Pisean

Ago 19 • Tatuador de la Semana • 4912 Visitas

Originalmente muralista, creador de juguetes de colección y un sin número de cosas más que salen directamente desde el inmenso imaginario de Eugenio Ramírez, más conocido en las calles de Santiago como “Pisean” quien con sus amados “Brócolis” ha otorgado al inconsciente colectivo de nuestra capital un sello inconfundible y que hoy en día, extiende en lienzos móviles a través de sus tatuajes.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? Todo partió porque yo soy dibujante. Desde que tengo memoria que yo con fin de entretenerme y quemar el tiempo me ponía a dibujar. Salí del colegio sin tener mucha idea de lo que quería hacer y entré a estudiar diseño gráfico multimedia, estadía en la universidad que fue muy rápida para mí y de la cual salí con el proyecto “Brócoli” en la mano y el cual se trataba de una empresa dedicada a la creación de personajes y juguetes. Nos dedicábamos a hacer estos juguetes de edición limitada para las galerías, literalmente un juguete por concepto ya que nos basábamos en la idea del “designer toy” entonces había una historia tras cada personaje. En eso estuve 5 años, entre que viajaba mucho y creaba pero luego decidí dejarlo y dedicarme a hacer muebles y en eso también me fue muy bien, pero mi necesidad artística me estaba llamando mucho más que el hacer muebles y aunque hubiera plata eso no te hace feliz del todo. En esa desconstrucción de no ser feliz , hice una especie de retrospección hacia mi infancia en la cual veía un programa de el Disney Channel donde mostraban los procesos creativos de diferentes artista y uno de ellos estaba entero tatuado y eso me hizo el click, pero fue muy extraño porque me preguntaba a partir de qué había hecho ese enlace. En esa misma introspección y búsqueda, me di cuenta también que la gente suele ser muy avara y en vez de invertir en comprar un cuadro prefiere gastarse una inmensidad de plata en un par de zapatillas de moda y como mi intención era vivir del arte y con los cuadros no lo podía hacer, así que me puse a pensar en arte que fuera para siempre y que la gente lo quisiera tener y llegué a los tatuajes nuevamente.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? Estoy tatuando hace un año, súper reciente pero eso no resta lo intenso. Creo que si cada uno decide su camino, debes ser comprometido con ese camino y aunque yo no deje de lado mi profesión como diseñador gráfico, ni mucho menos dejo de desarrollarme pintando o haciendo juguetes, este fue el camino por el que opté y merece toda mi dedicación y respeto.

 

¿Quién fue tu maestro? Cuando tomé la decisión de que el tatuaje fuera parte de mi vida, me acerqué Francisco Meneses mejor conocido como “Franco Santino” del Submarino Estudio y él me dijo “Ok, tú me das un cuadro y yo te enseño a tatuar”. Y así partió todo, fui me mostró todo, anoté todo lo que vi, me enseñó a montar y desmontar la máquina.

Todo esto lo hice bajo una metodología propia aunque me estuviera guiando Franco, la que netamente consistía en ser constante por lo que empecé a tatuar sin para a dos personas diarias de lunes a sábado, ya que con dos hijos y una señora no podía tomarme las cosas a medias y bajo ese método aprendí a tatuar rápidamente. No completamente porque cada vez que tatúo o visito a algún amigo tatuador aprendo algo nuevo, especialmente cuando voy al Submarino porque de forma muy metódica trato de empaparme de lo que el resto hace.

 

¿Cuál fue tu primera máquina? Cuando hice todo ese proceso de análisis e introspección con respecto a lo que quería hacer y llegué a la idea de los tatuajes, me puse manos a la obra y con la parte que vendí de los muebles conseguí mis primeras máquinas, una Juán López y un par más que compré por internet.

 

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? El primer tatuaje fue a mí mismo y me tatué un lápiz . Y también he sido parte como lienzo para el primer tatuaje de tres personas que estaban aprendiendo a tatuar, me hicieron cagar la piel (jajaja) pero para mí fue importante darles esa confianza, ya que cuando estás en este proceso de aprendizaje el que alguien te de la posibilidad de practicar en su piel es muy significativo. Pero de todas formas eso también me sirvió a mí a ser cuidadoso con mis clientes en especial al principio porque me tocó tatuar a muchas bailarinas que eran especialmente más delicadas, entonces me ayudó mucho a ser más delicado en el transcurso de un tatuaje.

 

¿En qué estilo de tatuaje te especializas? Me encanta cuando la gente me busca para tatuarse cosas mías, mi tipo de diseño particular a lo graffiti porque siento que me ha permitido seguir desarrollándome en las artes, pero uno de los grandes motivos por los que decidí tatuar también fue el tener la posibilidad de poder dibujar de todos los modos posibles. Al final me da lo mismo lo que pueda ser lo que me pida un cliente, porque finalmente todo me permite doblarle un poco la mano a lo que es mi propio y muy marcado diseño y estilo.
A mí me da alegría dibujar y estar al frente de un papel creando para alguien más.

 

¿Quién es tu alter ego? Yo creo que si alguien que me inspira son mis papás, porque yo los veo y entiendo que con esfuerzo se logran las cosas, que la familia es importante porque es lo más fiel que tenemos en cuanto a relaciones, son los únicos que no se alejarán de ti. Han sido un ejemplo para mí, porque he visto cómo se han sacado la cresta trabajando y por sobre todo me han inculcado que no importa cuánto tengas sino que lo importante es mantenerse juntos.

Ellos siempre me han apoyado, hayan creído o no en mis proyectos, siempre estuvieron dándome fuerzas para continuar.

 

¿Qué quieres provocar entre tus clientes cuando terminas un tattoo? Que te den una buena reacción más que nada, eso es gratificante especialmente cuando haces “cover ups” y la gente se va tremendamente agradecida porque literalmente les cambia la vida. En esas personas en verdad puedes ver un gesto de agradecimiento.

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? A mí lo que me ha pasado muchas veces especialmente con familiares es que hacen el comentario de que “eso es como de futbolista no?”, entonces ahí es donde te das cuenta que les falta información al común de la gente. O sea basta con remontarse a la base de la cultura del mundo: los mayas, los maoríes y los africanos tenían tatuajes, por mencionar a algunos. A esta falta de conocimiento también se suma la falta de profesionalismo de muchos de los que están tatuando, no puedes vivir en un ficticio de cómo son las cosas sino que debes adaptarte a las normas pre establecidas y eso es lo que en mí caso he tratado de hacer ya que fue el camino que decidí seguir para mi vida. Si quieres hacer un camino debes hacerlo bien y cuando respetas los procesos puedes volverte profesional. Esto es como cualquier técnica, si tú sabes desarrollarla la puedes aplicar pero eso te lo va a dar sólo las horas de práctica.

 
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Contacto:
Estudio Privado Pisean/ Chile
 
piseanramirez@gmail.com
 
Instagram: pisean

 

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