Las Ventajas de Tatuarse en Invierno

Jun 30 • Tattoo • 60618 Visitas

Se nos vino el invierno con todo, el frío que cala los huesos, los días grises, las ganas de quedarnos regaloneando en la cama y para quienes coleccionamos tatuajes, nos llegó también la tan ansiada temporada del dolor. Sí, el invierno llegó y con él lejos el mejor momento para tatuarnos, pues muy por el contrario de lo que les pasa a las personas que recién están empezando en el mundo de la tinta, que por lo general se tatúan en periodos de calor para lucir sus nuevos diseños, somos muchos los que preferimos las estaciones más frías para poder concretar esas próximas piezas que le darán más color a nuestra piel.

 

 

Esto ocurre por un par de razones muy sencillas (y bastante obvias) que seguramente mientras vayan leyendo les harán bastante sentido y tal vez, los harán preferir el nunca bien ponderado invierno para tatuarse.

 

Bendito Sol de Invierno: Los agradables pero dañinos rayitos de Sol que nos invaden durante la primavera y el verano son tremendamente perjudiciales para nuestra tinta en general, pero sobre todo cuando está “fresca” ya que deterioran los colores desde que se inyectaron en la piel. En cambio, en inviernos estos rayos son menos invasivos y al estar nosotros cubiertos por capas de ropa, podemos mantener la tinta de nuestro nuevo amigo asentándose en la piel de mejor forma durante sus primeros meses de vida y asegurándonos así que el tatuaje sea brillante y duradero.

 

Fresquito y Sanito: El calor y, por ende, el sudor perjudican el proceso de cicatrización si consideramos especialmente que al tener la necesidad de mantener el tatuaje cubierto con plástico entre 2 ó 3 días, la tinta junto al exceso de humedad podría generar incluso alergias y hongos en la piel, con agentes patógenos que claramente no queremos en nuestra piel y menos en nuestra nueva adquisición. Muy por el contrario, lo que ocurre en invierno es que debido a la temperatura media-baja que predomina en dicha temporada, ésta ayuda a no provocar ese tipo de problemas, manteniendo el tatuaje fresco.

 

 

Lejos de los Amados Chapuzones: A menos que surfeen como es mi caso, ésta podría ser la mejor parte. En verano es prácticamente imposible evitar las ganas tremendas de meternos al mar y/o a las piscinas para capear un ratito el sofocante calor que nos ha tocado sentir estos últimos años y que por lo demás, sabemos que está estrictamente prohibido hacer durante las primeras 2 semanas de vida de un tatuaje debido al potencial contagio de infecciones en el agua. En invierno, claramente pasa lo contrario, lo que menos queremos es meternos al extremadamente frío mar del Pacífico o a una piscina, cambiando estas opciones casi sin pensarlo por un rico y calentito calienta camas.

 

Las Tentaciones del Verano: Los días más largos, el calor y el brillo del Sol influyen un montón en nuestro estado de ánimo y por ende, nos dan más ganas de salir, de carretear y de disfrutar de uno que otro placer de la vida. Pero lo que podría ser la mejor parte del verano, no lo es tanto para nuestro nuevo tattoo ya que si no cuidamos adecuadamente nuestra piel, si bebemos en exceso y si no tenemos cuidado en dejar alejada la zona de potenciales golpes y rasguños, podríamos perjudicar el resultado de nuestro tatuaje.

 

 

Espero les sirvan estos consejos y que le vean el lado positivo y las ventajas que tiene en cuanto a la tinta el tétrico invierno que cada año debemos pasar. Cuiden sus tatuajes desde el comienzo y no olviden que el 50% de la responsabilidad de que un tatuaje sea una obra de arte está en los cuidados que uds. mismos le entreguen.

 
 
Por Dana Riffo / Fotos Griz Zúñiga
 

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