Javier Franco

Ago 3 • Tatuador de la Semana • 944 Visitas

La semana pasada y como es de costumbre que suceda en el estudio Shangri-La, estuvo de visita un tatuador extranjero pero no se trató de cualquier tatuador, sino que pasó por Chile el notable Javier Franco tatuador de nacionalidad colombiana que con 20 años de trayectoria se ha hecho un lugar entre los mejores en la orbe del tatuaje sudamericano, todo gracias a su increíble y delicado estilo neo tradicional e ilustrativo.

Me reuní con él para conocerlo, ver su trabajo en vivo y en directo, conversar sobre sus inicios en una Colombia muy distinta a la actual y saber qué es lo que lo inspira hasta el día de hoy a la hora de diseñar un tatuaje.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? Cuando tenía 14 años comencé a ver canales de música como MTV, donde salían artistas que tenían tatuado su cuerpo. Eso llamó bastante mi atención cuando era adolescente, porque me gustaba mucho la música rock y toda esa cuestión alternativa por lo que ese tipo de estética que tenía la mayor parte de los artistas musicales me impactó. Por ese lado yo creo que empecé a investigar sobre cómo se hacían los tatuajes, así comencé básicamente.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? Llevo tatuando más menos 20 años.

 

¿Quién fue tu maestro? Todo lo que yo he aprendido lo he hecho solo con la práctica en realidad, lo que es complejo porque hace 20 años no había información muy concreta de cómo realizar un tatuaje ni de cuáles eran las técnicas, así que todo lo tenías que hacer prácticamente solo. La información que llegaba era únicamente la que podías encontrar en las revistas de Estados Unidos y era muy difícil el poder llegar a obtener mayores conocimientos por medio de esas revistas. Era lo que había, tal vez en esas revistas podías encontrar máquinas y productos existentes en esa época, pero no te explicaban o mostraban cómo funcionaban esos productos o cómo hacer qué, así que debías hacer todo solo y a base de práctica. En ese sentido creo que es como todo finalmente, debe haber un interés de por medio, si hay interés y están las ganas de querer aprender algo simplemente se trata de empezar a hacerlo para mejorar cada día más. No es necesario que tengas un maestro, simplemente se trata en querer hacerlo y tener todas las ganas de volverlo real. Así mismo es que fue un sueño para mí poder empezar a tatuar y poder lograr desarrollar mis piezas en la gente, porque es más gratificante el hecho de que no hayas necesitado de nadie para poder hacerlo.

 

¿Cuál fue tu primera máquina? Como no era tan fácil en esa época encontrar una máquina de tatuajes, entonces desarrollé una desbaratando una grabadora de mi papá para sacarle el motor y hacerla. Hacía máquinas rotativas, pero trabajaban muy mal, supremamente mal, entonces los trabajos también eran muy malos al comienzo (jajaja). Eso fue a mis 15 años más menos, porque al principio yo tatuaba con aguja solamente a lo “hand poke” pero después tomé la desición de empezar a crear máquinas, haciendo máquinas hechizas obviamente y de una manera un poco irresponsable porque no tenía ningún sistema de salubridad en esos procesos, pero me aventé con eso a probar.

 

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? Los primeros tatuajes en la vida que hice me los hice a mí mismo, porque siempre me ha gustado tatuarme. El primero creo que fue un diablito con unos dados en el hombro.

 

¿En qué te inspiras a la hora de hacer un diseño? Me gusta mucho la figura femenina y los animales dentro del tatuaje, al igual que los ornamentos, quizás me he dejado mucho influenciar por el arte europeo en general y eso se ve un poco reflejado en los diseños que trabajo.

 

¿Cómo ves al tatuaje en Chile? En realidad conozco muy poco sobre el arte del tatuaje aquí en Chile. He conocido personas aquí, tatuadores colegas pues de acá del estudio (Shangri-La) pero no he tenido la oportunidad de observar más allá lo que está pasando en la industria del tatuaje local.

Lo que sí quizás he podido ver superficialmente es que a penas se está aceptando socialmente la cuestión de estar tatuado y pues eso es bueno, porque de alguna manera imagino que hace 8 ó 10 años no era lo mismo, era muy difícil pienso, entonces me parece bien que ya esté siendo aceptado socialmente porque el hecho de estar tatuado o de ser tatuador no implica que seas un delincuente o una mala persona, simplemente estás haciendo algo con tu cuerpo que estás en todo tu derecho de hacer y si quieres hacerlo lo haces y punto, ya que eso no va a cambiar en nada tu personalidad o tus capacidades, el poder realizar alguna tarea o el ser más inteligente que otra persona o tener más aptitudes, por decirlo así.

 

¿Cómo es la industria del tatuaje en Colombia y qué estilo es el más común de ver? En Colombia hay un boom bastante grande del tatuaje debido especialmente a las convenciones. Existe un fuerte impacto gracias a las convenciones y creo que también, lo que no es para nadie un secreto, la influencia de la televisión ha llevado a que el tatuaje sea algo un poco más aceptado. En Colombia los clientes casi siempre que llegan a verte te dicen “Es que yo vi Ink Master…” y ese tipo de cosas, entonces como lo ven en la televisión, piensan que no está mal y de alguna manera nos ha beneficiado como industria del tatuaje ese tipo de cosas, o sea, no necesariamente nos beneficia el que crean que ese tipo de tatuadores son los mejores del mundo pero de todos modos ha ayudado.

Con respecto a los estilos o el estilo que más se ve en Colombia es un poco difícil de clasificar ya que depende mucho de la localidad, pero también depende mucho del público. Dentro de los jóvenes se ve mucho el tatuaje new school o neo tradicional, especialmente en Cali. Si vas hacia Bogotá se ve mucho realismo y algo de neo tradicional, depende mucho de la región y como se han desenvuelto los artistas que trabajan en cierta ciudad.

 
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Contacto:
Estudio MalAgüero / Colombia
 
jhmhueso@hotmail.com
 
Instagram: javierfranko

 
 
Por Dana Riffo / Fotos Griz Zúñiga

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