Yalabes

Jun 26 • Tatuador de la Semana • 711 Visitas

Cambiando notas musicales por trazos de tinta es que Sebastián Lay, mejor conocido como “Yalabes”, pasó del mundo de la música al del tatuaje, pero no de cualquier forma sino que de la manera más poco convencional existente hoy en día entre los tatuadores al usar la técnica del “hand poke”.

Conversé con Yalabes para que me contara un poco más sobre esta particular forma de tatuar y de lo llamativas que son para él las posibilidades que ésta le ofrece, manteniéndolo en constante curiosidad de experimentar diversas técnicas dentro de la misma.

 

¿Qué te motivó a ser tatuador? Fue como una coincidencia, o sea en verdad se armó solito. Yo me dedicaba a la música, nunca había tenido la intención de tatuar, aunque me gustaban los tatuajes y venía recibiéndolos hace varios años. Un amigo mío que era el que me tatuaba hace tiempo, el Isra, siempre me entregaba info sobre el mundo del tatuaje, luego de eso convencí a mi papá a que aprendiera a tatuar, porque él es pintor y un día conversando sobre lo mal que se vende el arte visual en Chile, en general, le dije que podría ponerse a tatuar porque se mueve más en la generación actual y siento que las personas están mucho más dispuesta a gastar plata en un tatuaje que en un cuadro, considerando que van a lugares súper similares. Bueno, lo convencí y fuimos donde Isra que había accedido a enseñarle y pasamos justo después de un 18 de Septiembre, por ende todos los que se estaban tatuando estaban sangrando mal, fue como un momento traumático y como era primera vez que mi viejo estaba en el mundo tatuaje vio algo muy extremo, pura gente con diseños muy grandes si hasta había uno con toda una espalda, entonces era todo como muy exagerado y le cargó, así que nos fuimos. Un par de semanas después, mi papá me dijo que vio en internet un tipo de tatuaje que se hacía a mano, que sangraba poco y que dañaba menos, así que ahí le expliqué que el Isra también lo sabía hacer y que yo ya había recibido un par de tatuajes así con él, que no se dedicaba 100% a eso, pero que había aprendido la técnica viajando, así que fuimos con él de nuevo, nos explicó las cosas principales, fuimos a unas 3 ó 5 visitas en las que nos explicó un poco el tema, bueno en verdad se lo explicó a mi viejo y yo lo acompañé (jajaja) pero cuando le pasó un puñado de agujas y un poquito de tinta como para empezar a practicar en la casa, yo me llevé las mías también para hacerlo en la casa y empezar a practicar a la par. Creo que a los dos días me pinché la mano y no puedo parar más. De a poquito me di cuenta que comencé a tocar menos música y que me empezaba a tatuar tiempo completo.

 

¿Hace cuánto tiempo que eres tatuador? 4 años y medio más o menos, eso desde el primer tatuaje que hice, porque después de que partí con mi aprendizaje me fui de viaje por 7 meses y cuando volví, me instalé en mi casa a tatuar para que luego de como 6 meses me invitaran a Psycodelic, de ahí que éste es mi lugar de tattoo.

 

¿Cómo ha sido tu proceso de aprendizaje? Ha pasado de forma tan natural que no ha sido nada terrible, sino que se ha vuelto un juego todo el rato, que era lo mismo que hacía con la música y ojalá pueda hacerlo siempre. Encontrar algo que te gusta y saber aprender a hacerlo de la manera que te gusta sin dejar de jugar, pasándolo bien y eso creo que coincide con que ha llegado pura gente bacán, amigos bacanes, clientes bacanes, compañeros, colegas, todo ha sido muy positivo, constructivo y no sé, tuve miedo al principio de qué pasaría cuando me pusiera a compartir con tatuadores, que todos tatúan bacán y con máquinas y yo vengo acá con un palito, nada que ver po’, pero fue al revés, me puse a tatuar y todos me preguntan “oye y has probado esto?”. Con su curiosidad me invitaban a probar cosas nuevas y me terminaban impulsando a experimentar y a desarrollar mucho mejor mi técnica. Al final eso fue lo que más llamó mi atención con respecto al hand poked, no está resuelto como sí lo está mucho el tatuaje convencional con máquina, en el cual hay maneras de hacer tal o cual cosa, pero acá hay un par de personas repartirlas por el mundo haciéndolo a su manera, cada uno experimentando y haciendo crecer la técnica a su manera, entonces sentía que era un espacio donde poder descubrir, donde podía hacer un aporte desde mi visión y manera de aplicarlo.

