Nico Acosta

Ago 4 • Tatuador de la Semana • 5287 Visitas

Desde pequeño Nico Acosta supo lo que era el verdadero amor, ese que te vuelve loco y que a toda costa quieres conseguir. Y por suerte fue así, ya que gracias a su bendita testarudez se convirtió en uno de los más importantes tatuadores argentinos el cual hoy radicado en Chile, deleita con colores y un notable coqueteo entre el tradicional americano y japonés mezclados con su propio imaginario.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? Mi hermano mayor tiene 9 años más que yo se tatuó cuando yo era muy chico y a partir de eso me agarró una extrema curiosidad de saber más y ver más sobre los tatuajes. A eso se le sumó también el ver a bandas que me encantaban de hardcore y punk ful tatuadas, lo que acrecentó mi interés.

En ese entonces yo tenía 11 años y justo se dio la casualidad de que entre mi casa y mi escuela había un estudio de tatuajes, por lo que un día decidí entrar para ver qué onda, de qué se trataba todo y bueno me echaron al toque (jajaja) onda casi a patadas diciéndome “Sale pendejo de mierda” (jajaja). Al otro día volví y estuve así como por 5 días seguidos, me echaban y yo regresaba hasta que en un momento me agarraron y me preguntaron que qué onda yo a lo que respondí que sólo quería estar ahí y ver de qué se trataba todo. Fue precisamente después de esa conversación con ellos que autorizaron que me quedara como una especie de mascota en el estudio, por lo que todos los días saliendo del colegio me iba para allá. Como ya estaba en esa, aprovechaba una pequeña mesada que me daban mis viejos para poder comprar revistas de tatuajes, de las pocas que podías encontrar en Buenos Aires en esa época y que más encima debía pedirle a mi hermano que me las comprara ya que las vendían sólo a mayores de edad, era literalmente como pornografía. Me las estudiaba y gracias a ellas aprendí muchísimo a principios de los 90`s, como quienes estaban en boga y por qué tiendas pasaron. Todo ese nuevo mundo era simplemente fascinante para mí.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? Yo estoy metido en el tattoo desde los 11 años y desde ese entonces que siempre he estado trabajando en cosas ligadas a este arte, entonces siempre tuve un trabajo que me diera plata y otro ligado al tatuaje, pero no tatuaba porque al estar rodeado de muy buenos tatuadores siempre se predicó el tema de hacer las cosas bien y de no tirarte a hacer las cosas a la mala e intentar ganarse un aprendizaje, entonces yo podía haber comenzado a los 13 años si hubiera querido pero de ser así, sentía que me estaba cagando todo lo que me enseñaron y no quise. Esperé y esperé, me fui a los 16 años a vivir a Sao Paulo, luego partí a México, Los Ángeles y de ahí a Londres (2003) y ahí me ofrecieron ser aprendiz y estuve 3 años siéndolo y de ahí empecé a tatuar, por lo que llevo ya más menos 10 años tatuando.

 

¿Quién fue tu maestro? Es muy difícil porque en todos los lados en los que viví siempre tuve varios mentores. Desde un comienzo quien se abrió completamente conmigo y me enseñó un montón de cosas fue Iván Sazi en Brasil, cuando yo tenía 18 años. Me mostró cosas que nadie veía en ese momento como el libro “100 Demonios” de Horiyoshi, que era prácticamente una leyenda. En su depa también tenía miles de bodysuit y bocetos de pinturas auténticas de Filip Leu y Luke Atkinson, entonces imagínate un pibe de 18 años viendo todo eso que había visto en las revistas más chico. Él después me presentó a muchos de sus amigos gringos como JoJo Ackermann y Mike Pike, a quienes ayudé en una convención como traductor y yo que siempre había querido ir a USA les comenté eso y me dejaron las puertas abiertas para ir y dicho y hecho, el 2001 me fui para allá y ellos fueron increíbles conmigo. En Londres quien me ofreció ser aprendiz fue Bugs, y cuando regresé a Sudamérica un poco confundido luego de haber absorbido tanta información estuve en el estudio Welldone y ahí fue Marian quien me hizo ver que en verdad debía irme por una línea más simple y más tradicional en vez de complicarme tanto con ilustraciones llenas de detalles que de pronto escapaban a mis posibilidades. Él me pasó un montón de referencias y libros que en ese entonces prácticamente nadie tenía y fue con quien pude tener la epifanía de ver que debía dedicarme a hacer tradicional. Llegando acá (Chile) el Georgi me abrió las puertas súper generosamente y luego junto a Nishinja y Toz abrimos Red Lotus, pero posteriormente Nishinja dejó el grupo y nos quedamos con el Toz para abrir Better Days, estudio al cual decidimos intregrar al Adrián para que trabajara con nosotros ya que nos gustaba la dinámica de 3 personas.

Entonces en todos los países he tenido uno o varios mentores, que me pegan la patadita en el culo que siempre se necesita aunque lleves muchísimos años tatuando, porque te sirve a modo de cable a tierra para evitar que tu ego te supere y te ciegue.

