Bárbara Vergara

Abr 28 • Tatuador de la Semana • 13586 Visitas

Su fascinación y pasión por el arte llevó a Bárbara Vergara a convertirse en una de las tatuadoras chilenas más valoradas. Su talento salta a la vista mientras otorga pinceladas de color que delatan sus inicios como pintora, inicios que nos cuenta a continuación.

 

¿Qué te motivó a ser tatuadora? Mi influencia mayor fue mi hermano, él fue el punto de partida y quien me dio la idea de hacer algo así. Yo soy pintora desde hace mucho tiempo y en ese entonces yo estaba viviendo con mi hermano y me dio esta idea nueva de hacer algo diferente ya que tenía el talento de la pintura. Me dijo “esto sería increíble, podrías hacerlo perfectamente así que piénsalo”. En un comienzo nunca lo vi para mi vida, es más era súper ajeno a mí porque pensaba que yo solamente era pintora y que me dedicaría a eso por el resto de mis días y pese a que siempre lo encontré súper respetable e interesantísimo, de a poquito fueron creciendo en mí la inquietud y las ganas de tatuar y cuando empecé a hacerlo me enamoré, finalmente lo remplacé. Sin duda fue un lindo comienzo ya que tuve que aprender de cero.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuadora? Casi 8 años, ha pasado volando en verdad. Fue justo cuando terminé la U (2005) ya que el 2006 empecé a tatuar.

 

¿Quién fue tu maestro? Tengo varias influencias pero soy mayormente autodidacta. No tuve un maestro puntual por lo que no fui aprendiz de algún tatuador, pero sí muchas personas me ayudaron en el camino. La primerísima persona que me ayudó durante unos meses y de quien aprendí algunas técnicas fue “Titín” y luego continuaron haciéndolo otros tatuadores entre los cuales encontré como mentor a Pancho Salas, con quien me volví muy amiga y durante estos años hemos compartido mucho tiempo. Otro mentor importante sin duda fue mi hermano, pero desde otro punto de vista, desde la vereda del “tatuado” lo que me sirvió mucho ya que está inmerso en el medio desde hace bastante tiempo, incluso ahora lleva 2 años tatuando.

 

¿Cuál fue tu primera máquina? La verdad es que mi primera máquina se la compré a Púas, era un kit que me vendió y me sirvió unos meses y luego la primera pro que puedo considerar es una muy vieja escuela que el “Titín” me ayudó a comprar.

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? Tatué a un amigo de mi hermano, un conocido que teníamos en común y de hecho él quería que lo tatuara a penas me compré la máquina, cosa que por supuesto no hice por lo que practiqué harto antes. Le hice un pez koi tribalizado que quedó más o menos pero lo arreglamos después (jajaja).

 

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? La verdad no tengo uno puntual, porque sobre todo como trabajo sola se me hace difícil trabajar sólo un área. De todas formas me gusta trabajar mucha geometría sagrada y estoy estudiándola, también tengo influencias del japonés y del neotradicional. Me manejo bastante entre esas 3 planos, fusionándolas de pronto y convirtiendo mis diseños en un híbrido de varios estilos.

 

¿Quién es tu alter ego? La verdad es que serían demasiados (jajaja), de hecho lo estuve pensando y no logré llegar a alguno puntual.

 

¿Qué quieres provocar entre tus clientes cuando terminas un tattoo? Lo ideal es sobrepasar sus expectativas, que siempre sea más de lo que esperaban ya que trato de hacer lo mejor que puedo en cada tatuaje.

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? Es un tema súper difícil la verdad, porque encuentro que eso abarca muchas aristas. Tiene que ver con la cultura que se ha desarrollado a nivel global estos últimos 100 o 150 años, porque la sociedad occidental comenzó a crear prejuicios de cosas que anteriormente eran sumamente aceptadas y normales como parte del ser humano. Las personas se tatúan de tiempos inmemoriales y es una tontera que alguien diga que hacerlo es de “caneros”, porque no sólo ocurre ahí. Creo que este sistema debería dar un vuelco, porque ahora el movimiento ha existido más que nada a un nivel “under” cuando antiguamente la realeza de distintas culturas se tatuaba como sinónimo de nobleza.
Al menos siento que algo está cambiando, por lo menos la sociedad así lo muestra al estar desprejuiciándose un montón. Me está tocando tatuar a muchas personas que lo hacen por primera vez y que jamás lo hubieran hecho hace 10 años atrás, incluso me ha tocado conversar con gente que me ha comentado que no sabían que un tatuaje podía llegar a ese nivel de detalle y calidad.

 
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Contacto:
Estudio Bárbara Vergara Tatuajes / Chile
 
barvergara@gmail.com
 
Instagram: barvergara

 

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