 

¿A quién o qué fue lo primero que tatuaste? El primer tatuaje que hice se borró porque era en mi palma y esa zona hay que saber tatuarla, pero fue muy entretenido hacerlo porque yo estaba con mi mejor amigo conversando y justo él se iba para la casa, mientras arreglaba sus cosas para irse yo me quedé mirando mis cosas para tatuar y le digo “por fa quédate media hora más para ver cómo parto con esto”. Así que sentado en la cama con ninguna noción de higiene, con una bandejita y las cosas que me había dado Isra, me empecé a pinchar la mano. Me hice un “Om” que no está en su totalidad pero que algo queda. Llegué todo emocionado a mostrarle al Isra y él me dice “qué bonito pero se te va a borrar” (jajaja) y bueno, a los 3 meses me metí a un río me lo toqué y literalmente se me despegó, se salió entero.

 

 

¿De qué se trata la técnica del hand poke y de qué forma te gusta aplicarla? La técnica del hand poked o la manera en que se está haciendo ahora, se basa en agarrar los mismos insumos que se utilizan en un tatuaje con máquina, con los mismos estándares de higiene y similares herramientas, pero lo único que cambia es que en vez de enganchar la aguja en una máquina motorizada, la agarras sola o la pones en un palito (lo que sea cómodo para quien lo tatúe) y vas con la fuerza del brazo pinchando. Cada uno tiene las mismas posibilidades que al hacerlo con una máquina, ocupas distintas agujas, distintos calibres, distintas maneras de pinchar para obtener distintos resultados. En lo personal, a mí el aplicarlo me gusta de dos maneras porque creo que abarcan casi todo lo que yo necesito para obtener un resultado visual. Por un lado está el buscar esa “suciedad” que me da la técnica, me refiero a que puedo agarrar una línea y hacerla muy sucia con una aguja delgadita, aunque pueda ocupar esa misma aguja para hacerla limpia y que parezca muy pareja, pero me gusta el primer objetivo para así poder lograr cosas que tengan que ver con la naturaleza o los animales, sencillamente porque te da otra textura y eso no se puede lograr con la máquina, ya que en lo particular me permite decir “aquí estoy yo o los que tatuamos de esta manera”. La otra forma que también me gusta y que creo que he adquirido por compartir con muchos tatuadores que utilizan máquinas es el saber que puedo tatuar de la otra manera, saber que puedo agarrar una aguja y trabajar de una manera súper limpia al punto de que parezca ser una máquina la que se usó, aunque sé que no va a quedar igual pero parecido. Entonces tengo estas dos opciones con las que poder tener una línea como yo quiero que salga, si quiero una línea limpia o sucia tengo la capacidad para lograrlo porque yo quiero y no porque no sepa hacerlo.

Sobre lo que me gusta tatuar, ha ido cambiando con el tiempo porque partí con geometría. Yo empecé a dibujar y a tatuar al mismo tiempo, así que mi cabeza súper lógica agarró la geometría como algo muy cómodo, no tenía que estudiar tanto para ponerme a trabajar en eso porque lo entendía desde antes, pero ahora que llevo más tiempo me ha empezado a agradar la naturaleza, los animales y las plantas que creo que es lo que más me gusta hacer actualmente.

