Piel y Sonido: ¿Te Tatuarías a tu Canción Favorita?

Oct 23 • Tattoo • 2148 Visitas

Como puse en mi biografía, la música es mi copiloto. No hay nada que pueda hacer sin ella, menos aún comenzar o terminar mi día.

Recuerdo que en la película High Fidelity un personaje dice que no hay nada peor que una persona responda a la pregunta “¿Qué música te gusta?” diciendo “De todo”. Bueno, a mí la verdad no me gusta de todo, me gusta la música y si pasara a nombrarles todos los cantantes y bandas que me gustan, este post se desvirtuaría. Ahora bien, puedo comentarles, para su curiosidad (si es que a alguno le causó curiosidad), que en este momento escucho Chet Faker, que es mi segundo Chet favorito.

 

 

Últimamente hablé con un amigo, que no tiene ninguna tinta en su cuerpo, y me comentó que encontraba muy heavy que las personas se tatuaran la letra de una canción, que él lo haría pero que no se plasmaría siquiera la letra de su canción o artista favorito.En otra instancia, otra persona me decía que al tatuarte la letra de una canción sólo plasmas letra muerta, pues sin la melodía deja de ser una canción. Así que estas dos visiones me quedaron revoloteando mucho con respecto a la tinta y la música.

En relación a lo que me decía mi primer amigo, hay una canción que cuando yo la escuché la primera vez dije: “me tatuaría la letra de esta canción”, que ni siquiera es mi banda o canción favorita, para nada, pero encontraba que esa canción recreaba un momento bacán.

Con respecto a la segunda anécdota que les conté, quedé más pilla. Sí, es cierto, la letra de una canción no es más que una creación literaria sin la composición melódica. Sin embargo, existen canciones que han traspasado la barrera del grafema y que sólo al leerlas podemos sentir su ritmo en nuestra cabeza. Por ejemplo, si leen “we are the champions, my friends” o “muchachita, muchachita la peineta” o “te voy a olvidar, palabra de honor”, podría apostar que la mayoría cantó al leer estas frases, que por cierto son sumamente populares.

 

 

Ahora bien, a mí me pasa mucho que cuando escucho la frase de una canción que me gusta, no puedo evitar repetirla cantándola, aunque las otras personas no la sepan. Y sí, la letra de una canción puede no ser rítmica literalmente, pero puede ser absolutamente melódica en nosotros.

La verdad es que la música, a mí modo de ver las cosas, es el arte de mayor complejidad. Tiene un lenguaje que parte estructurándose en cuatro líneas, para posteriormente conjugarse con la literalidad que en sí tiene una cadencia particular, pues la literatura también tiene su musicalidad.

Hasta esta etapa de mi vida no he conocido a nadie con la letra de alguna canción y me encantaría. Es probable que pueda ser una decisión que genere cuestionamientos relativos a los cambios y procesos que vamos teniendo. Sin embargo, llega una etapa de la vida en que uno sabe que hay cosas que ya no cambiarán, que hay un lugar de confort que no variará, que hay amigos que ya no se irán, mañas que se instalaron y canciones que pasaron a formar parte de la banda sonora de nuestra vida.

 

 

Este año me he rayado mucho y como ya vienen los días calurosos, me guardaré hasta el otoño del próximo año. Tengo 4 tatuajes pendientes, uno de ellos es el título de una canción de una banda que tampoco es mi favorita y de una canción que menos aún la es, pero creo que la canción es un lugar al que no me canso de llegar.

Para terminar, puedo contarles que la canción que escuché por primera vez y dije que me tatuaría fue “ There is a light that never goes out” de The Smiths, que ahora escucho “In your eyes” de Peter Gabriel y que si tienen la letra de una canción los encuentro ídolos.

 
 
Por Cami Avendaño

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