Peligro Bajo la Piel: Los Riesgos de un Tatuaje Mal Cuidado

Oct 28 • Tattoo • 9557 Visitas

3 meses atrás terminé de tatuarme por segunda vez el cuerpo y se me ocurrió que el empeine sería un buen lugar para llevar a mi nuevo amigo (¡Auch!). Quizás me creí lo suficientemente valiente y confiada de mi cuerpo de fémina poderosa como para decir: ¿Por qué no? Y si bien, no derramé una lágrima ni emití ningún improperio al artista que me tatuó, ha sido el más doloroso que he me hecho, al menos hasta ahora. Es que estamos hablando de un lugar sensible donde no hay mucha piel que atenúe el dolor, así que el proceso de recuperación de la piel es distinto a otros lugares y, por supuesto, cada cuerpo tiene diferentes precauciones que considerar dependiendo del lugar y de su historial médico.

 

 

Recuerdo que tardé una semana en lograr caminar sin cojear, pero el cuidado fue crucial para que mi piel se recuperara. Las cremas, el reposo, la ventilación y la higiene eran una preocupación diaria y todos quienes amamos el tatuaje sabemos la dedicación que requiere cuidar las marcas que nos deja esta pasión. Sin embargo, a pesar de que nos mencionan una y otra vez las típicas consideraciones que debemos tomar, pasamos por alto los riesgos reales que suceden, a veces por ignorancia, a veces, incluso, por arrogancia y confianza desmedida.

El tatuaje es una herida en la piel, así de simple y claro. La piel queda expuesta a bacterias que ven en este sitio un hogar ideal para su propagación, esto puede desencadenar el inicio de enfermedades que afectan directamente a la piel, y que luego también pueden expandirse a la sangre dejando heridas abiertas, cicatrices y malformaciones que no sólo afectan el resultado final del tatuaje, sino que además ponen en riesgo nuestra salud.

 

 

Las infecciones o alergias cutáneas también son un tema riesgoso, algunas de las consecuencias directas a las que puede llevar un mal cuidado del tatuaje comienzan desde un pequeño enrojecimiento de la piel hasta inflamaciones de mayor tamaño tales como:

 

Adherencias: Suceden cuando las capas de la piel que han sido afectadas por el tatuaje se juntan unas con otras inflamando el tejido.

 

Encapsulaciones: Se forman pequeñas protuberancias de piel entre las capas que han sido tatuadas.

 

Ampollas: Si un tatuaje no ha sido cuidado con la dedicación necesaria, se forman bultos que en casos graves toman un gran tamaño y llevan a la acumulación de pus.

 

 

La paciencia es fundamental a la hora de cuidar nuestros tatuajes, no podemos esperar recuperarnos en un par de horas e ignorar lo que suceda después. Debemos saber evaluar los cambios que tenga nuestra piel a medida que mejora y consultar con nuestro artista o un médico en caso de dudas. La hinchazón y enrojecimiento inicial son normales y necesarias para que la piel sane correctamente, ya que es un mecanismo de defensa común por parte de nuestro cuerpo dependiendo del lugar y el tipo de piel que tengamos, sin embargo si tarda más de lo usual debemos prestar atención y conocer los riesgos reales a los que nos enfrentamos. Por ende, recuerden siempre que nuestra pega empieza por la elección de un estudio de tatuajes serio y responsable y termina con los cuidados que le entreguemos a nuestra nueva pieza de tinta.

 
 
Por Bárbara Mondaca
 

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