Carlo Pérez

Feb 5 • Tatuador de la Semana • 3433 Visitas

Como un completo afortunado es que Carlo Pérez se indentifica a sí mismo, por haber estado en el lugar preciso y a la hora correcta al conocer a sus amigos quienes posteriormente se volverían sus colegas al guiarlo por el camino de la tinta. Carlo, junto a ser un hijo de Internet que agradece el sin fin de información que dicho medio le facilitó con un montón el aprendizaje y crecimiento, nos cuenta a continuación sobre ese golpe de suerte y su amor por el tatuaje que desde pequeño le voló la cabeza.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? De chico que me gustaron los tatuajes, siempre los miraba y me encantaba verlos. Desde entonces quise tener uno y cuando ya era adolescente, gracias a que mi mamá no le daba mucho color a ese tipo de cosas por ser más relajada, ella me acompañó a hacerme uno. Yo tenía como unos 14 años creo, me lo hice en la Feria del 14 de La Florida y me costó 5 lucas (jajaja). Esa era la primera vez que tenía 5 lucas y dije “Oh! Quiero tatuarme”. De ahí que quedé aún más loco con los tatuajes y decidí que quería tener caleta, así que cada vez que tenía un poco de plata me hacía uno chico. Ya más grande, un día le dije a mi polola que quería tatuar, porque había cachado a unos locos que tatuaban, pero ella en verdad se rió caleta porque me decía “Pero cómo? Si tú ni dibujai`, entonces cómo quieres tatuar? Jajaja”. Claro, ella tenía razón porue era medio irresponsable de mi parte lanzarme a hacerlo, ya que nunca tuve que ver con ese mundo. Pero entonces para mi cumpleaños siguiente, ella me regaló una máquina y me dijo que se sentía atrepentida de haberme dicho una cosa así, porque en verdad ella debía apoyarme en lo que fuera. Yo después de eso quedé demasiado contento y precisamente luego de eso fue que conocí al Negro (Claudio Duque). Él fue al primer tatuador que conocí y me hizo un montón de tatuajes durante ese tiempo. Al pasar de un rato de que ya éramos amigos, le conté al Negro que yo quería tatuar y me apañó mucho con la idea y también en el proceso. De ahí, yendo a la casa del Negro fue que conocí al Jaco (Jaco Abarca). Después de eso, con ellos teníamos otro amigo en común que estaba abriendo una tienda de tatuajes en la Plaza de Armas y me dijo que como yo estaba saliendo del colegio me fuera a tatuar a su tienda. Estábamos también con el Nene y el Le, que son los cabros con los que trabajo hoy en día y ahí era donde trabajábamos los cinco. Yo era terrible de chico y ni tatuaba y esa fue mi primera experiencia en una tienda. Para mí eso fue muy importante porque caí en un lugar donde todos eran súper buenos en diferentes cosas; el Negro con las letras, el Jaco que dibuja súper bien y que le gustaban los cómics, el Nene que dibuja muchísimo, Carlitos que cacha mucho de técnicas y de mantener todo en orden porque hace piercings, entonces se fue dando todo súper bien. Después de un tiempo se fueron de la tienda el Jaco con el Negro y de ahí llegó David Jorquera, así que él también me ayudó caleta a dibujar. Seguí aplicando lo que había aprendido con los chiquillos sobre dibujo y tatuaje y de ahí hasta ahora, que trabajo en el Tattoo Estudio y con los cabros de La Daga Negra.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? Yo tatuó hace 6 años.

