Pablo Silva

Feb 3 • Tatuador de la Semana • 3021 Visitas

Todos tenemos un destino determinado, de eso no cabe duda alguna y menos cuando vemos el caso de Pablo Silva, quien pese a su profesión como eléctrico y a haber estudiado luego diseño publicitario, se dio cuenta que lo que realmente lo apasionaba era el tatuaje. Enfocándose en ese objetivo y tras de varios años de estudio y dedicación, se volvió un tatuador de tomo y lomo siendo hoy dueño del íntimo estudio Red Lotus, donde a su vez inspira a cientos de personas con sus trabajos. A continuación nos cuenta sobre sus inicios y las etapas por las cuales pasó para llegar a tatuar profesionalmente.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? Cuando salí del colegio entré a trabajar en electrónica a una empresa porque en mi colegio estudié eso. No tenía nada muy claro, no sabía que era lo que de verdad quería hacer así que me dediqué a trabajar en ese lugar durante todo un año, con el objetivo de juntar la mayor cantidad de plata que pudiera y así estudiar una carrera, mientras que al mismo tiempo pensaba si me gustaba o no la electrónica como para dedicarme a eso de por vida. Fue justo en ese año que me di cuenta que no me gustaba ese ritmo de trabajo, entonces me puse a pensar qué sería lo que me gustaría hacer todos los días de mi vida y me acordé que cuando era muy chico, me gustaba dibujar y de cómo me entretenía haciéndolo, así que pensé en estudiar algo relacionado con el dibujo o con creatividad. Lo primero que se me ocurrió fue diseño gráfico, pero seguí averiguando las carreras que habían y al final me matriculé en diseño publicitario.

En paralelo a ese año de trabajo en electrónica, comencé a hacerme tatuajes y miraba atentamente todo el proceso de los tatuadores, desde hacer el dibujo, pasarlo a una plantilla, ponerlo en la piel para luego tatuar el diseño con una aguja. Pensé que era muy entretenido y a la vez mágico lo que pasaba con el tatuaje, en el fondo por tatuar a una persona que tiene un sentimiento determinado por ese diseño y que lo marca, que es lo que precisamente vuelve bonito al tatuaje. Esto también me hizo cambiar mi visión del tatuaje, porque cuando más chico yo siempre lo asocié a algo malo, drogas, carrete, tipos rancios, etc. Me puse a pensar y claro, era nada que ver que se vinculara a cosas así, porque en realidad es todo lo contrario. Ahí fue cuando me propuse aprender a tatuar sin saber nada al respecto.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? Antes de ser aprendiz yo ya tatuaba, fue como mi “intento de aprendizaje” (jajaja), pero ya el 2012 comencé a tatuar de forma constante. Fue precisamente cuando terminé mi carrera de diseño publicitario en el 2011 que me dediqué completamente al tatuaje, de eso ya han pasado 3 años.

 

¿Quién fue tu maestro? Cuando entré a estudiar conocí a Alex Silva que le dicen Vitamina, fuimos compañeros y él en clases me contó que ya tatuaba y me ayudó harto. Me dio los tips, el nombre de las máquinas, me guiaba con los estilos de tatuaje y en especial me dijo quiénes tenían un estudio del tatuaje más desarrollado acá en Chile. Ahí fue cuando vi por primera vez el trabajo de Nishinja y de varios artistas más conocidos, pero fue el trabajo de Nishinja el que me gustó por sobre el resto. Así que con Alex estuve harto tiempo viendo el tatuaje a grandes rasgos e incluso Lukas Cáceres también participó de esa ayuda, porque él me decía “Ya papito consíguete una persona, tráetela para mi casa y yo te voy guiando”. Estuve haciendo eso por un tiempo hasta que decidí ver qué resultaba haciéndolo solo y así estuve unos 2 años más en mi casa. Especialmente tatuándome fue la manera de aprender que tuve en ese momento, al mirar a los tatuadores que yo conocía hacer sus diseños en la piel, al Toz, al Grone y el Vitamina. Luego de eso pensé que era suficiente de sacar el rollo al tatuaje solo, porque sentía que necesitaba que alguien más me fuera guiando en lo que tenía que hacer para que resultara mejor y un día, sin querer pasé acá (Red Lotus) a ver al Vitamina que había entrado a trabajar hace poco al estudio y así fue como conocí a Nishinja en persona e incluso le comenté que estaba en la búsqueda de un maestro, porque sentía que sólo no iba a aprender más e iba a dejar de avanzar. Él me dio varios consejos sin siquiera conocerme, simplemente vio un par de mis trabajos y me preguntó por los tatuadores que me gustaban. Eso fue un día sábado y al domingo siguiente, me llama el Diamante y me dice “Oye Pablito, sabí que te tengo que contar algo, porque Nishinja me preguntó que qué me parecía a mí que te invitaran a trabajar acá” . Para mí eso fue “wow” increíble. Así fue como me vine a trabajar para acá con los chiquillos para ser aprendiz.

