Nishinja Das

Mar 2 • Tatuador de la Semana • 4471 Visitas

Todo tiene un ritmo y un tiempo, en lo particular el tatuaje cumple con ese paciente rito de aprendizaje y crecimiento artístico y personal. Esto lo sabe de sobra Andrés Cisternas mejor conocido como “Nishinja Das”, ya que siendo mencionado por muchos de nuestros tatuadores entrevistados anteriormente debido a su vasta trayectoria y tremendo aporte al tatuaje en Chile , es considerado como uno de los padres en nuestra patria en lo que respecta a materia de tinta y quien, desde su profundo amor por el tatuaje nos cuenta sobre cómo partió su camino y lo importante que es el entregar en este enviciante arte.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? Fue amor a primera vista en realidad. Cuando tenía 13 ó 14 años fui a una tienda de tatuajes que estaba en Santa Rosa, la tienda era del “Cheché” y estaba en un segundo piso. Cuando iba subiendo la escalera, lo primero que vi fueron unas fotocopias con imágenes de revistas enmarcadas y entre ellas había una espalda tatuada increíble, en ese momento pensé en que a eso me iba a dedicar. Ahí me tatué y a los 2 meses comencé a tatuar.

Al tatuaje le debo bastante, me dio mucha libertad desde muy chico y por eso trato de entregar mucho a la gente que le interesa. Chile desde que yo empecé estaba en cero, aunque yo me considero de la segunda generación de tatuadores ya que la primera son en el Freddy, el camello, el Popeye, el Polaco y yo entré justo después de ellos. La escena chilena siempre fue pobre durante mucho tiempo, así que la idea era aprender, viajar y entregar, mientras estaba pendiente de las personas que tenían talento y querían hacer las cosas bien e intentando ayudar un poco.

En realidad estoy orgulloso de que Chile se haya posicionado en Sudamérica. Yo antes salía y me daba vergüenza, porque nuestro país era literalmente una mierda en términos de tatuaje y yo trataba de ayudar porque no me podía convencer de que fuera tan malo, así que hubo que hacer algo y en verdad yo estoy contento con que Chile ahora exista en el mapa. Hace unos años me di cuenta de la fuerza que tenemos y el respeto que hemos ganado, porque eso es una de las cosas lindas que tiene el tattoo, no importa el color o el sexo, si haces tu trabajo bien todos te van a respetar.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? Llevo en el tatuaje 23 años.

 

¿Quién fue tu maestro? No tuve la suerte de tener un maestro más que nada por un tema de la época, en ese entonces en Chile no tenías de dónde agarrarte. Con el tiempo y después de muchos, muchos años empiezas a conocer gente y eso te puede ayudar, pero nunca estuve ligado a un mentor aunque me hubiera gustado.

Para continuar en esto fueron dos cosas en realidad las que hice, una estudiar mucho o sea yo me comía las revistas de tatuajes al punto de dibujar cada cosa que veía y después de mucho dibujar y dibujar y dibujar, notas que el ojo se te pegó en “x” estilo, entonces cuando estás en eso haces el mismo ejercicio pero enfocado al estilo que te gustó. Les sacaba el rollo completo y comenzaba a pensar los por qué de cada cosa. Después vino el conocer a otras personas que te van aclarando la película y que te dicen “Esto es esto“, para luego volver a emprender el vuelo solo. Pero creo que más que nada es estudiar y ahondar en el tatuaje, pensar mucho y cuestionarse.

 

¿Cuál fue tu primera máquina? A penas empecé a rayar me hice una máquina con un amigo y varios conocidos más que también querían tatuar, así que cuando acá no había nada de insumos armábamos nuestras propias máquinas y nos poníamos a tatuar los días sábado.

La primera máquina que armé, recuerdo muy bien que la hice con un tarro de leche Nido que cumplía el rol de chasis junto a un portaminas y por su parte, como transformador tenía un swtich de lámpara y listo. Compraba las agujas de coser en la calle Rosas y ocupábamos tinta china. De todos modos fueron como 2 años que estuve con máquinas a motor.

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? El primer tatuaje me lo hice a mí mismo y debe estar en una cuarta capa de mi piel (jajaja) y el primero que le hice a un cliente, fue a un compañero de colegio que aún se tatúa conmigo. Le hice un indio que incluso está todavía.

 

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? Yo creo que uno como artista se debe mucho a la belleza, entonces todo el arte oriental está precisamente cargado en buscar la esencia de la belleza en la naturaleza a través de su mismo folklore. El estudio de la naturaleza, de las estaciones del año yo creo que fue lo que me agarró muy fuerte, la devoción a lo bello. Me gusta también lo positivo que es, pues yo entré al tattoo porque también vi el hecho de representar no tan sólo una marginalidad de la sociedad, sino que a su vez podías entregar mensajes más positivos relacionados a las culturas antiguas e indígenas.

Cada uno defiende su estilo, pero para mí el tatuaje debe tener más elementos que la mayoría de los tatuajes existentes en otros estilos. Se debe manejar mucho más en relación al cuerpo, porque creo que el tatuaje es diseño para el cuerpo. Cuando un diseño no está hecho para la piel es mera ilustración y está bien, pero para hacer un tatuaje debes cumplir ciertas reglas y el tatuaje japonés piensa exactamente así porque está hecho exclusivamente para la piel y para un cuerpo entero. A eso se debe que yo siga este tipo de composición ante otras influencias, si bien no soy un japonés tradicional trato de seguir esa forma de estructura new school oriental creada en Europa, Suiza con Filip Leu y que a Sudamérica trajo Mauricio y Junior .

