica, un tatuaje hecho en la cana o la cárcel con rudimentarias máquinas de confección artesanal, tintas de peligrosa procedencia y el desarrollado gusto estético de un lanza regguaetonero consumidor de pasta, es decir; todo lo que por sentido común se debe evitar. El hecho curioso es que pese a lo lejos que estamos de llegar a encontrarnos en la situación de tatuarnos en esas condiciones, si nos encontramos con “caneros libres”; tatuajes tan “extraños” que no podemos distinguir si en realidad es una técnica de dibujo que emula y glorifica al tatuaje grotesco o simplemente es el resultado de una billetera apretada y la ingenuidad de un dibujante.

Clarifico que no estamos hablando de tatuajes feos, si no de tatuajes lo suficientemente sinceros como para tener su propia lógica y estética. Una mezcla de líneas mal definidas, sombras que parecen más que todo manchas y colores deslavados que tienden a perderse en detalles poco definidos.

 


 

Si bien todos los diseños son potencialmente caneros si el interesado no escoge bien al tatuador, podríamos definir tres tendencias que agrupan a esta gran y divertida variedad de manchas.

 

Nombres o siglas: A lo largo de la historia, los tatuajes han servido para recordar fechas y nombres de las personas cercanas como los hijos, los padres o los hermanos, pero hay quienes se han dejado llevar por el impulso de tatuarse el nombre de “la mamita” y un día de playa después de castillos de arena, pasa a la clásica feria artesanal que durante generaciones de bañistas, ha adornado el balneario y desobedeciendo el consejo de sus amigos, ha aprovechado el dos por uno y ha honrado la memoria de sus padres con lo que parecen ser las siglas de los nombres, teniendo la difícil tarea de escoger letras barrocas o manuscritas.

 

Mariposas con y sin flores: Otro clásico de los caneros ya más femeninos, son las manchas con formas de mariposa que por lo general están flotando en alguna parte de la espalda y que en casos extremos, están sobre texturas de flores que bajo ninguna perspectiva están alineadas o siquiera pertenecen al mismo ángulo. La nota alta de este tipo de tatuajes es que muchas veces las diseñan sobre partes del cuerpo que tienden a ceder, haciendo que años después, la mariposa duplique su tamaño deformando la tinta de un negro a un gris chicle.

 

Rostros: Si ya quieren coronarse Rey Canero y dejarlo todo por una vida de risas y buenos momentos junto a un tatuaje divertido, no lo duden más y apuesten por la opción segura de un rostro, estos se presentan en dos subconjuntos: familiares que pueden ser hijos, madres o abuelos, los que pobremente fueron retratados y pintados sin el más mínimo atisbo de preocupación y (mis favoritos) los latinos famosos, entre los que destacan “Che Guevaras”, “Maradonas” o incluso, aunque no sea latino, Yisus.

 


 

Y es que el canero es un arte, no cualquier tatuaje feo se convierte en una de estas bizarras piezas de admiración, jolgorio y un poco de vergüenza, porque no decirlo, si al fin y al cabo, un canero es una muestra de algo que no salió bien o como lo esperábamos, un fiel reflejo de que la vida no es color rosa. Bueno, como todo lo que buscan los tatuajes ¿no?

Así que ahora levanta ese canero y grita a los cuatro vientos tu experiencia. Comparte y comenta.

 
 
Por Diego Osses / Fotos Fanux Barraza
 

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