 

¿Quién es tu alter ego o tus referentes? Sí, tengo referentes pero no sé si los tenía claros al principio sino que cuando empecé a aprender más y estaba empezando a tener mis clientes, mientras comenzaba a mover mi Instagram me puse a cachar que el mundo del tatuaje ya sea a mano o con máquina en Instagram se destaca un montón. Vi a a otros tatuadores de distintas partes del mundo y a conversar con algunos, ahí fue que en mi búsqueda encontré a alguien que tatuaba líneas perfectas y claro, si esa persona lo podía hacer estaba seguro de que yo también podría y que tal vez de puro flojo no lo estaba logrando, como que antes de ver eso nunca me había cuestionado el que se pudiera hacer una línea igual que con la máquina y que sólo requería más tiempo, paciencia y práctica. Ese tipo de cosas, el ver el trabajo del resto, de lo que hacen, con o sin máquina, han sido puras lecciones.

Si tengo que dar un nombre como referente es Colin Dale, que creo que es de Dinamarca. Él hace piezas grandes, tatúa a mano y con máquina pero cuando tatúa a mano es como “sí, acá está una espalda completa, una pierna completa” y tú lo ves y son líneas perfectas. Yo estaba siempre con ese rollo en la cabeza de hacer algo tan grande, tan pulcro y limpio y, un día llega un amigo acá al estudio que es tatuador pero que vive en Noruega, el Leo Cuevas que tatúa con máquina y también hace hand poked, cómo vive allá ha ido a muchas convenciones y se ha topado con tatuadores como Dale, así que le pregunté acerca de la técnica y me dijo “claro, es que él ocupa una guía diferente solamente, ocupa una magnum, así que en vez de estar con un puntito alargándolo simplemente vas de a varios trazos rectos y puedes modificar la magnum para hacer lo que necesites hacer”. Después de explicármelo, me puse a hacerlo y las primeras veces quedó horrible, era de cierta forma partir de cero con algo bueno, que con suficiente práctica lo desarrollas y funciona.

 

¿Qué crees que hace falta para que culturalmente este arte sea más valorado? Creo que desde el lado de los que tatúan hay más gente no más, por ende cuando hay más gente creo se pierde un poco lo formal, el tener un maestro y ser un discípulo, que claro tiene sus pros y sus contras. El pro que me gusta a mí es que al hacerlo como de manera “pirata”, se prueban todas las posibilidades, lo que tantos probaron antes y que no funcionó, cosas que dejaron de aplicar y probar, existiendo hoy la posibilidad de que de repente aparezca alguien nuevo que lo pruebe y le resulte, ya que tenemos otros insumos y herramientas. Yo no soy tan purista porque creo que hay que experimentar en la piel, que uno se puede equivocar y que está bien, o sea, la idea no es equivocarse en un cliente, mejor hazlo en ti o en un amigo y para después arreglarlo. Creo que no puedes perder ese lado, porque aunque es súper importante que haya un maestro que te pueda decir “oye, esto no lo hagas porque no va a quedar bien de acá a 10 años” pues tú no tienes cómo saberlo si no llevas aún 10 años tatuando, pero también es positivo que uno se mande esos condoros ya que al final del día, la experiencia propia es la que te va a hacer avanzar, o sea, si aprendiéramos por errores ajenos la humanidad evolucionaría mucho más rápido y no lo hace.

Por el lado de los clientes, aunque todavía está en proceso ese cambio, cada vez más son los que hacen el orden sano para recibir un tatuaje, no es como que te dicen “hola, quiero esto acá”, sino que te dicen “hola vi tu trabajo, me gusta como lo haces funcionar y quiero hacerme un tatuaje contigo”, y eso sí es bueno, lo que no significa que yo no quiera hacer cosas que no me tincan, más bien a lo que me refiero es que ahora somos tantos que de verdad es mejor que vayas a un tatuador del cual te guste como diseña y dibuja porque lo que haga te va a encantar, pero si partes por creer que todos los tatuadores somos impresoras y podemos hacer en serie lo que se nos ocurra o se les ocurra, entonces es cuando salen tatuajes que no son tan bonitos y eso pasa caleta todavía, pero creo que vamos en la dirección correcta.

 
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Estudio Psycodelictattoo / Chile
 
tatuajes@sebalay.com
 
Instagram: @yalabes

 
 
Por Dana Riffo / Fotos Griz Zúñiga

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