Carlos Peluko

Mar 14 • Tatuador de la Semana • 5194 Visitas

Mucha experiencia y amor es lo que ha marcado el indiscutible arte de Carlos Peluko, quien siendo uno de los emblemas del tatuaje en Chile ha sabido adaptarse a rupturistas tendencias, haciéndolas parte de él desde un comienzo. A continuación sus motivaciones que desde muy pequeño lo hicieron optar por tener una vida llena de tinta.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? Desde muy pequeño tuve ganas de rayarme y lo hacía con lápices. Más menos a los 6 años empezó este interés en mí y precisamente lo que me llamaba la atención fue la mezcla entre el rock y la idea de plasmar algo en tu piel para siempre. Mi hermana que vive hace muchísimos años en EEUU y me incentivaba trayendo cosas que acá en esa época jamás habrían llegado debido al bloqueo comunicacional que teníamos en Chile en ese entonces. Así que desde que tengo uso de razón que sentía esta ansia de dibujar mi cuerpo, pero pese a ello no sabía hasta dónde llegarían mis ganas.
Luego cuando comencé a crecer el rock and roll y el hardcore fueron los que me llevaron a ver el tatuaje como una posibilidad de vida. Admirando a los artistas de ese entonces comencé a estudiar Arte, pero decidí que precisamente lo que yo quería hacer no era un arte para convertirme en un pintor ni mucho menos, sino que precisamente era para volverme un tatuador con fundamentos concretos y no un amateur, para poder crear mis diseños propios y no andar copiando cosas de revistas estilo “money maker”… eso no.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? Hace 20 años que tatúo.

 

¿Quién fue tu maestro? He tenido muchos maestros. Puedo deberle mucho a Johan, un amigo punk que fue el primero que me tatuó luego de que yo ya a los 11 años había tratado de tatuarme con aguja y lápiz bic, completamente a mano. Con su máquina casera me explicó técnicas y cómo elaborar una máquina “home made”.

 

¿Cuál fue tu primera máquina? La primera máquina la hice con unos amigos que tenía en la universidad, en ese entonces el Pedagógico y era la típica máquina que funcionaba con un portaminas y un motor de autito. Duró sólo un par de meses, porque las agujas salían volando y daba pana en literalmente todos los tatuajes, así que rápidamente llamé a mi hermana y le pedí que me mandara una máquina desde EEUU, era una Spaulding & Rogers. Esa fue mi primera máquina semi profesional con bobina.

 

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? La primera vez que yo infringí una aguja tanto a mano como con la primera maquinita fue en mí, incluso recuerdo la primera raya que me hice en la pierna y mis amigos de esa época expectantes cuando la vieron gritaban “¡Tatúa la máquina! ¡Eeeeeeeeh!” y de ahí fila de amigos para tatuarse (jajaja)… Pero los primeros y de forma real fueron luego mis compañeros del Pedagógico, que por lo demás eran muchísimo más grandes que yo, porque ellos estaban ya estudiando en la universidad y yo a mis 15 años aún iba al colegio pese a asistir a clases de arte paralelamente.

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? No tengo una especialidad como tal, sino que es un propio estilo y dentro de éste lo único que no hago es realismo. Ese estilo es una mezcla entre el neo tradicional y el oriental con un lado freak, no hago nada convencional como “súper old school” por ejemplo, sino que me gustan las fusiones interpretando mis propias ideas y puntos de vista para una pieza.

 

¿Quién es tu alter ego? Admiro mucho a Alex Grey, Giger, Mauricio Teodoro y Grind entre muchos más.

 

¿Qué quieres provocar entre tus clientes cuando terminas un tattoo? Alegría, nada más que eso y que vuelvan siempre por supuesto.

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? Yo desde el año ´98 que trabajo en Brasil, donde el tatuaje a nivel latinoamericano es muy fuerte, también estoy tatuando en Suiza y Londres donde precisamente sí valoran al artista tatuador, por lo que no es un problema fuera de Chile en gran parte en donde no se valora el arte, sino que más bien el drama está acá. En Chile lo que ha ocurrido es que recién se está tomando en cuenta este arte por un tema de enlace cultural de accesibilidad al medio y su globalización, tomando en cuenta que la mayoría de nosotros aprendimos a tatuar sin haber visto nunca una revista de tattoos, lo que ya marca un paradigma totalmente distinto para las nuevas generaciones. Es por lo mismo que nuestros artistas también han ido evolucionando enormemente en calidad, pero en cuanto a diseños y a lo que las personas quieren llevar para el resto de sus días estamos tremendamente atrasados con respecto a otros países, o sea, acá la gente que es coleccionista se arriesga a las tendencias mezclándolas con los gustos personales creando piezas únicas, pero lamentablemente es un grupo muy reducido de personas y el resto simplemente se dedica a tener tatuajes copiados de internet. Por eso es que aún estamos a años luz de lo que se está haciendo afuera y es precisamente lo que estamos tratando de cambiar como tatuadores, llevando a nuestros clientes a pensar más allá con diseños distintos, tal vez con una águila de dos cabezas o cosas poco comunes que puedan marcar una diferencia. Hay que recalcar el estar creando arte de verdad y de forma constante, para poder mostrarlo y enseñarle eso a tus clientes o público en general y que de esta forma la gente no vaya con la masa estando todos con los mismo tatuajes.

 
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Contacto:
Estudio Amor Real / Chile
 
pelucoide13@gmail.com
 
Instagram: @carlospeluko
 

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