Jaco Abarca

Dic 5 • Tatuador de la Semana • 4897 Visitas

Con lápices como juguetes es que pasó su infancia Jaco Abarca uno de los mayores talentos del tatuaje chileno, que con su muy particular estilo transmite su visión de las cosas por medio de sólidos trazos en la piel. Fruto del respeto y del amor al tatuaje es que pese a haber comenzado a incursionar en este arte a muy temprana edad, Jaco se tomó su tiempo para perfeccionar su oficio y evolucionar en el ámbito profesional de la tinta, con el fin de poder hacer las cosas de manera correcta, algo que sin duda alguna hoy se nota en sus piezas finas piezas. Hoy nos cuenta sobre su amor por el dibujo, su mentor incondicional y lo que para él es la madurez del tatuaje en Chile.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? Todo partió cuando éramos muy chicos con mi hermano Víctor, porque siempre nos llamó la atención que nuestro abuelo tuviera un tatuaje. Yo literalmente dibujo desde que tengo memoria y por eso es que con Víctor, nos dibujábamos la piel o nos poníamos diseños que habíamos hecho con lápiz pasta en un papel y los aplicábamos como stencil en la piel (que siempre nos quedaban al revés jajaja) e incluso lo terminábamos con tinta y agujas. Nosotros somos varios hermanos y uno de ellos, Roberto, siempre quería ser más y se hizo uno de verdad en el antebrazo y cuando mi viejo lo cachó quedó la escoba (jajaja). De ahí hasta ahora…

Partí a los 15 años haciendo tatuajes. Me juntaba con un amigo con quien veía películas de la lucha libre y él siempre se estaba tatuando. Y un día se estaba haciendo algo en la pierna y me preguntó si quería tatuar y le dije que bueno después de mucho rato. Le trazé una línea y literalmente pensé “Wow! Esto es lo que quiero hacer” y pese a que siempre quise ser dibujante, bastó con hacerle esa pura línea para cambiar de idea. A los 17, después de ya 2 años tatuando y ya que lo hacía con una máquina prestada, preferí hacer un quiebre y tomarlo más enserio y de forma netamente profesional por una mala experiencia que tuvo el dueño de esa máquina. Durante ese tiempo, hasta más menos los 22 años estuve buscando la manera de hacerlo entre medio de otras pegas que tenía, porque mi papá falleció y como somos 7 hermanos había que sacar adelante a la familia. Pero al fin y al cabo lo logré junto a mis hermanos, a quienes también les demostré que me la podía siendo tatuador y para mí ese proceso fue bueno, porque en el camino conocí a muchos tatuadores como el chico Rodrigo, Dr. Tattoo, Caos Tattoo Family quien incluso me hizo mi primer tatuaje y de quien aprendí muchas cosas. A ellos les mostraba mis dibujos mientras me iban enseñando cosas. Luego conocí a Nishinja y él fue quien me dio vuelta el cuento, pero finalmente fue toda esa búsqueda con el objetivo de poder vivir del dibujo y ahora lo hago.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? Partí hace ya 15 años, pero de manera profesional son 8 años los que llevo tatuando. A los 15 años partí con los primeros, lo que me sirvió mucho porque ya tenía la noción de lo que significa trabajar en la piel pero estoy seguro que si lo hubiera hecho de corrido lo más probable es que en vez de avanzar profesionalmente, habría terminado agarrando malas costumbres de cosas que no se debían hacer y en ese sentido, muchas de esas cosas que yo traía fue Nishinja el que me ayudó a pulir de forma indirecta.

 

¿Quién fue tu maestro? En términos de tatuaje como tal fui un aprendiz puertas afuera de Nishinja, porque siempre lo visitaba en su estudio y le mostraba mis dibujos mientras veía como él trabajaba. Nishinja siempre fue una gran inspiración en mi trabajo.

En el ámbito del dibujo, mi maestro fue mi hermano Víctor. Nos juntábamos a dibujar, él me criticaba y yo lo criticaba, porque cuando tienes tan abierta la mente como para recibir esas críticas y no molestarte las puedes tomar y aprovecharlas para que tu trabajo trascienda, porque sabes lo que puedes y no hacer y cómo mejorarlo, por ende tratas de enfocarte en las cosas en las que estás más débil. Mi hermano siempre me hizo ver mis falencias y él dibujaba increíble, porque tiene una biblioteca visual impresionante ya que pueda dibujar lo que le pidas de memoria. Por mi parte, siempre intenté emular eso creando personajes para los cómics que hacíamos cuando éramos más chicos, por dar un ejemplo.

