Carlos Cuadra

Sep 25 • Tatuador de la Semana • 451 Visitas

Dividiéndose entre Santiago y Copiapó encontramos habitualmente a Carlos Cuadra, quien literalmente por un “descuido” llegó al mundo del tatuaje para quedarse. Con más de 10 años de experiencia, Carlos flirtea entre el tradicional americano y el neo tradicional y, hoy nos cuenta como se decidió a tatuar y lo refrescante que es para el rubro de la tinta el ver a tatuadores chilenos más jóvenes haciendo las cosas bien.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? Partí más que nada por casualidad, porque yo me tatuaba con un amigo y un día que fui a cotizar un tatuaje le llevé el diseño en una croquera y esa croquera se me quedó en su estudio. El día que fui a tatuarme, me dijo que por qué no empezaba a tatuar, que yo tenía muy buenos dibujos así que me pusiera a investigar más para así meterme en el mundo del tatuaje. En un principio lo tomé como si me hubiera estado agarrando para el weveo, en ningún momento lo vi como algo que iba en serio y menos vi la posibilidad de dedicarme a eso. Después de un tiempo me echaron de la pega, me quedé con la plata del finiquito y hablé con mi amigo tatuador, quien finalmente me ayudó a armar un kit con máquinas para empezar a tatuar.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? Yo empecé a tatuar aproximadamente hace 10 años pero estuve harto tiempo solo, sin la intención de dedicarme al tatuaje.

 

¿Cuál fue tu primera máquina? Esa máquina de partida ya no existe, pero era una máquina china que me salió súper buena. Me duró como 4 años y después la ocupó un amigo. Anduvo súper bien el tiempo que estuvo conmigo.

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? Se lo hice a mi ex polola, ella fue la primera que me apoyó en todo el proceso. De hecho me incentivó a penas le conté lo que me había dicho mi amigo tatuador sobre aprender a tatuar. A ella le llamó la atención y me dijo al tiro que yo me la podía.

Ese primer tatuaje fue una golondrina, que quedó horrible (jajaja) y de hecho, todavía Lo tiene y espero algún dia pueda taparlo (jajaja).

 

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? Por cosas de la vida lo que hago está más ligado al tradicional americano y al neo tradicional, porque trato de aplicar varias cosas de esos estilos. No es que yo me trate de encasillar en eso, pero es lo que mejor me sale. Si me piden un dibujo siempre va para ese lado y creo que es más que nada por el tema de que me gusta lo minimalista o no saturar de informacion. Busco eso siempre junto a que el color sea bien sólido y fuerte, no me gusta limitarme con cantidad de colores, me gusta evaluar eso a la hora de tatuar de todos modos, porque es raro que yo presente un boceto de tatuaje con colores, de hecho todos los que tengo guardados por ahí están todos en blanco y negro si es que no son puros trazos. Por eso el tema del color lo dejo para el final, porque me gusta disfrutarlo en el momento, aparte que tiene que ver también con el color de piel que tenga mi cliente, así que eso me ayuda harto.

 

¿Tienes algún referente a la hora de diseñar? Tengo varios pero no solamente del tattoo. De tatuajes hay muchos que me gustan de diferentes estilos, como Maneco de Brasil al que le sigo su trabajo desde hace mucho tiempo y hasta el día de hoy me gusta harto. Me gusta harto el diseño gráfico también, porque yo estudié diseño pero no lo terminé. Me gusta más que nada el tema bauhaus, por eso me gusta la simplicidad más que otra cosa.

 

¿Cómo ves la evolución del tatuaje en Chile? He tenido la suerte de conocer harta gente que lleva mucho tiempo tatuando, hemos conversado sobre varios temas sobre el tatuaje y me han contado anécdotas y cosas que les han pasado, historias, etc. Por eso creo que en estos últimos años ya se ha vuelto una locura el boom del tatuaje. Antes era súper poca la gente que tatuaba bien, se ubicaban todos, pero ahora van apareciendo tatuadores súper rápido, cada vez más y todos motivados con hacerlo bien y tatuar harto. Eso también nos ayuda a motivarnos a nosotros mismos, porque por ejemplo, derrepente ver a un cabro que lleva 2 años tatuando y la rompe es como “ya po`, hay que ponerse las pilas”, nunca con envidia sino que es una sensación bacán de querer ponerte a la altura de lo que está pasando y avanzar en esto.

Entre los clientes en este momento yo creo que hay un 50 y 50, porque hay mucha gente que se da el tiempo de investigar y ver bien lo que quieren sobre su idea del tatuaje que se quieren hacer y con quién se lo quieren hacer, tratando de encontrar específicamente al tatuador indicado. Mientras hay otros clientes que no hacen esa pega, que llegan a cualquier lado y te dicen “quiero esto y lo quiero igual” y bueno, hay que hacerlo a veces. Igual yo he estado en ese sentido en los dos campos, entre lo que pasa entre Santiago y Copiapó es completamente distinto porque allá (Copiapó) la cantidad de tatuadores es totalmente reducida, por ende hay gente que me busca únicamente porque le gustan mis diseños y otros que no, sino que por el simple hecho de que no tienen mucha variedad donde elegir y al final terminan haciéndose un diseño mío porque es más fácil convencerlos de hacerse o que me acomode a mí a que vinieran a Santiago.

El estar dando vueltas entre Santiago en Tattoorockers y Copiapó en mi estudio, me ha ayudado harto, porque acá he tenido la oportunidad de conocer a varios compañeros que yo conocía antes sólo por su trabajo y ahora poder trabajar con ellos lo encuentro filete.

 
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Contacto:
Estudio Tattoo Rockers / Chile
 
carlo.scuadra13@gmail.com
 
Instagram: @carlos_cuadra_tatuajes_

 
 
Por Dana Riffo / Fotos Griz Zúñiga

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