Víctor Raponchy

Sep 18 • Tatuador de la Semana • 455 Visitas

Desde las paredes a la piel, fue le salto que dio Víctor A. Lange más conocido como “Raponchy”, quien graffiteando por las calles de Santiago se topó con el tatuaje precisamente mientras definía qué era lo que realmente quería hacer durante el resto de su vida. Hoy, con casi 10 años en el rubro de la tinta, Víctor nos cuenta sobre su constante proceso de aprendizaje y la importancia de generar un círculo virtuoso para que este arte siga evolucionando positivamente.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? Desde niño que el tatuaje siempre me gustó, empezó a llamar mi atención más menos cuando tenía 17 años. En el colegio tenía compañeros que eran “ingenieros en máquinas de tatuajes” (jajaja), que inventaban e inventaban cosas y yo los ayudaba haciendo los típicos logos de Wutang Clan, de Flema, los tags de los raperos, etc. De todos modos siempre estuve ligado al dibujo por el graffiti porque me gustaba el formato grande.
Después del colegio, me metí a estudiar y a trabajar porque lo necesitaba para pagar mis estudios y me dio una especie de depresión, porque la verdad es que no era lo que quería en mi vida. En ese momento cuando estaba con licencia médica, llegó un primo con el que soy muy amigo y me regaló un kit de tatuajes que se lo compró a un angustiado (jajaja). En esa época yo tenía 25 años, ya era más menos grande y venía desde hace un tiempo tatuándome, así que agarré este kit y me lancé a tatuar por primera vez a un amigo, Felipe. Yo vivo en una población donde hay gente del Colo Colo y de la U, entonces como yo era el weón del graffiti y todos me conocían por eso, porque era el que rayaba allá, empezaron a correr la voz de que estaba tatuando y todos empezaron a rayarse conmigo, todos los días tenía a alguien nuevo tatuándose. De ahí que no paré y en realidad no tuve tiempo tampoco para cuestionarme si era esto lo que quería en mi vida, simplemente se me dio, lo hice, me enamoré y seguí de forma muy agradecida.

De todos esos tatuajes que hice al principio no hay ninguno que esté tapado, están todos tal cual.

Así fue como me inicié. Después fui investigando sobre estilos de tatuaje, empecé a tatuarme más para conocer en profundida el tema y me la pasé siendo autodidacta, siempre. Hasta cuando empecé a tatuar en una tienda, luego de estar en la casa trabajando un año, empecé a codearme con gente y averigüé sobre agujas, estilos, estructura, diseños y todo eso.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? A los 25 años fue la primera vez que tomé una máquina y desde ahí que no he parado. Ahora que tengo 34 años, así que son 9 ó quizás 10 años tatuando.

 

 

¿Cómo fue tu proceso de aprendizaje? La verdad es que yo aún me sigo frustrando con respecto a mi tatuaje, nunca estoy conforme, porque puede que haga un tatuaje hoy y me pueda encantar pero en dos semanas más pienso y digo “fallé en esto, tengo que mejorar en esto otro”. Creo que en lo personal, el haber sido autodidacta me ha jugado a favor porque me he tenido que esforzar mucho solo y eso ha hecho que tenga más disciplina, pero también me ha jugado en contra porque claro, me frustro muy rápido. La verdad es que en general ha sido complicado, bastante complicado. En un principio yo pensaba “pa` qué voy a tener un maestro” pero en estos momentos me gustaría ser aprendiz. No se trata de retroceder ni dejar de avanzar, sino que me gustaría serlo tan sólo para que alguien me guíe porque no he tenido la oportunidad de que alguien lo haga. Eso aún no me ha pasado, pero si algún día sucede y tengo 40 ó 50 años lo voy a hacer.

 

¿Cuál fue tu primera máquina? Hubo un pequeño problema con la máquina que me regaló mi primo (jajaja), entonces con esa máquina debo haber estado sólo un mes. No me acuerdo qué máquina era, pero me imagino que no era una de esas máquinas de tatuajes de San Antonio, aunque creo que era más artesanal por lo que recuerdo, tenía bobinas y me acuerdo que funcionaba bien, dentro de los conocimientos que yo manejaba en ese entonces claro. Cuando quedé tirado por la máquina y como no tenía contacto con tatuadores más allá de haberme tatuado, me compré unas máquinas supuestamente brasileñas a 7Vidas y que en verdad descubrí que no eran brasileñas sino que chinas y que este tipo le ponía que eran brasileñas. Era un tipo que estafó a mucha gente. Bueno, esa máquina china ya no la tengo. Cuando empecé a conocer gente, compré una máquina de Diego Biro de Argentina y unas Canserbero del mismo país y con esas máquinas fue inmediata la diferencia, fue como avanzar dos pasos de una.

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? El tatuaje que le hice a mi amigo Felipe, fue una daga en el muslo más o menos grande. La dibujé mirando tatuajes tradicionales y hasta el momento está ahí, aunque no puedo decir que está bueno, pero de qué está, está y él no se lo quiere tapar.

 

¿Cuáles son tus referentes o en qué te inspiras a la hora de hacer un diseño? La verdad no tengo un referente específico pero sí miro harto, miro tatuajes, graffitis y un poco de ilustraciones de bandas más black metal y death metal, no para llevarlas a tatuajes sino que porque me gusta la estructura y su forma de expresar, la fuerza visual que tienen. A la hora de diseñar prefiero ver más a un tatuador. Miro harto un libro de Ber Green que tengo, al igual que miro harto a un tatuador nacional que se llama Gabriel Toz que encuentro que es un genio, aunque no he tenido la oportunidad de compartir con él pero de pronto se dará. Veo más que nada el tatuaje tradicional por su solidez, creo que es el referente de estilo de tatuaje que quiero lograr, no voy a decir que lo hago porque llevo poco tiempo, pero es a lo que quiero llegar, un tatuaje sólido que en 10 ó 15 años más mi cliente no diga “pucha, la cuestión que tengo”, entonces trato de lograr un tatuaje que pueda respirar con colores densos, harto contraste y líneas sólidas. En eso es en lo que me fijo a la hora de buscar referencias de tatuajes. Los abuelitos marineros están muriendo con sus tatuajes intactos y eso hay que lograr!

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? Creo que todo pasa por un tema de ciclos, de etapas. Falta educación, no sólo con respecto al tatuaje sino que para que se valore todo esfuerzo, porque cada uno de esos esfuerzos tienen un trasfondo que no es mayor o menor al tatuaje o al señor que lustra zapatos o al empresario. Cuando nosotros como tatuadores o la gente que tiene sus vidas “x” empieza algo, hay que educar a la gente, para eliminar prejuicios y así será todo mejor valorado. La gente debe entender que todo es igual de importante, lo que nosotros hacemos como tatuadores o lo que ellos hacen en sus trabajos. Creo que viéndolo como un tema general ese es el problema.

Como dije, también hace falta mayor educación, tampoco estoy diciendo que yo estoy muy educado porque yo nací en un país militarizado y prejuicioso, al igual que los niños de ahora, pero creo que con el ejemplo nosotros podemos demostrar diferentes cosas, porque estamos en constante aprendizaje, todos los días aprendo algo nuevo y por ende, yo también puedo educar, es como un círculo virtuoso. Lamentablemente estamos pasando por una época en la que literalmente a todos les importa nada lo que está pasando y eso es lo que tenemos que llegar a cambiar entre todos.

 
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Contacto:
Estudio Forever True / Chile
 
xvictormanuelx@hotmail.com
 
Instagram: @xraponchyx

 
 
Por Dana Riffo / Fotos Griz Zúñiga

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