Fredy Medina

Ene 29 • Tatuador de la Semana • 3148 Visitas

Con un dulce aire sureño nos encontramos con Fredy Medina, quien desde Talca decidió radicarse en Santiago para seguir avanzando en el mundo del tatuaje en el cual tras su llegada, su nombre ha resonado fuertemente gracias a su impecable trabajo y predisposición con sus clientes junto a las historias que traigan con ellos. A continuación nos cuenta sobre sus inicios en el arte de la tinta y su búsqueda de la felicidad a través de su oficio.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? Yo desde siempre que soy músico, pero como todos sabemos, acá en Chile no se puede vivir de la música y por mucho tiempo me cuestioné el poder trabajar en algo que me gustara y con lo que me sintiera bien. Después de trabajar en muchas partes penca, me di cuenta que tenía que encontrar algo a qué dedicarme o sino iba a tener una vida real de sufrimiento y, como nunca me ha gustado el estudio como tal, entonces debía pensarlo bien y decidir qué hacer. Justo en ese momento yo tenía 22 años, conocí a Toni Boettiger y nos hicimos amigos por cosas del hardcore y me empecé a dar cuenta de que él era súper feliz tatuando mientras ganaba su platita. Fue ahí cuando me di cuenta que eso era lo que yo quería. Yo dibujo desde muy chico y lo hacía porque era divertido nada más, tampoco era muy técnico para hacerlo ni mucho menos y por lo mismo decidí preguntarle a Toni que si creía que yo podría tatuar. Cuando me respondió junto a su aprobación, me mencionó que si me esforzaba harto no tenía por qué irme mal, que él creía en mí. Eso me lo decía también mi mamá siempre, en todo ámbito de cosas, incluso si te dedicas a barrer la calle tienes que hacerlo bien y como el mejor. Eso fue súper inspirador e importante para mí en primera instancia, pero al mismo tiempo fue algo que también me entregó mucha responsabilidad si decidía tomar el reto y creo que eso fue justamente lo que me gustó, lo desconocido y difícil que podía ser el dedicarme al tatuaje junto a la posibilidad de vivir de este oficio al mismo tiempo que lo paso bien, porque al final eso era lo que estaba buscando para mi vida. Y así empecé.

Con los años me he dado cuenta que lo que más me gusta del tatuaje en sí, es el compartir con diferentes personas porque siento que así aprendo mucho con sus historias tristes, crueles, alegres y bonitas a la vez que yo también disfruto el contarles de mi vida en persona. Es bonito que alguien te sincere sus miedos o sus historias largas o cortitas. Creo que el tatuaje tiene esas dos aristas importantes, el de su pulcritud, tratando de que sea perfecto aunque yo creo que nunca hay un tatuaje prefecto porque siempre uno puede ir avanzando y mejorando y, el de su trasfondo y las historias que convergen en él. Mi responsabilidad como tatuador es tan grande que creo que no la puedo desmerecer, en tanto con el tatuaje como tal como con la experiencia de hacerse un tatuaje en sí. Creo que el tatuaje en este momento tiene demasiado del lado material y a veces nos olvidamos de lo importante que es el dar el espacio para su esencia emocional y romántica, porque las cosas nacen de una forma muy natural y no hay que perder eso.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? Llevo 5 años tatuando, pero en realidad siento que ha pasado como 1 solamente (jajaja).

 

¿Quién fue tu maestro? Con Toni hubo un tiempo en el que le estuve preguntando un montón por el tema de los tatuajes porque era justo el minuto en el que yo había empezado, pero era complicado porque él vivía acá en Santiago y al yo estar en Talca, no resultaba mucho aparte de un par de mensajes por Facebook que claro me ayudaron igual. Pero finalmente la gran parte de las cosas que aprendes las va adquiriendo uno mismo. Claro, lo ideal hubiese sido tener una persona guiándome todo el tiempo, no para aprender más rápido sino que para no equivocarme tanto. Como lo que me pasó con los primeros tatuajes que hice y que obviamente habría preferido evitar, aunque yo hacía lo mejor posible.

El proceso de aprendizaje para mí fue difícil, también por el tener que estar luchando constantemente con la frustración que a ratos te provoca. A ratos en serio me cuestionaba si seguir o desertar, porque me cuestionaba mucho el si servía o no para esto, pero creo que en eso mi novia fue un pilar fundamental para perseverar y luchar contra mis demonios internos.

En lo personal, hasta como hace un año atrás todavía sentía que dejaba un poco la cagada, porque los gustos de cada quien son muy diferentes e incluso con clientes diciéndome que les gustan mucho sus tatuajes, yo no me siento del todo conforme, aunque es muy enriquecedor saber que las personas tienen algo en su cuerpo que tú hiciste y que lo valoran día a día, desde que se lo hicieron hasta ahora. Pero sin duda creo que en este último año ha sido el periodo en el que más he aprendido y me he superado a mí mismo, lo que también tuvo que ver con el haberme cambiado de ciudad, ya que en Talca no hay mucha cultura del tatuaje.

