Miguel Paredes Hamstter

Feb 21 • Tatuador de la Semana • 19768 Visitas

El joven tatuador Miguel Paredes es parte de una nueva camada de tatuadores chilenos y pese a llevar sólo 2 años y medio desempeñando esta hermosa profesión,  nos demuestra de forma impecable que el talento a la hora de tatuar no se limita a la cantidad de años que lleves desempeñándote como tal.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? La verdad es que en ningún momento pensé que me terminaría dedicando 100% al arte del tatuaje Al principio empecé a dibujar mucho, pintar mucho, terminé mi carrera como Diseñador Gráfico y bueno, muchos amigos y conocidos me empezaron a preguntar que por qué no consideraba dedicarme a tatuar, pero a mí no me convencía mucho la idea, la verdad no lo veía muy cercano, era casi como “inalcanzable” hasta que un día lo pensé mejor y dije “ok, quiero aprender”. El tema a partir de ahí fue el analizar que quería aprender pero que el paso a dar era el cómo hacerlo, no es algo que necesariamente puedas aprender solo de forma ideal. En ese momento sentía que esa no es la manera correcta porque comentes muchos errores y al final terminas complicándote más y el proceso se hace mucho más largo. En algún momento de este proceso de decisión tuve la gran oportunidad y suerte de hacerme muy amigo de Israel Silva (Chile) y posteriormente de Andrés Gómez (Chile), tatuadores impecables a los que les debo gran parte de este proceso en relación al tatuaje y que me enseñaron la gran mayoría de las cosas que ahora sé. Finalmente se trató más de una oportunidad que de algo que buscará, simplemente el tatuaje llegó a mi vida y me enamoré. La verdad me siento muy afortunado en ese aspecto.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? Estuve casi 2 años y medio como aprendiz, trabajando en el estudio mientras ayudaba a los chicos a esterilizar, limpiar y llevar la tienda. Luego de eso, llevo aproximados unos 2 años y medio tatuando en un estudio formal.

 

¿Quién fue tu maestro? Como mencioné, Israel Silva fue mi principal maestro y luego tomó este papel Andrés Gómez, un poco por obligación (jajaja) porque él llegó precisamente en un momento en el que Isra tuvo que viajar, estando varios meses fuera del país, tiempo que por supuesto aproveché de compartir al máximo con Andrés.

 

¿Cuál fue tu primera máquina? Mi primera máquina me la vendió Israel a un muy buen precio de “amigo”, en verdad fue él quien me dio el empujón más grande para dedicarme a esto.

 

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? Al primero que tatué fue a uno de mis mejores amigos : Luciano Univaso. De hecho él fue uno de los que partió diciéndome que me comprara una máquina y que ocupara su piel para ensayar y hacer lo que quisiera (jajaja). Luego de mucho tiempo de aprendizaje, le cobre la palabra y la cumplió , llegando un día y haciéndose conmigo una “zanahoria” en la nuca a modo de ícono que representa su cultura vegana y quedó bastante bonito, de hecho me sorprendió que mi primer tatuaje quedara tan bien.

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? Es súper difícil para mí cerrarme a un solo estilo, porque la verdad es que me gusta hacer de todo y literalmente hago de todo, desde geometría, puntillismo, full color, new school, old school, hago de todo. Pero si puedo caracterizarme en algo es que me gusta plasmar en cualquier tatuaje que haga un aspecto de “pintura” a modo de sello propio por medio de pinceladas, mientras los colores se van mezclando entre sí de forma delicada y trabajando con mucho detalle, con muchas o casi sin ni una línea de por medio.

 

¿Quién es tu alter ego? Tengo un millón de referentes cada uno con su técnica y estilo propio, pero si hay alguien a quien encuentro excelente es a Dmitriy Samohin.

 

¿Qué quieres provocar entre tus clientes cuando terminas un tattoo? Lo que más me gusta es por ejemplo lo que me pasó ayer, llegó una chica súper cerrada y muy nerviosa pero mientras el tatuaje avanzaba ella fue relajándose y cuando terminamos, se fue muy contenta y satisfecha de lo que habíamos creado en su piel, despidiéndose de abrazo y escribiéndome al poco rato para darme nuevamente las gracias y pidiéndome disculpas por haber llegado tan “alterada”. Pero lejos lo mejor, es cuando se crean los lazos de amistad entre tatuador y lienzo, cuando vuelven a tatuarse contigo una y otra vez o simplemente cuando te pasan a saludar porque pasaban por el sector, es algo bastante grato.

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? Yo creo que hace ya bastante rato se está aceptando, incluso la gente está preocupándose de buscar buenos profesionales para hacerse algún tatuaje. Hay más conciencia de este arte, empezando desde nosotros mismos como tatuadores haciéndonos cada vez más profesionales. Pero sin duda falta de cierto modo un poco más de honestidad de nuestra parte, al decir efectivamente lo que estamos o no capacitados para hacer y también preocupación por parte de los clientes de con quién realizarse x tatuaje y por qué.

 
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Contacto:
 
Estudio Psybodyart / Chile
 
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