Ha sido un proceso súper largo la verdad, porque cada vez que veo un dibujo antiguo, retrocedo en el tiempo y me acuerdo de ese mes, de ese año, de la música que escuchaba en ese tiempo y de las cosas que pasaban. Es súper bonito acordarse de los procesos que uno va teniendo, las referencias que uno va tomando con el tiempo y que te hacen cambiar un poco. El haber estado acá con los chiquillos, conversando me hizo darme cuenta de muchas cosas también, porque por ejemplo yo antes intuía las cosas, pensaba “Ok, voy a poner negro acá para hacer más sombra” pero no me daba cuenta que en verdad tenía que seguir una teoría que estipulaba que debía ser o no así.

 

 

¿Cuál fue tu primera máquina? Mi primera máquina la compré con unos ahorritos que tenía juntados, llamé al Alex y me dijo que fuera a Makuza y me comprara una máquina china. Así que fui, me la compré y después ya necesitaba otras máquinas, una para líneas y otra para pintar, así que para pintar me compré una del Dr. Tattoo. Ese nuevo dato me lo dio el Napo, que era con quien yo me tatuaba al principio. Esas máquinas ya no las tengo, porque conocí mucho tiempo después unas personas que querían aprender a tatuar y las heredaron.

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? Lo primero, la primera aguja que enterré fue a mí mismo. Me hice una flor chiquitita en el muslo que me tatué con las máquinas del Alex y de hecho, me frustré harto haciéndolo porque como que no podía meter tinta, así que pensaba que no tenía dedos para el piano en esto y el Vitamina me decía “No weón, entierra más, entierra más!”. Al final dejé la zona súper irritada y las líneas todas reventadas, así que me tuve que hacer un retoque y obvio con líneas mucho más gruesas (jajaja).

Aparte de mí, a la primera persona que tatué fue a un amigo en la casa del Lukitas. Le hice una mano tomando a un soldadito en estilo tradicional, porque él ya tenía la idea clara. Todavía existe esa pieza y de hecho mi amigo se ha tatuado harto conmigo después de ese tatuaje inicial.

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? Me especializo en el neo tradicional, aunque me gusta hacer varias cosas más pero siempre uso la misma estética tratando de variarla en el diseño para que vaya cambiando y se nota mucho eso. Por ejemplo mezclo el neo tradicional con un estilo más San Francisco que son muy diferentes.

 

¿Quién es tu alter ego? Hay varias personas pero mi referente más importante es Eckel, porque fue quien me sorprendió con sus piezas. La estética que lograba y lo que yo sentía cuando veía sus tatuajes, me hicieron pensar que a ese nivel debía apuntar, que por eso debía tatuar. Pero claro con Eckel es distinto, porque a Nishinja también lo admiro mucho pero a él lo conozco, entonces es una forma diferente de admiración, aunque también me pasa con él eso de ver uno de sus trabajos y quedar como “Está la raja”.

 

¿Qué quieres provocar entre tus clientes cuando terminas un tattoo? Alegría, algo positivo que al final es lo mismo que yo siento cuando me voy a tatuar con otra persona, cuando al terminar su trabajo y pienso “Bacán, por fin lo tengo”.

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? Yo pienso que hay dos tipos de factores que hay que reforzar, por un lado la gente que quiere dedicarse al tatuaje y por otro, la que simplemente quiere llevar un tatuaje en el cuerpo. Para el primer caso creo lo que hace falta es súper simple y se trata de respeto. Respeto hacia las personas que llevan más tiempo y que han llevado al tatuaje hasta donde está ahora, porque probablemente si no hubiera sido por ellos tal vez el tatuaje no sería tan masivo ni mucho menos tendría la calidad que hoy puedes encontrar. Siento que gracias a eso también hay muchos tatuadores jóvenes que se lo están tomando más en serio, sin tener que copiar tatuajes de revistas extranjeras y que crean sus propias piezas. Otro factor para ellos también tiene que ver con el respeto también al dibujo y al tatuaje en sí como parte del arte.

Creo que también es importante el informarse bien y no tener miedo a ir a una tienda y preguntar las dudas que puedas tener respecto al tatuaje. Incluso yo mismo pasé por eso, pensaba que quién era yo para estar molestando en una tienda y preguntando cosas y por eso estuve mucho rato en mi casa estancado, mientras sólo miraba cuando me tatuaban para sacar conclusiones posteriores, pero habría sido mucho más fácil si me hubiera acercado a un estudio para conocer a las personas que trabajaban ahí y así conversar sobre el tatuaje.

En cuanto al público, a la gente que quiere llevar un tatuaje más que otra cosa, creo que la única manera es mostrarles opciones diciéndoles “Mira está este tatuador, este otro tatuador que se especializa en esto y si tú quieres “x” tatuaje es mejor que vayas a hablar con él”. Se trata de culturizar a las personas.

 
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Contacto:
Estudio Red Lotus / Chile
 
pablosilvaRLT@hotmail.com
 
Instagram: pablosilva_rlt

 

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