 

 

¿Cuál fue tu primera máquina? La primera, primera, primera se la saqué a mi hermano porque él quería tatuar en su momento pero como que lo alargó y al final nunca lo hizo así que se la pedí. No era una máquina buena, era como una rotativa mala en esos años. Después me compré con mis ahorros en la época que viví en Londres, un par de Seth Ciferri una liner buenísima y un shader, las que mandé a hacer ahí mismo y se demoró como un mes y medio en terminarlas, pero las adoraba.

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? Fue a una novia mía y le hice una calaverita con huesos, en el brazo en mi estadía en Londres. Quedó bien bueno y era de esperar porque tenía a uno de los chicos de la tienda respirándome en la nuca mientras me supervisaba (jajaja). Estaba un poquito nervioso pero ni tanto, porque ya después de tanto tiempo de haber estudiado y todo, me sentía preparado para hacerlo.

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? Hago de todo en realidad pero menos realismo, eso no. Al contrario del resto a mí me fascina hacer tribales por ejemplo, pero claro a mí me buscan más por el tradicional americano y el japonés, siempre por panteras y felinos que es lo que lejos me gusta más hacer. Pero me encanta hacer casi de todo.

 

¿Quién es tu alter ego? Yo tengo mi sketchbook con miles de diseños e intento siempre robarme a mí mismo, pero al mismo tiempo ese sketchbook se hizo a partir de referencias y viendo ciertos truquitos que vienen de gente de mucho antes que yo. Si tuviera que mencionar a un par, para mí Ed Hardy es de los primeros en especial si vamos a hablar de panteras, Ed Hardy fue, es y será de lo mejor que le ha pasado al tattoo en la vida. Él, Mike Malone y Sailor Jerry son los referentes por excelencia y aunque no muchos lo admitan, todo el tradicional sale de ahí.

En el japonés es más jodido porque se trata de volver al inicio, pero están Kuniyoshi, Kyosai y Yoshi Toshi, hartas pinturas viejas y así puedes partir de la base para luego resolverlo tú solo. Pero así y todo hasta en el japonés, sacó bastante de Ed Hardy porque me gusta esa versión más americanizada del japonés precisamente porque no soy japonés y eso me permite no ceñirme a las reglas que existen en esa técnica.

Así que cree mi banco de imágenes que van variando claramente dependiendo de la necesidad.

 

¿Qué quieres provocar entre tus clientes cuando terminas un tattoo? Que esté contento no más, que esté feliz con su nuevo tatuaje. Al final los tatuadores estamos dando un servicio entonces lo ideal es que sienta que la pega está bien hecha. Obvio que es rico que alguien se emocione y que el tatuaje finalmente signifiqué mucho para esa persona, pero al final se trata también de que uno como tatuador quede contento con lo que hizo pese a que rara vez puedes quedar conforme con lo realizado, pero mientras tu cliente esté satisfecho está todo bien.

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? Hay cosas que faltan por todas partes, pero siento que es cada vez menos. Yo creo que los problemas heavys que hay acá es que como el tattoo es tan joven aquí y no hay muchos tatuadores que lleven muchos años tatuando, falta ese respeto que sí hay en otros lados con más historia. Respeto en términos de la gente nueva que tatúa o que se va a meter, porque acá la cantidad de personas que quieren empezar a tatuar es impresionante y solamente porque les pereció que iba a ser bacán tatuar y que incluso, con dos días de tattoo creen que pueden superar a tipos que llevan años. Hasta hay pibes que piensan que porque hacen un par de tattoos más lindos que alguien que lleva muchos más años, por ende saben y son mejores que cualquier otro tatuador, pero no se trata de eso porque al final hacer un buen trazo y rellenar bien lo puede hacer cualquiera con un poco de práctica, pero lo que realmente hace a un buen tatuador es la parte ética, el respeto, el ser aplicado y eso al ser Chile un país en pañales, la gente que lleva más años no tiene cómo hacerlo respetar.

Por otro lado la parte económica también es un factor importante especialmente porque Chile es uno de los países de Latinoamérica más estables que hay, pero pese a eso la gente de clase media que puede comprarse sus buenas zapatillas y pagarse unas vacaciones en algún lugar rico al momento de pagar un tattoo que vas a llevar toda la vida, se ponen quisquillosos y empiezan a regatear sin pensar en que es un trabajo delicado. Pero eso recién podría cambiar saliendo de la comunidad del tattoo en general, en la cual nos rijamos por montos estándares para trabajar, porque simplemente es así de barato porque hay gente que cobra muy bajo una pieza.

También está la gente que no tiene nada que ver con el tatuaje y se pone a lucrar con él, haciendo negocios al respecto. Quizás yo lo veo así porque vengo de la generación en la que el tatuaje era más romántico e imponía respeto, no era para cualquiera y no cualquiera lo hacía. Sino tienes idea de algo cómo puedes hacerlo? Al final todos tenemos un poco de culpa y esas son las cosas que a mí me ponen mal.

 
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Contacto:
Estudio Better Days Tattoo Parlour / Chile
 
nico.acosta.tattoos@gmail.com
 
Instagram: @nicoacostatattoos

 

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