Paz Warnes

Jun 26 • Tatuador de la Semana • 3042 Visitas

Venciendo sus propios miedos y utilizándolos a su favor para crear y plasmar su arte en la piel de los trasandinos y los visitantes de Buenos Aires, es que Paz Warnes pudo transformarse en tatuadora en un rubro que antiguamente era dominado ciento por ciento por los hombres. Hoy nos muestra parte de su trabajo y su historia de auto superación para entrar en el maravilloso mundo de la tinta.

 

¿Qué te motivó a ser tatuadora? Cuando comencé lo hice trabajando en un estudio de tatuajes en Bahía Blanca. Entré ahí por un amigo de mi hermano y al principio era tipo secretaria, organizaba las cosas de la tienda y limpiaba las punteras en esa época, pero luego uno de los chicos que trabajaba ahí abrió su propio estudio y me dijo que ya debía empezar a tatuar. Así que comencé haciendo cosas chiquitas, de a poco me fui animando y haciendo un par de cosas más. En un principio me gustaba el New School que es todo lo contrario a lo que hago ahora, pero después empecé a conocer y a estudiar el estilo tradicional y me impactó de nitidez y el que con los años continúe siendo fiel en la piel.

Estuve tatuando 4 años en Bahía Blanca con Esteban Félix que fue quien me enseñó todo lo que sé del tatuaje, pero luego me fui a vivir a Mar Del Plata y fue donde estuve por los últimos 3 años y ahora llevo 6 meses establecida acá en Buenos Aires.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuadora? Llevo 8 años tatuando.

 

¿Quién fue tu maestro? Para avanzar tuve que romper con ese miedo de no poder y que aún tengo pero que con los años al saberlo manejar me ha dado más fuerzas para continuar en el tatuaje. En eso también Esteban me ayudó mucho dándome ánimos y diciéndome que yo podía lograrlo. Mi experiencia con él fue muy buena porque ha sido quien me ha dado la confianza y el apoyo para salir adelante e incluso lo sigue haciendo.

También el factor de ser mujer era algo importante, pues si bien Esteban me incluyó en el mundo del tatuaje sentía de pronto que con otros colegas no había una conexión real y agradable, hoy en día eso ya ha cambiado pero al principio era otra cosa en contra.

 

¿Cuál fue tu primera máquina? Mi primera máquina la tengo todavía, es una máquina de Alejandro Fernández un chico que es tatuador y que hace realismo. Con esa máquina me pasó algo muy raro porque yo la re esperaba, ya que las primeras máquinas que usé eran las de Esteban y claramente yo quería tener la mía. Era una máquina muy pesada y muy linda, incluso creo que pesaba tanto que me acostumbré y ahora no puedo ocupar máquinas livianas (jajaja). Con esa máquina me pasó algo re especial, un día me vengo a Buenos Aires y cuando llegué al estudio no la encontré porque me la habían robado. Me puse tan mal, tenía algo sentimental para mí y aparte ese modelo no la hacían más y justo un amigo de Esteban tenía la misma y la pude conseguir nuevamente. Pese a que no es la primera, es la misma máquina con la que comencé y así fue como la recuperé.

 

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? Lo primero que hice ni siquiera fue un tatuaje concreto sino que le retoqué a Esteban un antiguo tatuaje que él tiene. Me pidió que lo pintara para poder sentir el peso de la máquina y para saber cómo era la sensación de estar tatuando. Luego de eso, le hice una estrellita a una amiga mía en la que Esteban me ayudó con el trazo y yo la pinté. Creo que por el modo en que empecé es que nunca me mandé un lío grande (jajaja), siempre estuvo Esteban para salvarme en esos casos.

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? Me gusta hacer tatuajes bajo el estilo tradicional americano, principalmente porque perduran en el tiempo y literalmente como lo dejas es como se verá en muchos años más, es un tatuaje fiel a la piel. Estéticamente me gusta el hecho de ir poniendo piezas, como eso medio de “sailor” de antes.

 

¿Quién es tu alter ego? Bueno cuando empecé me inspiraba mucho el trabajo de Mariano Castiglioni, incluso yo tengo tatuajes de él. Su estilo de tatuaje fue un poco lo que hizo que comenzara a inclinarme hacia el lado del tradicional, porque en esa época no había mucho la movida de ese estilo. Él junto al Bara tatuaban en España y yo veía sus trabajos y alucinaba con lo que hacían los dos la verdad.

 

¿Cómo has visto la evolución del tatuaje en Argentina, respecto a otros países de Sudamérica? Durante los primeros 4 años que tatué, parecía un poco más quieto todo y en estos últimos años es que se produjo el boom. Ahora veo chicos que hace 2 ó 3 años que tatúan y ya están haciendo trabajos muy buenos, como que creció mucho de golpe. Yo pienso y me acuerdo que cuando yo empecé, todavía soldábamos las agujas y si nos ponemos a pensar no fue tanto tiempo atrás, porque cuando yo comencé recién estaban llegando las cajas de agujas pero la mayoría de las cosas nosotros las soldábamos. Especialmente lo comparo con esas cosas, porque hoy hay chicos que empiezan y lo tienen todo, todo es más fácil, el acceso a los insumos, las tintas a la información con internet es increíble. Cuando yo comencé sólo veías a algunos tatuadores en las revistas o veías una que otra cosa en Fotolog y te limitaba un montón porque podías subir sólo una foto por día (jajaja).

En Sudamérica hemos crecido un montón en el tatuaje, pero así y todo estamos bastantes nuevos en esto con respecto a otros países como Estados Unidos que tienen cultura del tatuaje de cientos de años.

En cuanto a clientes hay de todo aún, están los que se informan y vienen por un buen trabajo y con todo muy claro y también, están los que caen como voleador y se quieren hacer el “infinito” y no saben mucho más allá. Si bien internet tienen mucha información también tiene su lado negativo en cuanto a lo repetido que se tornan un par de temas y diseños. Yo prefiero al primer tipo de cliente, porque sabes que le gusta tu trabajo y que seguramente volverá a tatuarse contigo.

 
Book
 

 
Contacto:
Argentina
 
paz_wc@hotmail.com
 
Instagram: pazwranestattoo

 

Posts Relacionados

« »