Diamante

Sep 11 • Tatuador de la Semana • 995 Visitas

Precoz amante de la tinta, Cristian Diamante la tuvo clara desde muy chico con respecto a ser parte del mundo del tatuaje y haciendo parte suya tres cualidades decidoras en este arte como lo son la perseverancia, la paciencia y disciplina, pudo conseguir su objetivo de convertirse en todo un tatuador de tomo y lomo.

Tras años de ensayos y errores, Diamante nos cuenta sobre su camino, la importancia de nunca rendirse con tal de cumplir nuestros sueños y lo inspirador que es ver en la actualidad a jóvenes promesas del tatuaje evolucionar rápidamente.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? Creo que fue algo que siempre estuvo en mi interior, incluso cuando chico me dibujaba yo solo con lápiz bic.

El primer tatuaje que tengo que fue un tribal, me lo hice como a los 13 años y lo traté de dibujar yo pero al final preferí llevárselo al tatuador para que me lo hicera. Ese tatuador era el “Huevito Tatuajes” que trabajaba en el Zafa Tattoo en Santa Lucía y me dijo “Mira, mejor hagamos esto otro” y eso fue lo que me tatué. Después de eso seguí haciéndome hartos tatuajes pero me los tapé con el tiempo. Yo era el que los empezaba a dibujar y esos diseños se los llebava al Huevo.

Como en esa época estaba muy de moda el tema de los piercings también me puse a perforar y con mayor razón me gustó el mundo del arte corporal, porque lo encontré muy interesante y bonito. Así que al mismo Huevo le pregunté cómo podía comenzar y bueno, me aconsejó que empezara a comprarme un par de cosas y que dibujara harto no más. Y yo me aluciné con eso.

Después de un rato seguí tatuándome, hasta que un día mi viejo conoció a un tatuador y se hicieron bien amigos. En esa época yo ya tenía como 16 años (ahora tengo 27) y este chico me dijo “ya mira cómprate estas cosas, esto se llama biela, así se arma la máquina, etc” y bueno, como mi papá tenía las lucas compramos todo. Él me decía “mira tienes que clavar como 3mm y con eso dale”, así que como digo, mi viejo me compró los materiales gracias a Dios y le empecé a dar.

Pasaron los años y el 2008 más menos entré a la “Warner”, la primera tienda de tatuajes en la que trabajé. Ahí uno buscaba referencias por las revistas que llegaban. Siempre me gustó el oriental, en verdad me volaba la cabeza y ahí, onda por Flickr conocí al Jaco Abarca. Nos empezamos a juntar muy buena onda y nos poníamos likes en las cosas que hacíamos. Él venía con un concepto mucho más grande que él mío porque lleva más tiempo y es más grande que yo, él por ejemplo ya se había hecho la manga con el Nishinja. Yo veía esa manga y me agarraba la cabeza, no podía entender la belleza de eso. Fue el Jaco el que me dijo que lo más importante de esto era el dibujo, que dibujara o sino nunca iba a resultar. Así que eso hice, me puse a dibujar y fui agarrando mi propia línea buscando el estilo oriental.

Acá en Chile, en el tiempo del Fotolog me acuerdo haber llegado al perfil de “Viva La Vida” que era la tienda del Nishinja con el Pancho Salas, ahí vi los trabajos del Nishinja que fue el primer tatuador que vi que hiciera un oriental más estudiado, con líneas sólidas, profundidad con el negro, todo un estudio. Con el tiempo empecé a cachar tatuadores gringos, onda partiendo por Filip Leu, que hasta el día de hoy es uno de los más grandes referentes que tengo y que yo cacho que muchos tienen, por el quiebre que hizo en el tatuaje, es un marciano el hombre. Y bueno, así que con esos referentes y con estos tips que me dio el Jaco me decidí a darle no más, entonces me centré siempre en dibujar, dibujar, dibujar. Así fue como partí con esto.

 

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? Llevo como 10 años, pero yo creo que de forma profesional, como ahora me denomino, llevo haciéndolo desde fines del 2010, o sea ya unos 7 años.

 

¿Cómo fue tu proceso de aprendizaje? Siempre fue súper frustrante, fue como bien inmaduro en verdad, porque tenía algo en mí que no sabía cómo sacarlo. Hoy en día ya comprendo que era algo que se iba a dar solo, mientras yo fuera teniendo disciplina de estudio en el dibujo y el tatuaje. Así que claro, yo estaba efervescente por dentro, queriendo encontrar algo que al final llegó sólo con la misma disciplina.

 

¿Cuál fue tu primera máquina? Como contaba, me la regaló mi papá, era una máquina china que todavía la tengo y aún tiene fuerza. Tuve suerte porque salió buena. Además siempre he sido “chinche” así que le metía mano a la máquina cada vez que podía para que funcionara mejor. Compraba latas, se me rompían, volvía a comprarlas en la Ritual Tattoo, pero siempre metiéndole mano. Usaba fuentes análogas en ese tiempo que iban de 9 a 12,5 al tiro. Bacán esa onda. La tengo guardada en mi velador, es bonita, un muy buen recuerdo.

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? Empecé a tatuarme yo mismo al principio, porque siempre tuve bien presente el tema de las personas, porque al final hay que tener conciencia de darle en el gusto a la persona que va a tatuarse contigo, no porque eres tatuador vas a hacer sólo cosas que tú quieras hacer, sino que hay que dar lo que esa persona quiere y necesita. El tatuaje es algo demasiado fuerte, siento que hasta puede llegar a sanar a las personas. Entonces siempre tuve ese concepto de hacerlo con responsabilidad.

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? A mí me gusta el oriental y defino mi estilo como moderno en especial, porque a mí lo que más me apasiona es simplemente reproducir las cosas que tienen vida, como lo que está pasando ahora, los autos pasando, la gente caminando, con dimensiones, al fondo está el cerro, acá estamos nosotros, demostrar lo que está sucediendo en el momento, lo vivo, no algo tan estático. Creo que por eso me gusta más lo moderno que lo tradicional, sin desvalorarlo obvio. Busco que la persona que lo esté viendo entienda y sienta lo que se está mostrando, que se entienda por sí sólo. Soy demasiado imaginativo e ilusionado.

 

¿Quién es tu alter ego? Trato de no salirme de los mismos de siempre como Filip Leu, Alphonse Mucha, Hokusai, Mauricio Teodoro, Mick de Zurich y Grime entre muchísimos otros.

 

¿Cómo ves la evolución del tatuaje en Chile? Ha sido hermoso ver cómo la generación de tatuadores de mi edad se han preocupado de mejorar su trabajo en tan poco tiempo. Es inspirador meterme a Instagram y ver los trabajos que se están haciendo. Los cabros que tatúan en Chile y que no tienen ni 20 años y tatúan increíble.

Creo que en general va bien, pero lo que falta es la real conciencia de lo que se está haciendo, el escucharse a uno mismo y con esto voy a la masa que se viene a tatuar también. Los clientes deben evaluar de verdad lo que quieren para ellos, en sus vidas, no estar tatuándose un oriental porque está de moda. Por ejemplo los pajaritos, los infinitos, todas esas cosas que se van haciendo tendencia y que al final las tienen todos. Eso se vuelve una lata, pero de todos modos creo que es algo que se va a ir dando de a poco, porque además los tatuadores nos estamos preocupando de mostrarles bien a la personas lo que hacemos y lo que nos cuesta hacerlo.

 
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Contacto:
Estudio Tattoo Rockers / Chile
 
auroradedragon@gmail.com
 
Instagram: @diamantetatt

 
 
Por Dana Riffo / Fotos Griz Zúñiga

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