Camilo Pino Maciel

Jun 8 • Tatuador de la Semana • 5242 Visitas

Dueño de un neo tradicional impecable y una humildad única, Camilo Pino Maciel es de esos tatuadores observadores y apasionados por la tinta, que perseveran para lograr su objetivo aunque les tome mil años y eso, es precisamente lo que se refleja en los resultados de su trabajo actual.

Me junté con él para tatuarme y conversar sobre sus inicios y reflexionar acerca de la importancia de no desmotivarse, siendo constante en el aprendizaje para mejorar.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? Siempre dibujé. En la media por ejemplo, pintaba full grafittis y mis amigos del liceo que ya se estaban tatuando me llevaban los diseños que se harían y me pedían que yo les pegara un arreglo. Creo que ahí me empezó a gustar más la onda del tatuaje. Así empezó todo.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? Llevo tatuando aproximadamente 10 años, en esa época comencé a tatuar en mi casa, pero desde que estoy trabajando en tienda son ya 4 años.

 

¿Quién fue tu maestro? Desafortunadamente no tuve a nadie que me enseñara sobre técnicas, agujas, etc, por eso igual creo que me pasé tantos años con materiales súper precarios. No conocía tanto de agujas y mucho menos de tintas, pero hace 4 años atrás me junté con un par de amigos y armamos un tallercito en conjunto y fue así que aprendí de máquinas, tintas, agujas y por ende desde ahí cambió mi tatuaje un montón.

 

¿Cuál fue tu primera máquina? La primera que tuve fue una máquina china de Makuza no más, que era de segunda mano, porque un amigo mío ya la había utilizado y se la compré por 15 lucas o tal vez menos. Con esa maquinita empecé, igual me apañó harto aunque con el tiempo me empezó a hacer falta más material, pero como en ese entonces tatuaba sólo en la pobla la mayoría de las veces sólo necesitaba una máquina para hacer líneas y con eso bastaba, tampoco hacía un tatuaje como el que hago ahora.

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? Mi primer tatuaje se lo hice a la amiga de mi hermana y en verdad quedó bastante mejor de lo que esperaba. Era una mariposa.

 

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? En realidad me gusta el tatuaje en sí, hacer grises, infinitos o neo tradicional, en realidad de todo un poco es lo que me gusta hacer, pero si hay algo que dejo un poco de lado es el tradicional japonés porque igual es más complicado estructurar un diseño de ese estilo y a menos que sea una pieza más pequeña en la que pueda trabajar algunos elementos, prefiero pasar.

 

¿Quién es tu alter ego o referente en el que te inspires? Hoy en día creo que todo lo que estoy viendo constantemente en Instagram me motiva full. Es súper motivante que hayan tantos tatuadores actualmente porque eso también te obliga a seguir avanzando a pensar que no puedes quedarte ahí estancado, porque siempre hay que estar dándole.

La misma gente con la que trabajo en La Daga Negra y en La Morte, los chiquillos me motivan caleta porque igual trabajar con gente talentosa y que está en la misma parada que tú es estimulante. Ellos tienen igual mucha más técnica y hacen varios estilos, entonces por ahí también aprendo muchísimo. Pero como un nombre, yo creo que el Jacob (Jaco Abarca) es el que más me motiva, desde hace tiempo, yo creo que desde que me empecé a tatuar con él.

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? Creo que va más que nada en un todo, el tatuador igual tiene una responsabilidad de educar ya que tiene la capacidad de explicarle a un cliente diferentes cosas respecto a este mundo y eso también va creando cultura del tatuaje.

Igual otro tema que aún no se soluciona es que hay mucha gente hoy en día que está tatuando bien pero por muy poca plata y no encuentro que sea bueno, porque sí está bien que se cobre barato pero debería haber un mínimo establecido para que nadie salga perdiendo.

La responsabilidad con el oficio por parte de nosotros los tatuadores es otro punto, porque hay que dedicarle tiempo y entrega al tatuaje, yo creo que ese es más que nada el secreto de que esto resulte. Yo he dejado de hacer muchas cosas, como salir o carretear, porque prefiero compartir con la gente con la que trabajo y que tatúan. Hay que pintar harto no más.

 
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Contacto:
Estudio La Daga Negra y La Morte / Chile
 
camilo.pino.maciel@gmail.com
 
Instagram: @camilo.pino.maciel

 
 
Por Dana Riffo / Fotos Griz Zúñiga

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