 

¿Cuál fue tu primera máquina? La primera máquina que tuve fue la del Dr. Tattoo. Lo estuve molestando desde mis 16 años hasta como los 20 que junté la plata y él me la hizo, incluso es una máquina que aún tengo y que funciona (aunque igual le he hecho un par de modificaciones).

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? Fue a mi amigo Jason, el que me mostró la primera máquina hechiza que ocupé con su porta minas y un transformador. A él le hice un tribal en la pierna que quedó horrible pero sin embargo era más decente que los tatuajes que ya tenía (jajaja) y por ende se empezó a tatuar conmigo.

 

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? A mí me gustaría lograr el no encasillarme en algún estilo en particular, para tratar de mostrar la visión que yo tengo respecto del dibujo y de las cosas en la piel, aunque igual a veces necesitas etiquetarte igual para que las personas puedan conocer tu trabajo como en mi caso con el Neo Tradicional. Trato de innovar y de no limitarme, pese a que sabemos que ya está prácticamente todo hecho en el tatuaje, aportando con mi enfoque al mismo tiempo que hago un tatuaje sólido, con líneas, negros y con contraste para lograr un buen tatuaje que perdure de aquí a 10 años más. Es constante la evolución por eso tal vez puede ser un error el encasillarse.

 

¿Quién es tu alter ego? Uno siempre está viendo cosas interesantes, pero yo creo que primero es mi hermano y luego el trabajo de Nishinja. En cuanto a personas conocidas uno es Filip Leu, por todo lo que ha conseguido y hecho sin buscarlo necesariamente, siento que él le dio un giro al tatuaje con el trabajo que genera, como compone en la piel a mí me vuela la cabeza porque es como si tu hubieras nacido con ese tatuaje, esa es la belleza que genera él en el cuerpo. El otro es Grime, su trabajo es tan versátil que no se puede encasillar en ningún estilo, algo que a mí también me gustaría lograr porque no me gusta clasificarme en algo específico porque esa no es mi forma de ver el dibujo. De hecho, en el spot en el que yo dibujo tengo sólo imágenes de ellos para inspirarme (jajaja).

 

¿Qué quieres provocar entre tus clientes cuando terminas un tattoo? Quizás sea superar las expectativas de esa persona, no de una manera egocéntrica ni mucho menos sino que para dejar contenta a la otra persona, por ejemplo yo me tatué hace 2 años con Marcio Duarte (Brasil) y lo dejé a su criterio sin ver diseños ni nada, lo hizo a mano alzada y hasta el día de hoy no dejo de mirarlo, a eso voy. Creo que eso es lo que a mí más me llena, el que queden conformes y más felices de lo que pensaban que estarían. Me gusta sentir esa energía más que positiva que te entrega la gente cuando están en ese estado de alegría. Incluso hay un tema de Vicente Amigo que se llama “Tío Arango” que me evoca esa sensación de nostálgica felicidad que me da el tatuaje cuando uno de tus clientes se mira y dice “Oh que bacán!” y luego se van.

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? En cuanto a los tatuadores todo ha cambiado mucho hace un par de años. Cuando yo partí profesionalmente hace 8 años, era muy distinto, eran súper pocos los que podían hacer buenos tatuajes y no sólo tatuajes más comerciales y claro, tampoco era por culpa de ellos sino que más que todo por falta de información. Hoy en día la información está por todos lados, existe mucho mejor material para tatuar y por ende este arte ha evolucionado. Siento que más que nada, pasa todavía por los clientes la falta un poco de respeto por la calidad en cuanto a temas de precios, al buscar siempre lo más barato y realmente no se dan cuenta que están invirtiendo para toda la vida. La gente debe buscar a un tatuador por su trabajo que es lo más importante.

En relación a los tatuadores, hoy en día hay muchos chicos que están haciendo excelentes trabajos que te llenan de alegría como el Nico de Amor Real que hace piezas increíbles, Carlitos que ahora está con nosotros en la Daga Negra y apenas tiene 22 años y eso pasa porque han estudiado, dibujan y practican siempre. Este al fin es un trabajo y debes ser responsable y comprometido con lo que estás haciendo, porque estás trabajando con la salud de las personas y su estética, por eso la idea es estar preparado para ello porque eres tú el que está optando por esto, a mí nadie me pone una pistola para ponerme a tatuar lo hago porque me gusta y me llena y eso hay que demostrarlo y honrarlo. Todo va evolucionando paso a paso y eso está bien, hace unos años acá en Chile el tatuaje estaba muy en pañales y hoy en día se nota que está madurando.

 
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Contacto:
Estudio La Daga Negra / Chile
 
jaco@ladaganegra.com
 
Instagram: @jacoabarca

 
 
Por Dana Riffo / Fotos por Griz
 
 

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