 

¿Quién fue tu maestro? Como contaba, no tuve un maestro como tal pero en ese sentido tuve caleta de suerte, porque pese a que fui haciéndolo sólo, tuve a mis amigos guiándome y ayudándome todo el rato. Tal vez fue más allá de suerte, yo cacho que tenía que estar en ese lugar y en ese minuto. En el proceso recibí un montón de ayuda, pero como camino igual ha sido súper personal y fue bacán tener esa libertad de hacer lo que yo quisiera sin tener a alguien encima decidiéndome lo que debía o no hacer. Entonces no tuve esa presión del maestro y el aprendiz. Cuando empecé a trabajar con el Carlos y el Nene fue increíble, porque ellos son súper relajados y nunca me iban a decir lo que tenía que hacer o algo así. Pero sí, entre otras cosas tuve hartos consejos de su parte, de parte de todos mis amigos hasta hoy en día al preguntarles que qué les parece un tatuaje que estoy hacienda, esperando la sinceridad que sé que vendrá de su parte. Eso me ha aydado caleta a mejorar de a poco y no por el simple hecho de que uno quiera escuchar que tu tatuaje está bien sólo por el simple hecho de que eso es lo que quieres oír sino que te den consejos de buena forma con críticas constructivas, sin ser superiores a mí sino que a la par y eso es lo más valorable de su parte.

 
 

¿Cuál fue tu primera máquina? Esa primera máquina que me regaló mi polola era una máquina china que me duró re poco la verdad, debido a que después fui conociendo otros materiales, pero que aún recuerdo con mucho cariño ya que fue el punta pie inicial para hacer algo que quería y que hago hasta el día de hoy. Después de esa máquina, tuve una del Armando y así he ido teniendo otras como las del Gustavo Celis y una nueva que nos compramos con el Jaco en el viaje a Europa.

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? Me lo hice yo mismo en el muslo, era una flor de loto. Fue un día que decidí comenzar y pensé “Oye, pero si yo ni dibujo” y ahí me empecé a mirar y como yo ya tenía otra flor de loto en la misma parte me decidí en hace una copia y me dije “Hagamos la misma” (jajaja). Ese tatuaje ya me lo tapé porque había quedado muy feo.

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? Creo que lo que más me gusta es el neo tradicional y el japonés, pero igual yo hago de todos los tatuajes. Siempre he estado dispuesto a hacer de todo porque los chiquillos con los que he trabajado me han influenciado mucho y enseñado cosas distintas, por eso me gusta harto hacer letras y un par de cositas más comerciales que quedan buenas con trazos más firmes. Pese a que yo hago ahora otros dibujos, siempre disfruto hacer letras. Hago casi todos los tipos de tatuajes, aunque los únicos que no hago son los retratos porque no me siento muy seguro de hacerlos.

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? Más que nada, lo que falta es tiempo. Tiempo al tiempo, como que las cosas vayan siguiendo su rumbo, porque en verdad al tatuaje yo lo veo evolucionando súper bien. Un tiempo atrás no se veían casi tatuajes ni muchas tiendas y menos insumos, pero ahora hay de todo y más, aunque le moleste a un par que al parecer sufre porque todos tienen acceso a los materiales para tatuar. Es válido el crecimiento en el ámbito comercial para le gente que trae ese tipo de insumos y para quienes los usarán luego, entonces creo que con un poco más de tiempo, todo se va a ir dando mucho mejor. Aparte, todos sabemos que acá en Chile como que los sueldos son bajos a comparación de otros lugares, entonces sí uno quiere cobrar más tienes que pensar que hay gente que trabaja todo el mes y gana a penas $250.000, entonces no puedes cobrarle por un tatuaje 150 lucas, así que también tiene que ver con un tema país el que el tatuaje pueda seguir surgiendo.

Respecto a los tatuadores, están todos tatuando bacán, el tatuaje yo lo veo en aumento cuático.

En relación a los clientes, ellos se están preocupando más por buscar a un tatuador que tenga un estilo que les guste. La gente se informa un poco más y acceden a mejores tatuadores, pero igual ahí entra el criterio de las personas de acuerdo a lo que han visto, porque es probable que si no conoces mucho puede que te sorprendas con cualquier cosa. Pero de todos modos es bacán que hoy en día haya gente que no tatúa pero que igual sabe mucho sobre tatuajes, referencias, historia, estilos, quiénes son los mejores exponentes afuera, las máquinas que ocupa uno, etc. y eso es muy valorable. A los que aún no conocen mucho igual uno trata de irlos guiando para crear un “nivel de conciencia” de qué es un trabajo bien hecho más allá del estilo que te guste.

 
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Por Dana Riffo / Fotos Dana Riffo

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