 

¿Quién es tu alter ego? Lógicamente el que inventó el estilo es Filip Leu, para muchos de nosotros él es un ídolo y todos sienten una admiración profunda porque es de los personajes más importantes en la historia del tattoo. Quizás es uno de los que ha entregado más en términos de diseño, de avances, herramientas, técnicas y uno lo valora por eso, ya que en la medida en que tú entregas el tatuaje te da. Yo creo que él es de las personas más importante junto a Sailor Jerry y Paul Roger, porque independientemente del estilo que uno siga, ellos son personas que realmente fueron un aporte y marcaron un antes y un después en la historia del tatuaje. Para mí su trabajo es el tatuaje.

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? Yo creo que es muy bueno que haya gente que no le guste el tatuaje, cuando a todos les guste el tatuaje seguramente a mí me va a dejar de gustar (jajaja) porque cuando me metí al mundo del tatuaje fue precisamente por lo rupturista y por el hecho de que a lo largo de la historia el tatuaje nunca ha sido para todo el mundo. Muchas de las propias limitaciones del tatuaje son las que perfilan su personalidad como tal, no es una pintura ya que no te permite tener una libertad plástica tan grande como la de una pintura sino que todo lo contrario, el tatuaje te limita mucho. En lo social también me encanta lo limitante, el que sea sólo para un grupo aunque claro, ahora la gente no te mira como una mierda, incluso antiguamente te decían cosas.

Actualmente he hablado con tatuadores antiguos y extrañamos el que todo era mágico, tatuar cualquier cosa lo era antes. Usar cualquier máquina, cualquier tinta era increíble, pero ahora no, ahora eso se volvió normal a cambio de hacerlo profesional y eso está bien. Y pese a la nostalgia eso es precisamente lo que he intentado lograr, demostrando que el tatuador no es un tipo que vive de ser un vago, sino que puede alcanzar un nivel profesional importante y cuando muchas de las personas que se dedicaron al tatuaje dieron el vuelco hacia la seriedad eso se notó. Esa seriedad es la que creo que ha logrado forjar una escuela en Chile y de la cual me siento orgulloso de ser parte.

Para ser sincero hubo un momento en que me cerré, pero nunca dejé de observar a los que estaban a mi alrededor y si se acercaba alguien yo veía las posibilidades que esa persona tenía para ser tatuador y ahí me entregaba para dar parte de mis conocimientos y si bien, hay una masa grande de tatuadores que yo no conozco, no sé sus nombres ni cacho sus trabajos, eso pasó también porque como artista me cerré a un estilo y me interesa ese estilo, lo que no quiere decir que no tome en cuenta al resto porque cuando viene alguien que quiere trabajar conmigo yo no me cierro sino que hago todo lo contrario. Me preocupo por ver qué estilo quiere hacer esa persona y esp se sabe, ya que que toda la gente que ha estado conmigo no necesariamente hacen lo mismo que yo, son muy pocos aunque con el tiempo algunos han llegado a eso pero yo los motivo a que hagan lo que ellos prefieren pero siempre con la idea de hacerlo bien en el tema de oficio. Para mí es necesario que aprendan que el liner por ejemplo se utiliza de tal forma, que existen alternativas y que en “x” estilo puedes mejorar de cierta forma para potenciar tu talento. Ser guía de otra persona es una pega importante e involucra mucha responsabilidad porque hay veces que te quedas meditando más en el trabajo de ellos que en el tuyo, pero al final es tan lindo lo que se genera cuando ves que después esa persona se dedica al tatuaje y que lo hace bien, es impagable. Creo que ese es el modo de aprender y como deben ser las cosas, porque si lo piensas antiguamente nadie estudiaba periodismo pero sí el que quería desarrollaba el oficio y se lanzaba no más. Yo soy un convencido de que cuando hay corazón y pasión en las cosas, puedes crecer y madurar y creo que es una de las cosas que aún hace falta acá. Eso junto al poder apreciar más el tatuaje, porque existe mucha falta de cultura básica pues si tú te dedicas a algo tienes que conocer quiénes son los referentes como mínimo.

Yo no creo en el tatuaje a nivel nacional, porque estoy convencido de que el tatuaje es una nación en sí misma entonces tienes que manejarte un poco en lo que pasó y pasa en el resto del mundo. El aprender de máquinas, ahondar más en términos generales, no sólo en diseños sino que en otras cosas que son igual de importantes dentro del tatuaje, es como en cualquier carrera que tiene muchas ramas y mientras más tiempo le dedicas a ella te das cuenta que la valoras más y por ende te haces más profesional. Es el aprendizaje que no termina. Lo bueno es que los cambios se ven pero en lo profundo en Chile aún nos falta mucho y espero que se creen instancias para que la gente pueda crecer y desarrollarse más en esto.

 
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Contacto:
Estudio Red Lotus / Chile
 
Instagram: @nishinja

 

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