 

 

¿Cuál fue tu primera máquina? La primera máquina que tuve era una china… Bueno, todos empezamos con una china (jajaja). Si no me equivoco, creo que esa máquina me la vendió Toni, porque él tenía un montón de máquinas que no usaba. La ocupé y funcionaba bien, o sea , hasta lo que mi inteligencia podía llegar en ese minuto, esa máquina andaba bien (jajaja). Pero la primera máquina “de marca”, fue una Hermanos Alonso y era como un taladro, era muy fuerte y difícil de usar, siempre rompía la latas y tal vez fue porque tampoco sabía bien lo que estaba haciendo. Fue como decirle a un cabro chico que maneje un auto, él puede ver hartas cosas y moverlas pero de ahí a que lo maneje es otra cosa. De ahí la vendí súper luego porque como se me rompían las latas, al final gastaba más plata en eso que en lo que producía. Después de eso me volví más ambicioso con el tema de las máquinas porque quería tener todo de buena calidad y andaba mirando todo, analizando qué tal será y probando. Por lo menos ahora la tinta queda y eso es lo importante (jajaja).

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? En mi primer tatuaje yo de verdad no sabía lo que estaba haciendo y por suerte que fue en una espalda y en alguien que cachaba menos que yo sobre tatuajes. Yo trabajaba en esa época en una fábrica de helados y mi primer lienzo fue mi jefe. Éramos bastante cercanos y cuando le conté que estaba aprendiendo a tatuar me dijo que se quería hacer el hombre pájaro de Rapa Nui en tribal. Así que se lo hice y el proceso fue una pesadilla, porque las líneas no quedaban y estaban todas chuecas, le dolía mucho y quedó todo lastimado, pero quedó horrible (jajaja).

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? Yo tengo un conflicto con eso de los estilos, no es porque yo crea que vaya a inventar algo ni mucho menos, pero siento que para mí actualmente el lettering y el neo tradicional son los que más me gustan. Lettering en negro y grises y neo tradicional a colores. Pero a veces les planteo la idea de no cerrarme a otros estilos a alguno de mis colegas y siento un poco de recelo al respecto, porque les digo que en un año más puede que quiera tatuar tribales y me va a gustar hacerlo y es ahí, donde ellos no entienden que todo puede pasar. Si un día tocaba guitarra todos los día y después no toqué nunca más, realmente todo puede pasar. Puede que más adelante me dedique al realismo (aunque no creo porque no me gusta mucho) o que haga japonés, todo puede cambiar, pero hasta el momento lo que más me gusta hacer son esos dos, el lettering y el neo tradicional.

La letra para mí es netamente ornamentación y por eso trato de ver lo que más puedo de todo lo que tenga que ver con ornamentación de diferentes épocas o me ando figando en los cortes que tienen las cosas y sus adornos para luego aplicarlos. Con el neo tradicional me gusta que sea sólido y que el color sea brillante, que parezca recién hecho si lo ves en un mes más o en varios meses más. Esa es mi zona de comodidad hasta el momento y trato de recalcárselo a mis clientes para no estar experimentando con cosas que no manejo o improvisando, porque precisamente creo que llegaron a mí por lo que han visto de mi trabajo.

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? Yo creo que debe haber una cultura de parte de la gente mayor, porque que son ellos generalmente los que no aprecian tanto el tatuaje ya que la gran mayoría no lo vivió como nosotros lo estamos haciendo ahora. Ellos no conocen el sentido del tatuaje como tal, creen que es una tontera y está bien, porque es parte de la ignorancia en el tema y es por eso que la gente más joven debe explicarles a ellos el real significado del tatuaje, como es y no dar sólo “porque sí” a la hora de contarles por ejemplo que se van a tatuar x cosa. A mí no me ha tocado un caso específico, pero me gustaría poder hacerlo y aclarar que si yo tengo tatuajes es porque me siento bien con ellos ya que tienen que ver conmigo y mi historia, porque al final mi cuerpo es lo único que tengo. Así que lo ideal para mí es poder planteárselos de esa manera, con la emocionalidad que trae un tatuaje como tal y el que sea para y por uno mismo, tal vez no porque tenga una cruz invertida significa que yo sea satánico y por eso hay que darse el tiempo de explicar cada vez que sea necesario. Yo hace poco le pedí a Florencia (Polilla) que me hiciera un choclo con una zanahoria y un champiñón y hay mucha gente que me pregunta que porqué me tatué eso y tengo que explicarles que es porque soy vegano y que para mí eso es súper importante y esas son verduras que para mí son bacanes. Puede que tú creas en Dios y te tatúes algo referente a eso y que yo no crea y me parezca una tontera que te hagas algo así, pero de ahí a decírtelo o tratar de convencerte creo que sería una pésima idea y que estaría súper equivocado. A mí me hace muy feliz que una persona se quiera tatuar cualquier cosa que la haga sentir bien y de hecho, me pasa mucho con los tatuajes de pareja, que a mucha gente no le gustan pero a ellos yo les planteo que cuando uno empieza una relación es cuando es más efusivo, cuando es más bacán y precisamente, el momento en el que estás dispuesto a hacer puras locuras y por qué no dejar un registro emocional de eso en un tatuaje? Puede que te arrepientas, pero creo que a veces somos demasiado racionales y no nos dejamos llevar por nuestras emociones dejándonos reprimir por la sociedad. Y todo esto que planteo, creo que debemos enseñarlo hacia arriba y hacia abajo, en todas las edades como algo enriquecedor, porque el tatuaje no tiene nada de malo.

 
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Contacto:
Estudio Inside Tattoo Studio / Chile
 
fredymedinita@gmail.com
 
Instagram: @fredymedinarojas

 
 
Por Dana Riffo

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