Lidia López

Mar 23 • Tatuador de la Semana • 4577 Visitas

Desde la madre patria Lidia López trazó su destino muy lejos de lo esperado y estipulado para ella, dejando hace ya 7 años su próspera carrera de Ingeniería para dedicarse a lo que es hoy por hoy su pasión: el tatuaje. Radicada en Chile desde el 2012, Lidia nos cuenta acerca de su decisión de tener a nuestro país como “base” y el compañerismo que se vive dentro de la cultura de la tinta sudamericana.

 

¿Qué te motivó a ser tatuadora? Siempre dibujé, me gustaban desde muy pequeña los cómics e intentaba dibujar lo que veía en ellos.

Mi ciudad, Zaragoza, no es una ciudad tan grande como Madrid o Barcelona en España, con tantos extranjeros, entonces no se veía tanta gente tatuada a no ser que fueses a la playa y vieses a un turista inglés o alemán con esos tatuajes ya verdosos de lo antiguos, así que la primera persona que tuve cerca y que tenía hartos tatuajes fue mi hermano. Él era rockabilly entonces le gustaba mucho la onda Sailor Jerry y siempre tenía tatuajes con líneas gruesas, así que desde ahí me empezaron a interesar.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuadora? Llevo 7 años en total, 4 en España y acá (Chile) ya van 3 años más. Chile lo tengo como campo base, pero siempre estoy viajando.

 

¿Quién fue tu maestro? Por suerte, precisamente mi hermano se tatuaba mucho en un estudio en el que estaban buscando aprendiz y yo justo estaba estudiando cuando pasó eso, pero él me propuso que probara para ver si lo pudiera tomar como un trabajo posterior y extra. Me decía “De pronto aprendes y te gusta”. Así que pesqué todos mis dibujos y me fui al estudio para hablar con uno de los chicos que ahí trabajaba, quien me dijo que podía estar de aprendiz y ayudar en la tienda. Lo tomé y de a poco me fue gustando más, hasta que dejé mi carrera de Ingeniería y me quedé ahí trabajando. Por suerte en casa siempre me apoyaron y todo eso, porque también vieron que estaba feliz con lo que estaba haciendo, entonces no se asustaron ni me echaron de casa espantados diciendo “La niña quiere tatuar!” (jajaja).

La verdad es que tuve suerte, porque pese a que justo cuando yo entré de aprendiz a ese estudio había un chico que hacia tradicional, en general no se prestaba mucho a compartir sus conocimientos y todo eso, pero llegó un chico chileno a España que se llama Ronny y él fue quien me ayudó en ese momento. Ahí también fue cuando conocí a Freddy Ampuero y, como es su forma de ser el tener muy buena disposición y estar con la mente siempre abierta a que todo el mundo sepa más de tatuajes y que también todo el mundo sienta esa pasión que él transmite, entonces me cambio la mente y me enseñó cómo eran las cosas. Me decía por ejemplo “Esto es así porque antes se hacia de esta forma”, entonces me dio para comprender mucho más el cómo es este mundo, de que hay que dibujar mucho, que hay que estudiar y que si te apasiona tienes que ponerle con todo. Así que por suerte coincidimos ahí por primera vez.

 

¿Cuál fue tu primera máquina? La primera máquina por suerte me la pasaron en el estudio cuando empecé. Era una máquina china que ocupaba para todo evidentemente (jajaja), que se recalentaba todo el rato (jajaja). Luego Freddy me pasó una máquina cuando nos conocimos, era una vieja escuela de acá (Chile) muy pesada y fuerte que me encantaba.

 

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? La primera vez que puse la aguja a alguien fue a un motoquero que iba mucho al estudio, que siempre me veía dibujando y probando la máquina. Él siempre me preguntaba que cuándo lo iba a tatuar y un día se tenía que repasar un tribal y ahí me pidió que lo hiciera yo y bueno, ahí yo toda nerviosa me demoré casi una hora en repasarle una cosa chiquitita.

Desde que empecé mi hermano fue el primero que se volvió loco con el tema y fue quien me presto la piel para comenzar, así que fue el primer en el cual hice algo más elaborado. Lo primero que le tatué fue un gato negro que tenía un 13 o algo así (jajaja) y que incluso todavía lo tiene y bueno aún me habla, así que está todo bien (jajaja).

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? Me gusta harto el tradicional americano, me gusta lo bello que se ve siendo tan simple y sólido. Me encanta la historia que tiene detrás, su simbología y su libre interpretación al mismo tiempo, pues yo le puedo agregar de mi cosecha sin problema. Me gusta cuando lo ves cicatrizado y ves un “tatuaje tatuaje”.

 

¿Quién es tu alter ego? Es difícil escoger a una sola persona, porque la gente que tengo cerca, mis compañeros del estudio, la gente que por suerte he podido conocer en Argentina como Hugo y los chicos de Good Times, Pablo Esquivel de Viña, los chicos de Brasil que he conocido me han ayudado un montón. Por fortuna al final acabas conociendo gente a fin contigo y que piensan más menos como tú, que les gusta conversar de tatuajes y que los ve de una forma muy humilde y romántica, que no se creen nada del otro mundo. Ellos son gente que te ayuda a seguir y que te pone en el camino, empujándote a que intentes ir un poco más allá. Eso es lejos lo que más me influye en mi día a día.

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? Ahora, de a poco el tatuaje se va abriendo más a la gente. Hay hartos tatuadores muy buenos en este momento en Chile, gente que está estudiando mucho y por lo mismo el nivel está creciendo harto. Aparte acá lo bueno es que la gente que he conocido yo es muy abierta y no tienen problemas para compartir o para juntarse de vez en cuando y en cuanto el tiempo lo permite, por supuesto, para pintar o incluso cuando te encuentras con ellos en las convenciones se dan el tiempo de ver lo que estás haciendo, te muestran lo que están haciendo ellos también, conversas de cosas, de libros de tatuajes, tatuadores, pinturas, etc. Yo creo que eso es súper bueno para la escena de acá, el que la gente no tenga miedo a compartir y eso a su vez repercute en los clientes, ya que a la gente también tú les transmites el trabajo que hay detrás. Es importante que la gente también sepa de qué se trata el tatuaje, porque así lo puede respetar y valorar como tal, con el tremendo trabajo que hay detrás. Así de a poco nuestros clientes van a ir haciéndose cosas más interesantes y no se quedarán tan sólo con lo que ven en internet o en la tele. Todos debemos trabajar en que esto se abra y que la gente conozca lo que hay detrás.

 
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Contacto:
Estudio Sakura Tattoo / Chile
 
lidialopeztattoo@gmail.com
 
Instagram: lidialopeztattoo

 

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